Evo el mal perdedor

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Por Rafael Loaiza Bigott

 

Finalmente, la oposición al gobierno de Evo Morales logró detener a este autobús sin frenos. La pésima gestión de Evo Morales y su arrogancia cae muy pesado a la mayoría de los electores bolivianos que en el referendo constitucional decidieron no permitir una posible reelección del mandato presidencial. La norma general de la teoría política establece que un gobernante en el poder durante mucho tiempo es muy nocivo para el avance de la sociedad. Ya que el pueblo se acostumbra a obedecer y el gobernante se vuelve un dictador. De igual manera, la permanencia en el poder es un síntoma de la falta de proliferación de liderazgo político nuevo y joven. Cada vez que un político defiende la reelección indefinida, está burdamente aceptando y manifestando que no ha logrado sembrar liderazgo y capacidades gerenciales públicas en los siguientes relevos generacionales. Sinceramente, un político que quiere permanecer en el poder es un ser ególatra y un obstáculo para el crecimiento económico y social.

Evo Morales y varios miembros de su gabinete han estado plagado de una cantidad de casos verdaderamente cuestionables y vergonzosos.

Recientemente en plena campaña electoral, el vicepresidente Álvaro García Linera tuvo la osadía de comparar a Evo Morales con Jesucristo. Textualmente dijo “el presidente Evo es el pueblo indígena resucitado, como Jesucristo resucitado”. Esto es un verdadero insulto para los cristianos y creyentes de cualquier parte del mundo. Es un insulto a la inteligencia. Es una estrategia desesperada por tratar de otorgarle un carácter mesiánico a un supuesto líder. Lo más sorprendente es que el vicepresidente no terminó la escuela y es autor de varios libros donde explica como se debe estudiar a Marx. Como buen comunista es ateo, es decir, no cree en Dios. Sin embargo, le dice al pueblo boliviano que Evo Morales es como un mesías, como Jesucristo. No es la primera vez que un líder político latinoamericano intenta realizar este tipo de acciones para incrementar sus votos, probablemente, Evo Morales está tratando de copiar a su maestro Hugo Chávez.

Después de la derrota electoral, Evo Morales enfatizó que el problema es que las redes sociales han hecho una muy mala campaña en su contra y que han sido utilizadas por factores interesados en ensuciar su mandato. De hecho, calificó de basura a las redes sociales y comentó que buscará la forma para regular, supervisar y silenciar las redes sociales. El mal perdedor busca la forma de censurar al pueblo boliviano para tapar las denuncias constantes de la cantidad de hechos de corrupción e ineficiencia. El Ministro de Gobierno Carlos Romero admitió que existe una unidad de monitoreo de información en las redes sociales para sancionar a cualquier persona que insulte al presidente. El Defensor del Pueblo, Rolando Villena está en contra de esta unidad y de la excesiva reglamentación de las redes sociales porque esto podría utilizarse para silenciar a los sectores de oposición y porque viola derechos fundamentales y humanos como el derecho a la privacidad y la libertad de expresión.

La acción más reciente de Evo Morales que lo califica como un mal perdedor fue durante la entrega de una infraestructura educativa en la población de Achocalla donde soltó su berrinche. Comentó que se enteró que algunos funcionarios de su gobierno votaron en contra de la reelección, que todos estas personas deben dimitir y poner su cargo a la orden porque no están identificados con su movimiento ni con su “plan patriótico”.

Estos alegatos demuestran que no entiende que él es un funcionario público elegido para trabajar por todos los bolivianos y que no debe obligar a los funcionarios públicos a ejercer militancia política.

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