Una Europa fracturada y hundida, sometida al vasallaje de Estados Unidos mientras una fortalecida China lo observa todo desde una prudente distancia. Esa es la distopía que plantea la exministra de Asuntos Exteriores Arancha González Laya en un libro en el que, sin embargo, apuesta por que la UE logrará esquivar ese terrible destino.
"El futuro de España será el futuro de Europa. Y me preocupa mucho que no hablamos de este futuro de Europa", afirma González Laya con rotundidad en una entrevista con EFE en un hueco entre sus múltiples viajes por todo el mundo para hablar de su primer libro, 'Solos en el mundo' (Arpa Editores).
Un análisis desde dentro de la vorágine geopolítica que envuelve el mundo en el que vivimos y que apasiona a esta abogada que se convirtió hace cuatro años en la primera mujer decana de la prestigiosa Escuela de Asuntos Internacionales del Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po).
Guarda buen recuerdo de su corta etapa al frente del ministerio -salió tras apenas año y medio en el cargo- por las cosas que pudo hacer y eso que era en plena pandemia, pero ahora hace "política con p minúscula" y le parece "muy divertido", por la posibilidad de influir en el debate público, especialmente de cuestiones europeas.
Pero además de hablar con los jóvenes que estudian en Sciences Po, ahora abre el debate a todo el mundo en un libro que plantea algunas cuestiones básicas: "¿qué tipo de futuro queremos? ¿Cómo queremos moldearlo? ¿Qué influencia queremos tener? ¿qué decisiones estratégicas se toman en nuestro nombre?".
Cuestiones para iniciar un debate que considera imprescindible y al que ella contribuye con algunos planteamientos claros, directos y difíciles de rebatir.
La UE tiene armas, ahora tiene que usarlas
Para González Laya es evidente que los 27 estados miembros de la Unión Europea han fallado en anclar la UE en cada país. Desaprovecharon la pandemia -"un gran momento de europeísmo"- y no se habla lo suficiente de los logros comunitarios ni de cómo enfrentarse a un futuro que se está fragilizando.
Porque la Unión Europea se asienta sobre un orden internacional que está sufriendo una "voladura desorganizada por parte de un grupo de actores internacionales a la cabeza de los cuales está Estados Unidos".
Y, ¿que puede y qué debe hacer la UE?. "Europa tiene cartas qué jugar. Hay países que no tienen cartas qué jugar porque son demasiado pequeños, no tienen poder", pero la cuestión es "cómo quiere jugar a esas cartas".
La principal carta que tiene es que "una mayor integración europea le da poder". "Por eso, el objetivo de muchos países, empezando por Estados Unidos, es que Europa no se una, no se integre más".
La Administración de Donald Trump no quiere negociar con la Unión Europea, añade. "Quiere una relación con cada uno de los países, porque eso es debilidad" y es más fácil controlarlos. A lo que la UE solo puede responder con "más integración y más unidad" en energía, en defensa, en tecnología y en mercados de capitales.
"Opción uno: nos unimos más y podemos decidir un poco más sobre nuestro futuro y seremos más poderosos a la hora de enfrentarnos a un mundo de poder. O la otra alternativa es que nos convertiremos en vasallos. No hay opciones intermedias".
Eso es lo que deja claro desde la primera página de su libro, un texto eminentemente optimista, como lo es ella. Aunque advierte de la existencia de países dentro de la UE que tienen como objetivo la renacionalización y no la europeización. "Por eso tenemos que discutir de Europa", agrega.
Tras el ataque a Ucrania, ¿cuál podría ser el siguiente?
Principalmente, y ahí adopta un tono más grave, porque una vez que Rusia ha invadido Ucrania, si no se resuelve esa guerra a favor de los ucranianos, el riesgo es grande.
"La Unión Europea ha entendido que lo que ocurre en Ucrania es existencial para la Unión Europea, porque lo que está en juego es que no se cuestione la existencia de un país libre y soberano llamado Ucrania, porque si se cuestionan las fronteras, la existencia, la soberanía y la libertad de un país llamado Ucrania, ¿cuál podría ser el siguiente?", se pregunta.
En este punto hay unanimidad entre los 27 y ahora la UE es la única financiadora, pero "¿hasta cuándo?". Por eso defiende a capa y espada que hay que ir construyendo la Europa de la defensa, en la que necesariamente tienen que estar Reino Unido, Turquía o Noruega. Incluso Canadá, se aventura a decir.
"Yo admiro el tesón de (Volodímir) Zelenski, el presidente ucraniano, para buscar convencer a Estados Unidos de poner presión sobre Rusia y admiro también la capacidad europea para torear a la administración estadounidense incluso en condiciones muy complicadas", reflexiona González Laya.
Pero las cosas han cambiado mucho desde que se inició la guerra en Ucrania en febrero de 2022. Se ha deteriorado la posición estratégica rusa y parece "un poquito menos invencible". Pero sigue jugando al ratón y al gato mientras la posición del Gobierno estadounidense no sea más dura con ellos.
Por eso la pieza fundamental en estos momentos es Estados Unidos, que es el que le da una cobertura política a Rusia. No es China, que no le ayuda en el campo de batalla y que además se aprovecha para hacer negocio.
Porque mientras EE.UU. sigue su doble juego, el objetivo de la UE, en su opinión, debe ser mantener la cabeza fría y hacerle la situación insostenible a Rusia.
EEUU cambia el orden internacional "por guantes de boxeo"
Lo que ocurre en Ucrania es uno más de los problemas de un mundo complejo en el que los jóvenes como Greta Thunberg han hecho más por la lucha contra el cambio climático que muchos gobiernos, en el que las multinacionales están privatizando el espacio, en el que los algoritmos de un puñado de empresas deciden de qué se habla, de qué se debate, enumera.
Y en el que hay personajes como Trump, cuya forma de actuar "nos resulta chocante" porque toma decisiones que no son buenas para nadie, ni siquiera para los estadounidenses.
"Estados Unidos inició una guerra Contra Irán sin entender que Irán tiene el estrecho de Ormuz controlado y que va a usar el control del estrecho de Ormuz para influir en los precios de la energía". Y ahora "no sabe muy bien cómo salir de ahí".
Además, Trump ha erosionado el orden internacional como lo conocíamos.
Es evidente, dice con el peso de su experiencia en los organismos internacionales en los que ha trabajado durante muchos años, que se necesitan reformas profundas del orden internacional, de los organismos nacionales, de las acuerdos internacionales....
"Pero la cuestión es si va a haber una energía política capaz de impulsar esas reformas frente a quien quiere simplemente dinamitarlos porque entienden que respetar acuerdos internacionales les debilita en su lucha", precisa.
EE.UU. piensa que para poder ganarle la batalla a China no puede aceptar las limitaciones de respetar un orden internacional. "Y prefiere sustituir el orden internacional por unos guantes de boxeo. Pero la cuestión es qué hacemos los demás".
"Pasamos mucho tiempo analizando lo que quiere Estados Unidos, lo que hace Estados Unidos, lo que piensa Estados Unidos. Deberíamos tratar de pasar por lo menos igual de tiempo imaginándonos qué podemos hacer nosotros si lo que queremos es definir un futuro con un poco más de orden internacional. Hay un gran mundo en el que construir alianzas", concluye convencida. EFE




























