
Eusebio Leal Spengler, vio la luz en la ciudad de San Cristóbal de La Habana un 11 de septiembre de 1942. De origen humilde y de formación autodidacta a los 16 años alcanzó el sexto grado escolar y en 1959 comienza a trabajar en la Administración Metropolitana de La Habana siendo acogido por Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964), primer historiador de la urbe y orientado por él en su vocación.
Sin haber obtenido oficialmente más nivel escolar, y después de una intensa preparación, presentó exámenes en la facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, que le permitieron ingresar por Decreto Rectoral, y cursar estudios de Licenciatura en Historia, entre 1974 y 1979. Posteriormente obtiene una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Italiana para estudiar restauración de Centros Históricos.
Eusebio Leal, asume innumerables tareas en la ciudad que tanto amó, siendo la primera la restauración del Palacio de los Capitanes Generales, (1776-1792), antigua Casa de Gobierno, hoy Museo de la Ciudad de La Habana, concluida en 1979. Durante sus labores del edificio y sus alrededores, fue descubierta bajo varias capas de asfalto en la calle Tacón (una cuadra de largo), la única calle de madera existente en Cuba, hecha de la dura madera negra del Jiquí de Ley, que fue empleada a petición del capitán general Miguel de Tacón (1834-1838), quien detestaba el lodazal de la época y además para los más suspicaces el proveer sosiego y tranquilidad a su amada esposa a la hora de la tradicional siesta de mediodía.

También existe una anécdota sobre Leal cuando una excavadora intentaba levantar los últimos adoquines de madera que pasaban por delante del palacio después de ser descubiertos y previo a una visita de una ministra soviética al área, los trabajos fueron interrumpidos súbitamente por un joven quien se acostó en forma de cruz y gritó con todas sus fuerzas: “¡Sobre mi cadáver!”. Quién podría ser sino otro que Eusebio Leal.
El año de 1981 marcó un momento muy especial para este inmenso hombre al ser nombrado Historiador de la ciudad de La Habana, y asumir la gran tarea que este cargo llevaba. La Villa de San Cristóbal de La Habana es nombrada por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad en 1982, y su sistema de fortificaciones defensivas:
Castillo de la Real Fuerza, 1576
Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro, 1585

Castillo de San Salvador de la Punta, 1590
Fuerte de Santa Dorotea de la Luna de la Chorrera, 1646
El Torreón de Cojímar, 1649
El Torreón de San Lázaro, 1665
Castillo de Santo Domingo de Atarés, 1767
Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, 1774

Castillo del Príncipe, 1779
También a Leal se deben las monumentales obras de restauración de:
El Malecón, la sonrisa de La Habana para el mundo
El Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso
El Teatro Martí
El Palacio Presidencial

El Hotel Saratoga
El Barrio Chino
El Capitolio Nacional
La Manzana de Gómez
El Hotel Packard
La Plaza Vieja

Por la tenacidad que le caracterizaba, Eusebio Leal pudo lograr que las celebraciones del 500 aniversario de la ciudad de La Habana el pasado 16 de noviembre se llevaran a cabo, aunque ausente por lo enfermedad que le quitó la vida. Su sueño de que esta labor imperecedera continúe para la posteridad es patente con una nueva generación de alumnos que deja formados y formándose.
Eusebio Leal Spengler, recibió cientos de condecoraciones de otros tantos países en los cinco continentes, y falleció el pasado 31 de julio a los 77 años de edad.
Cuba pierde a Eusebio Leal, el hombre que devolvió el esplendor a La Habana


























