Hipanos en la mira de Obama y Romney

 

Karina Borodnikoff

La convención anual de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos fue el nuevo escenario en donde los candidatos que aspiran a la presidencia de Estado Unidos, Barack Obama y Mitt Romney, continuaron con la campaña clave para captar los votos latinos.

La convención anual de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos fue el nuevo escenario en donde los candidatos que aspiran a la presidencia de Estado Unidos, Barack Obama y Mitt Romney, continuaron con la campaña clave para captar los votos latinos.

Es el momento de profundizar las ideas y de exponer de manera más clara cuáles son las intenciones respecto a las políticas migratorias de este país.

Por su lado, Obama ya había insistido semanas atrás en que se deben frenar las deportaciones “con efectividad inmediata” y pidió que “se levante la sombra” que en la actualidad recae sobre cerca de un millón de personas que no cuenta con la documentación requerida. El primer objetivo de la Administración beneficiaría a todos aquellos inmigrantes ilegales que llegaron al país antes de cumplir los 16 años y que en la actualidad no tienen 30.

Serán otros requisitos el haber permanecido en Estados Unidos al menos 5 años, no tener historial delictivo y encontrarse estudiando o haberse graduado de la secundaria. Formar parte del ejército es también una razón incluyente.

Ahora, el presidente profundizó su posición y en el Foro llevado adelante en Florida, 24 horas más tarde que su rival, Romney. Comenzó a presionar públicamente para que se concluya la reforma migratoria, frente a los hispanos que se hicieron presentes en el acto.

Obama justificaba ante su público que la situación de los inmigrantes sin papeles aún sigue pendiente, a pesar de las promesas en la anterior campaña electoral, debido a las trabas que los republicanos ponen en el Congreso. Luego de abrir su discurso pronunciando algunas palabras en español, culpó a sus rivales políticos por la paralización de la reforma migratoria.

También evitó en todo momento pronunciar el nombre de su contrincante, Romney, quien decidió ignorar las verdaderas razones de que la reforma no se haya llevado adelante e intentó descargar toda la responsabilidad sobre la figura del primer mandatario, a quien pretende vencer con un discurso que, hasta la fecha, no ha sido demasiado claro.

El republicano no expresó públicamente su posición respecto a las deportaciones, lo que deja bastante en claro, a partir de su silencio, cuál sea probablemente su postura y plan de acción si llega a ganar las elecciones. Pronóstico muy poco favorable para los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos.

Sí dejó muy explícito, de alcanzar la Casa Blanca, que será contundente en sus actos, “Yo no adoptaré soluciones temporales, resolveré el problema de manera permanente”.

No habló de sus ideas pero sí recurrió a la vieja y desgastada táctica de la descalificación del oponente.

Luego de ignorar la responsabilidad de sus socios partidarios, en la cuestión de la inmigración, atacó a Obama manifestando que: “Después de tres años y medio, solo se ha acordado de ustedes ahora que necesita sus votos”. Romney probablemente esté proyectando en este discurso sus propios pensamientos e intenciones.

La reforma migratoria es uno de los temas clave en las elecciones, como lo fue en las anteriores. En la actualidad, cerca de 11 millones de hispanos viven de manera irregular en  los Estados Unidos. El voto de esta comunidad es sumamente importante y hasta definitorio en varios Estados que tradicionalmente no tiene definido su color político.

Muchos hispanos se sienten defraudados por la lentitud de la puesta en práctica de algunas de las promesas realizadas por Obama, pero también comprenden que no basta solo con la buena voluntad si los republicanos convierten al Congreso en un campo de batalla y aprovechan su mayoría para paralizar al gobierno democrático.

Aún así, el voto hispano se inclina claramente por Barack Obama, según los resultados arrojados por varias encuestadoras. El porcentaje oscila entre el 68 y el 30 % aproximadamente, a favor de Obama.

El candidato republicano apeló al terreno en el que se siente más seguro, la economía, y desde allí disparó contra Obama recordando los índices de desempleo. Los hispanos alcanzan un porcentaje del 13%, mientras que la media de EE.UU. es del 8%.

Ambos candidatos apelaron al conocido discurso que posiciona a los Estado Unidos como la gran tierra de las oportunidades, el todavía vigente sueño americano, aunque debilitado con el transcurso de los años, los datos que aporta la historia y una realidad para millares de personas que pide los pies sobre la tierra, una tierra tangible que, por el momento, tiende a expulsarlos.

 

 

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