Manteniendo sus raíces históricas, varias comunidades de mestizos en los Estados Unidos conmemoran las declaraciones de independencias de sus países de origen, ofreciendo a propios y extranjeros una oportunidad para aprender y conocer más de su historia, sus costumbres y culturas.
Las festividades de los hitos históricos que las convirtióen repúblicas autónomas abren espacios en los cuales, cada una de las comunidades inmigrantes provenientes de las naciones americanas, recrean anualmente sus costumbres y tradiciones aportando al enriquecimiento de la variedad cultural que caracteriza a Nueva York más que a ninguna otra ciudad en esta parte de nuestro continente.
El aporte de cada comunidad, a través de sus agrupaciones comunitarias constituye un invalorable medio de reafirmación de la identidad cultural, manteniendo presentes los valores y el patriotismo de hombres y mujeres que ofrendaron sus vidas por el ideal libertario.
Los esfuerzos de las comunidades para realizar diferentes actividades en las que tratan de compartir lo mejor de sus respectivas naciones de origen, a través de la música, gastronomía, arte, artesanías, empresas, etc., permite un mayor conocimiento de lo que realmente es este gran grupo de naciones hermanas con innumerables elementos en común.
La presencia creciente de la comunidad mestizo-americana debería reflejarse cualitativamente, incrementándose los esfuerzos de los directivos de las agrupaciones para mejorar el nivel de los eventos y presentarlos como lo que realmente deberían ser: una muestra cultural y sin olvidar jamás el referente histórico que no solo las origina, las justifica y las prolonga.
La responsabilidad de representar dignamente a una nación no es exclusiva de los funcionarios diplomáticos, que en algunos casos representan a los gobiernos de turno antes que a la nación como proyecto histórico. Existen honrosas excepciones de verdaderos diplomáticos que realizan una formidable labor promocionando los talentos y valores culturales, manteniendo las puertas abiertas a todo el que desee conocer más de sus países, sin fronteras ni camisetas partidistas, como debe ser.
Más alláde una responsabilidad, que puede interpretarse como el cumplimiento de una obligación, los esfuerzos individuales y de las agrupaciones, deben estar impulsados por una auténtica convicción y valoración de la gran riqueza histórica y cultural de los países americanos, de la cual un gran tesoro es el potencial humano, representado por cada inmigrante.
El solo hecho de compartir un evento social, reinado, desfile, gala o festival no es garantía del trabajo conjunto, que más bien debe expresarse en proyectos concretos en beneficio de los inmigrantes, que son quienes en definitiva representan diariamente a los países de origen.
Que estas conmemoraciones constituyan la mejor oportunidad para promover la integración, para compartir la cultura a través de la hermandad y del reconocimiento de las raíces y elementos compartidos, pero con una proyección de larga duración, pensando en el contexto global y ante todo en el legado que se construye para las generaciones futuras.


























