La selva impedía el paso de la pobreza y la violaron. ¡Intolerable! La pobreza se escurrió entre las plantas, los desechos de la sociedad se pusieron en marcha, el sonido de los estómagos vacíos cubrió el de los pájaros, los ríos cristalinos se llenaron de plástico y sueños.
Pañales abandonados marcan el camino de los sueños, ni siquiera se los llevaron consigo, inconscientes, incivilizados. ¡Horror de los horrores!, mostraron al mundo que los bebés también marchan, en brazos de sus madres marchan, marchan hacia la muerte o hacia el sueño, y en esa marcha ensucian la selva del Darién. ¡Horror!
Así denunció en su discurso frente a Naciones Unidas Laurentino Cortizo, presidente de Panamá: “es insostenible el masivo paso de migrantes” y su rastro de miseria. ¡Hay que salvar el Darién!
Hay que detenerlos, ¡horror de los horrores!, destruyen la naturaleza, y más encima, ensucian nuestra conciencia.
* Escritor, poeta, dramaturgo y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE. UU.


























