
Por Victor Contreras
Luego de varios meses de desacuerdos y negociaciones entre los países centroamericanos, sobre la situación de miles de migrantes cubanos en su paso por tierra hacia Estados Unidos y gracias a la intercesión del Papa Francisco, parecería que la crisis tendrá solución.
Sin embargo aún hay cientos de cubanos en varios puntos de Centroamérica, por ejemplo en la frontera panameña, por lo cual el Papa durante el rezo del Angelus este fin de semana textualmente dijo: "Mis pensamientos en este momento están con los numerosos inmigrantes cubanos que se encuentran en dificultades en América Central” y de manera enfática solicitó el domingo a los países centroamericanos colaborar para terminar el "drama humanitario" de miles de cubanos estancados en la región. Sus ruegos han tenido éxito una vez más y así se confirma el liderazgo internacional de Su Santidad.
La movilización de los cubanos se realizará vía área, desde Costa Rica hacia El Salvador, desde donde continuarán por tierra hacia Guatemala, luego a México y a su destino final: Estados Unidos, en donde recibirán un tratamiento privilegiado, con el ajuste automático de su estatus de refugiados, pese a que Cuba y esta nación ya restablecieron relaciones.
Desde mediados de noviembre el gobierno de Costa Rica expidió 8.000 visas temporales para cubanos provenientes de Ecuador vía camino terrestre, dando Costa Rica gran ejemplo de solidaridad con la apertura de treinta y siete albergues de emergencia y proporcionando asistencia humanitaria, de lo cual los migrantes cubanos han demostrado y dado testimonio, pintando incluso murales como el de la gráfica, captada por un lugareño del Municipio de La Cruz.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica en un comunicado oficial dio la noticia pero no ofreció detalles. El esperado acuerdo fue secundado por Guatemala a través también de su Ministerio de Relaciones Exteriores. Finalmente miles de cubanos solicitarán su residencia permanente en Estados Unidos, gracias a su estatus de refugiados establecido por la Ley de Ajuste establecida hace cincuenta años, pero la crisis generó graves consecuencias.
Por un lado demostró la ineficacia de los organismos regionales, así el Presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís anunció que su país suspende su participación en el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), luego de que Nicaragua cerrara la frontera a los migrantes cubanos y a que inicialmente Guatemala, Belice y El Salvador también se negaran a permitir el tránsito por sus territorios de los caribeños, lo que demuestra una clara desintegración.
Quedó claro el poderío estadounidense cuya política afecta directamente al hemisferio. El martes el presidente costarricense se reunió con dos representantes del gobierno americano: la congresista republicana Kay Granger y el congresista demócrata Henry Cuellar, los dos de Texas, quienes iniciaron una viaje de dos días a Costa Rica para visitar los albergues y conocer sobre la crisis causada por el éxodo cubano y la política obsoleta e injusta de Estados Unidos que trata con privilegio a unos y discrimina a la gran mayoría de inmigrantes.
La visita, según el canciller costarricense es resultado de las conversaciones que desde el inicio de este año se realizaron con el Secretario de Estado John Kerry por un problema que no es nuevo en la región y que no se limita a un asunto de tomar ventaja legal por parte de los cubanos, pero que implica asuntos muy graves como redes de tráfico humano y contrabando que operan a nivel internacional y en las cuales, por la evidencia, existe participación oficial de algunos gobiernos de la región.
Ha quedado muy claro la ineficiencia de las leyes y políticas de Estados Unidos, que benefician en forma muy dispareja a los inmigrantes. Mientras continúan llegando menores indefensos centroamericanos, impulsados por la violencia de las bandas delictivas, el crimen organizado y las redes internacionales de narcotráfico.
Costa Rica dejó muy claro su liderazgo en términos de organización y sentido humanitario, pero además que en el efectivo ejercicio de su soberanía, que no permitió la consolidación en su territorio de una red internacional de tráfico humano, como lamentablemente ocurre en países como México, en donde por una parte se deporta masivamente a los latinoamericanos, mientras se permite el afianzamiento de los grupos delictivos cuyos tentáculos están enraizados en la estructura administrativa, como lo han demostrado varias pruebas y casos puntuales.
Durante las marchas en favor de la Reforma Migratoria los líderes comunitarios deberían cuestionar seriamente al gobierno estadounidense, por mantener prácticas segregacionistas y discriminatorias en el trato a los inmigrantes.


























