
Sin lugar a dudas la mayor figura de la cinematografía mundial, Jeanne Moreau, falleció a los 89 años de edad en el VIII distrito de París, de causas naturales.
Orson Welles la consideró la mejor actriz del universo y para él trabajó en 3 películas: “El proceso” de Kafka, 1962; “Campanadas de medianoche”, 1965 y “Una historia inmortal”, 1968, donde ella recordó: “es el más grande, mira que convertir la plaza española de Chinchón en un mercado chino, eso para mí es el cine: ¡magia!”.
Hija de una inglesa y un restaurantero del barrio de Montmartre, inició su espectacular carrera con un pequeño papel en 1949 en el filme, “Dernier amour”, al que siguieron más de 135 títulos.

Fue dirigida por relevantes nombres del séptimo arte, su filmografía de las décadas de los años 50 y 60 es considerada como su etapa más brillante y donde destacan nombres de directores como Louis Malle, Francois Truffaut, Michelangelo Antonioni, Luis Buñuel (a quien llamaba su papá español), Jacques Demy, Roger Vadim, Elia Kazan, Orson Welles, Peter Brook, y Wim Wenders.
Sus títulos más emblemáticos son sin discusión alguna: “Ascensor para el cadalso”, “Jules et Jim”, “La reina Margot”, “Los amantes”, “Los 400 golpes”, “5 Branded Women”, “Moderato cantábile”, “Dialogo de las carmelitas”, “La noche”, “The Victors”, “El diario de una camarera”, “The Yellow RollsRoyce”, “¡Viva Maria!”, “La novia vistió negro”, (mi favorita); “The Deep”, “The Train”, “Querelle”, “Nikita”, “El amante”, “Los miserables”, y “Romeo y Julieta”, entre otros.
Su carrera de más de 65 años le llevó a obtener los galardones de más valía en el medio” Orden de la Legión de Honor Francesa, Comandante de la Orden Nacional del Mérito Francés; Premio de Mejor Actriz, en el Festival de Cannes en 1960, por “Moderato Cantabile”; primera actriz francesa en ser portada de la revista Time; presidenta del jurado del Festival de Cannes en 1975 y 1995; presidenta del jurado del Festival de Berlín; Premio Moliere a la mejor actriz teatral de 1988 en París; León de Oro por toda su carrera del Festival de Venecia, 1992; Premio Donostia del Festival de San Sebastián, 1997; tributo del American Academy of Motion Pictures, 1998;

Primera mujer nombrada académica de la Academia de las Bellas Artes de París; Palma de Honor del Festival de Cannes, 2003; Doctora Honoris Causa de las universidades de Lancaster en el Reino Unido y la de Nueva York; y retrospectiva en el MOMA, 1994.
Fue amiga de todo lo que vale y brilla del intelecto mundial, entre otros, Jean Cocteau, Jean Genet, Henry Miller, Anais Nin, y Marguerite Duras; ligada románticamente con Louis malle, Lee Marvin, Tony Richardson y Pierre Cardin. Casó en tres ocasiones, Jean Louis Richard con quien tuvo su único hijo Jerome, Theodoros Roubanis y el director de cine norteamericano William Friedkin.
Su carácter directo y punzante nos hace recordar una anécdota muy simpática, cuando alguien durante el transcurso de una entrevista y no había sido atrapado en las redes de su avasalladora personalidad y este para halagarla, dijo que le recordaba a Bette Davis: “Pero como yo no aguantaba a la Davis”, respondí, “cuando me muera quiero que escriban en mi tumba que fui amante de Jules et Jim, cosa que de la Davis no se podría decir lo mismo”.




























