Por Karina Borodnikoff
IMPACTO LATIN NEWS
Operaciones encubiertas que se dieron durante los últimos dos meses, internas políticas, trabas burocráticas y la opinión pública mundial que está a la espera de las dos noticias definitivas que involucran a Cuba y a los Estados Unidos: el cierre de la base militar de Guantánamo y el fin del bloqueo al país insular del Caribe.
A mediados de diciembre, llegó la primera esperanza, cuando Obama y Castro anunciaron el acercamiento entre ambos países, tras más de cincuenta años de tensión y enfrentamiento. Las demostraciones de buena voluntad se reflejaron en el intercambio de espías y la apertura de las embajadas, lo que da un puntapié sólido para reanudar las relaciones diplomáticas entre los viejos enemigos.
Así comienza a quebrarse el aislamiento que La Habana heredó de la Guerra Fría y se insinúa el fortalecimiento de lazos económicos entre América latina y el país del norte.
Los mediadores de este primer acercamiento fueron el Papa Francisco y Canadá, quienes durante al menos un año intercedieron ante ambas partes para negociar, achicar distancias y alcanzar el primer resultado exitoso para la reanudación de los vínculos, exteriorizado en una conversación telefónica –histórica- entre ambos mandatarios; Raúl Castro desde Cuba y Barack Obama en su despacho de la Casa Blanca.
"Estos 50 años demostraron que el aislamiento no funcionó. Es hora de un nuevo enfoque", enfatizó Obama en el discurso que brindó desde Washington.
Por su lado, Castro, vestido con uniforme militar, también dio la cara al mundo a través un discurso que aseguraba que "Los progresos alcanzados en los intercambios sostenidos demuestran que es posible encontrar solución a muchos problemas. (…) Como hemos repetido, debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias”.
Entonces, Cuba liberó a un espía norteamericano de origen cubano, cuya identidad no trascendió y a Alan Gross, preso durante cinco años, quien trabajaba para para la Agencia de Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés) y cuya salud estaba atravesando por un fuerte deterioro, por lo que las “razones humanitarias” fueron el motivo señalado con mayor fuerza por parte de las autoridades cubanas. .
Estados Unidos devolvió gentilezas y liberó a tres espías cubanos.
En las últimas horas, se dieron a conocer una serie de operaciones, entre idas y vueltas de aviones en vuelos nocturnos, que tienen que ver con la intención de la administración del presidente Obama de encontrar una salida al segundo problema que los aqueja en territorio cubano: Guantánamo.
El próximo objetivo a resolver es el de cerrar la prisión militar que tienen los Estados Unidos en la bahía de Guantánamo: 127 presos políticos que deben encontrar otro destino. El Pentágono estará a cargo de lo que hasta ahora se presenta con claras intenciones de poner fin a una base militar inaceptable, dando comienzo a la liberación de esos hombres en las próximas dos semanas. Aún no se ha dado a conocer el número de presos que involucrará esta primera acción por parte de los Estados Unidos, que también se refirieron a gastos económicos innecesarios para el mantenimiento de aquella base militar.
Funcionarios del gobierno expresaron la importancia de mantener el ritmo actual para concluir en el pronto cierre de la base, pero admitieron que si bien ya está planeado el traslado de los dos primeros grupos de presos, el proceso puede comenzar a demorarse hasta que finalmente funcionarios del Departamento de Estado y del Pentágono lleven a buen término las negociaciones con países extranjeros, que estén dispuestos a aceptar albergar a los restantes prisioneros.
"Puedo decirles que en el mundo de las transferencias de Guantánamo y nuestras conversaciones con los gobiernos extranjeros, el impulso es importante, (…) Estamos llegando de manera potente a una gran variedad de países. El apoyo de nuestros amigos y aliados es fundamental para lograr nuestro objetivo de reducir la población detenida y finalmente cerrar el centro de detención", aseguró Ian Moss, el portavoz del Departamento de Estado para asuntos de Guantánamo.




























