Cuando la pandemia del COVID-19 cerró completamente la ciudad de Nueva York, muchos de los residentes para alimentarse llegaron a depender de “los deliveristas”, quienes se expusieron a contagios al trabajar en condiciones deplorables sin equipos de protección personal.

Los trabajadores de entrega de alimentos, desde hace varios meses llevan exigiendo mejores condiciones laborales y que se respeten sus derechos “como trabajadores esenciales”.

En varias marchas, conferencias de prensa y otras actividades habían testificado sobre “los tratos inhumanos”, robos de salario, robos de bicicletas, motos, falta de acceso a los baños, entre otras adversidades que atraviesan diariamente por las calles de la ciudad de Nueva York.

Sin embargo, no existía ningún estudio o investigación que certifique o valide, lo que estos trabajadores viven dentro de su jornada laboral.

La organización Proyecto de Justicia Laboral, Los Deliveristas Unidos y el Cornell ILR de la Universidad de Cornell, realizaron un proyecto de investigación de acción participativa que examinó las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores de entrega de alimentos basados en las aplicaciones.

Informe revela malas condiciones laborales que enfrentan “los deliveristas”.

A través de una conferencia desde City Hall, donde participaron autoridades electas, dirigentes del estudio y trabajadores, presentaron el informe denominado “Esencial pero desprotegido”, que encuestó a 500 mensajeros entre grupos de trabajadores y entrevistas individuales.

A pesar de que Los Deliveristas fueron elogiados durante la pandemia como trabajadores esenciales, la mayoría de los negocios a los que trabajan, insatisfacen una necesidad básica. El 83% de los encuestados informó que se les ha negado el uso de un baño en los restaurantes.

Recientemente los desastres provocados por el Huracán Ida en la ciudad causaron estragos e inundaciones, a pesar de ello, los trabajadores se arriesgaron a entregar puntualmente los alimentos. El agua amenazaba con dañar sus motos scooter o bicicletas eléctricas.

Para los trabajadores de reparto, su lugar de trabajo comprende las calles de la ciudad, en la que se exponen a riesgos, accidentes y lesiones que podrían dejarlos semanas o meses sin trabajar, y, por ser indocumentados no poseen un seguro médico ni económico que les permita amortiguar su falta de ingresos económicos.

Según la investigación el 49% informó haber tenido un accidente o colisión mientras realizaba una entrega. Un gasto que tuvieron que cubrir con fondos personales. “Mientras andas en la calle es cuando te das cuenta de lo que uno pasa”, dijo Noel Amador, deliveristas de Astoria Queens.

Proyecto de Justicia Laboral, Los Deliveristas Unidos y el Cornell ILR de la Universidad de Cornell, realizaron el proyecto de investigación.

Desde que se formó el grupo de Los Deliveristas Unidos, constantemente publican a través de sus redes sociales, robos de bicicletas, asaltos violentos, acuchillados, asesinatos. Uno de los peligros más graves que enfrentan según el estudio.

54% de los participantes de la encuesta informaron haber experimentado robos de su herramienta de trabajo y alrededor del 30 % fue agredido físicamente durante el robo. El precio de una bicicleta eléctrica oscila entre los 1.300 y los 2.500 dólares, según el estudio.

Los trabajadores de la entrega de alimentos son predominantemente personas negras o indocumentados de origen latino, lo que genera vulnerabilidades como “discriminación y maltrato”, así como también, barreras de acceso a la justicia cuando se enfrentan a problemas salariales.

Los deliveristas que trabajan en las plataformas como DoorDash Inc. Grubhub y Uber Eats, están clasificados como contratistas independientes, y no como empleados.

Carecen de protecciones básicas como un salario mínimo garantizado por hora, normas de seguridad en el lugar de trabajo y protecciones laborales que los empleados regulares poseen, por lo que son más vulnerables a robo de salarios o salarios bajos.

Carlina Rivera, miembro del Concejo Municipal.

El informe de la universidad se publica cuando los miembros del Concejo Municipal de la ciudad agilizan varios proyectos de ley para regular a las empresas de entrega de alimentos a través de aplicaciones.

Entre los proyectos que se encuentran ya preparados para someterse a votación, se encuentran el de exigir un pago mínimo por viaje y una medida que exige a los restaurantes facilite a los trabajadores el acceso a los baños.

No existen estimaciones sólidas del número de trabajadores de alimentos en la ciudad de Nueva York, pero basados en los datos del Departamento de Transporte, se estima que el tamaño de esta fuerza laboral es de aproximadamente 65,000.

La concejal Carlina Rivera indicó que desde hace meses ha venido trabajando en varias legislaciones que “buscan justicia para los trabajadores de reparto”, un problema que inició desde antes de la pandemia, pero con la llegada del virus incrementó. Sin embargo, este nuevo informe proporciona una perspectiva cuantitativa de los problemas que estaban combatiendo.

“La lucha no termina con una legislación justa, tenemos que seguir trabajando para mantener a estos trabajadores seguros en nuestras calles, que se enfrentan a robo y violencia”, dijo la concejal Rivera patrocinadora de una de las legislaciones.

Carlos Menchaca, presidente del Comité de Inmigración del Concejo Municipal.

Por su parte el concejal Carlos Menchaca, como presidente del Comité de Inmigración del Concejo Municipal, calificó el movimiento como “impresionante” por su rápido crecimiento.

Aseguró que han conversado con varios de “nuestros miembros y colegas”, sobre las necesidades de estos trabajadores y con la publicación del informe se confirma que existen datos informativos y de base.

“Estas aplicaciones se aprovechan de nuestros trabajadores que en su mayoría son trabajadores inmigrantes, trabajadores esenciales y lo que escuchan de nosotros nuevamente hoy es que estamos comprometidos a asegurarnos de que aprobemos todos esos proyectos de ley antes de fin de año en esta sesión del ayuntamiento”, afirmó con mucha certeza el concejal de origen mexicano.

Un portavoz de la aplicación DoorDash calificó las investigaciones del estudio “engañosas” y en contraste con los testimonios de los trabajadores, dijo que por parte de su compañía reciben el 100% de sus propinas y ganan aproximadamente $33 la hora en Manhattan.

“Estamos activamente comprometidos con la comunidad y estamos ansiosos por involucrarnos con los legisladores sobre las formas en que todas las partes interesadas pueden apoyar a los trabajadores de reparto de la ciudad de Nueva York”, expresa parte del comunicado.

El objetivo principal del informe es concienciar a las partes interesadas sobre los desafíos que las decenas de miles de trabajadores de reparto basados en aplicaciones se enfrentan en la ciudad de Nueva York, para informar las políticas y los esfuerzos de promoción que mejoran las normas laborales y la seguridad en el lugar de trabajo en esta industria.

Entra en vigor la medida que exige prueba de vacunación en restaurantes y otros sitios

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