Esta no solo es la contienda presidencial más inusual de la historia y en ella se esperan aún muchas sorpresas, es ante todo en torno a la cual girarán billones de dólares por lo cual representa un verdadero reto particularmente para los medios de comunicación.
Con las nuevas formas de comunicación masiva dominadas por la Internet, las campañas políticas en Estados Unidos han reorganizado sus estrategias de promoción a gran escala. Pero los candidatos aventajados no serán únicamente aquellos que se armen com equipos dedicados exclusivamente a ametrallar a la comunidad con emails, invitaciones, pedidos de donaciones, etc., sino ante todo, aquellos que comprendan la importancia de comunidades que, como la latina, tienen mayor presencia y sobretodo influencia en el funcionamiento económico de la nación.
La Internet ha favorecido enormemente a los candidatos que a través de sus sitios web solicitan y efectivamente reciben donaciones, además venden recuerdos de campaña, que con el tiempo se vuelven coleccionables por su valor histórico, pero esta situación de trabajo propagandista directo, de una u otra forma resta importancia a la función de los medios de comunicación que atraviesan una crisis no solo por el entorno sino ante todo por su propio funcionamiento y proyección.
Grandes empresas periodísticas estadounidenses a nivel nacional fueron gravemente impactadas y literalmente desaparecieron con el boom de la información digital, el mismo The New York Times sufrió una crisis a la cual supo hacer frente, luego de grandes recortes de personal, mediante una intensa campaña innovativa y su incursión en la tecnología informática.
En el caso particular de los medios latinos, la situación es peor, un sinnúmero de pequeños medios surgieron en cada comunidad debido a que los grandes monstruos informativos estuvieron dirigidos con una visión nacionalista, desatendiendo a un gran número de comunidades y dando prioridad solo a aquellas que representan un buen consumidor para sus anunciantes. Grupos como los centroamericanos, a quienes la prensa controlada por caribeños siempre relegó, han establecido sus propios medios de comunicación.
Las maquinarias políticas estadounidenses comprenden bien el divisionismo, sectarismo y rivalidad entre los latinos. Esta situación afecta profundamente a la comunidad al debilitar su poder de negociación como bloque conjunto, seguramente las comunidades con mayor presencia política, como la cubana, dominicana y puertorriqueña serán las que logren réditos políticos. Igualmente la comunidad mexicana que por número se impone.
Este monopolio lo demuestra los dos canales más grandes, el uno es prácticamente un canal mexicano funcionando fuera de cable en Estados Unidos, Televisa y el otro afiliado a la NBC es prácticamente un canal cubano, solo hay que ver las programaciones y la nacionalidad de sus presentadores y reporteros.
Los medios televisivos han dejado de representar a todos los latinos, a pesar de los mensajes por las fechas cívicas. En la práctica no satisfacen en forma equitativa las necesidades de los grupo que cada vez son más diversos ni el nivel de una audiencia cada vez más educada. Esto tendrá un costo político si los medios no cambian su proyección, siendo más inclusivos, contratando no solo buenos vendedores, sino gente preparada y especializada, además deben asumir su responsabilidad no solo informando, antetodo educando a la comunidad en el tema político, sin pretender guiarla, sino dándole las herramientas para desarrollar criterios propios y ante todo para reflexionar.



























