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No cabe duda que el informe presentado por la Vocero del Consejo de la Ciudad de Nueva York como parte de su Iniciativa para Mujeres Jóvenes, ofrece una aproximación panorámica a la situación de las mujeres de minorías étnicas, pero a pesar de lo loable de la iniciativa, sería apresurado afirmar algo sobre la efectividad del mismo y sobre los resultados, -que aún están por verse-, y solo será posible hacer una evaluación después de por lo menos los dos primeros años.
El modelo de esta iniciativa lo realizó la administración Obama en el 2012 con el proyecto My Brother’s Keeper (MBK) dirigido a la población masculina de minorías de color, al cual el Estado de Nueva York designó $20 millones de su presupuesto el mes pasado.
En etapa de campaña electoral florece la suspicacia y para rescatar el lado positivo y optimista, se espera que esta no sea una estrategia para crear más burocracia a fin de conseguir el apoyo de las organizaciones comunitarias de base. La recomendación de la creación, en todas las agencias de la ciudad, de un cargo para tratar igualdad de género “Gender Equality Liaison” y asistir exclusivamente a las mujeres, genera dudas porque es indiscutiblemente una forma de incrementar la burocracia y con ella el gasto público.
En los boletines de prensa enviados por el Consejo de la Ciudad sobre la iniciativa, abundan las adulaciones al Alcalde y a su esposa, hecho comprensible porque personas claves de la administración como Azadeh Khalili, Directora Ejecutiva de la Comisión de Igualdad de Género, o Maya Wiley, asesora del Alcalde Bill de Blasio son parte de la Iniciativa de la Concejal y Vocera Melissa Mark-Viverito.
Una de las principales razones de la crisis en Puerto Rico es el exagerado paternalismo del gobierno, que ha generado una clase que vive de la ayuda del gobierno y que no trabaja. Este problema ya se vive en Nueva York y es innegable la existencia de un grupo grande que vive de la asistencia pública, lo interesante es conocer y publicar los porcentajes, especialmente entre los latinos, de nacionalidades que viven de la asistencia del gobierno. ¿Cuál es la nacionalidad de la mayoría de gente que no trabaja a pretexto de discapacidad y que hace colas para recibir inclusive ayuda de las iglesias y organizaciones humanitarias?
En la ciudad ya existen dependencias exclusivamente creadas para luchar contra temas como la violencia contra mujeres y un trabajo extenso realizó la administración del Alcalde Bloomberg, de eso puede dar testimonio Carol Román-Robles, abogada caribeña que fue Vice alcaldesa de la administración Bloomberg y quien ahora como Directora Ejecutiva de Legal Momentum es parte de esta nueva iniciativa de la actual administración de la ciudad.
El informe de esta nueva iniciativa incluye un listado de noventa iniciativas y organizaciones que actualmente trabajan en temas relacionados, de entre las cuales las directamente vinculadas a la comunidad latina son fundamentalmente caribeñas, como el Dominican Women’s Development Center, Inc con ayuda de $50.000 para contratar a un consejero adicional para el tema de la violencia doméstica; o el Instituto de Estudios Dominicanos con una ayuda de $970.000; el Centro de Estudios Puertorriqueños con una ayuda similar de $970.000. No hay ninguna otra comunidad latina en esa lista.
Cuando los miembros del Consejo de la Ciudad de Nueva York realmente quieran implementar estructuras más equitativas, deberán superar el tema de género y enfocarse en borrar las grandes y evidentes desigualdades que existen entre las comunidades latinoamericanas con un innegable monopolio caribeño, que se evidencia desde la estructura de sus propios staffs en los cuales no hay latinos de otros países que no sean República Dominicana, Puerto Rico o Cuba en forma abrumadora, dejando de lado y discriminando a latinoamericanos de México, Centro y Sudamérica.
En palabras de la propia Vocera del Consejo de la Ciudad, quien en su informe este año habló de "romper los techos de cristal", debe estar muy consiente de que cuando eso sucede, muchos vidrios rotos pueden caer en la cabeza. Deberá demostrarse en forma efectiva el discurso inclusivo, con la presencia de mujeres de origen argentino, colombiano, peruano, boliviano, uruguayo, chileno, venezolano, ecuatoriano, mexicano, paraguayo, nicaragüense, costarricense, guatemalteco, brasileño, etc. etc. que si existe y tienen suficiente preparación y experiencia, pero que son relegadas de todos estos proyectos y en general del panorama político de Nueva York.
La palabra que se predica y no se cumple, se corrompe.


























