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Los esfuerzos que realiza el gobierno estatal y de la ciudad de Nueva York para disminuir la violencia armada en las comunidades, con la cual ciertamente nos hemos familiarizado a través de los noticieros y medios informativos, que frecuentemente reportan casos al respecto, no pueden tener un impacto cualitativo sin la participación decidida de importantes difusores de la cultura de la violencia.
El incremento de la violencia armada en la comunidad, particularmente entre niños y jóvenes es indiscutiblemente, resultado directo del medio que les rodea, en el cual la televisión cumple un papel preponderante. Con datos sobre que las personas prefieren la televisión sobre otros medios, los canales se jactan de su preponderancia para transmitir información y con ello están aceptando su responsabilidad en la promoción de valores y también de anti-valores.
Independiente de la censura parcial a programas con contenidos de violencia, que los limita a ciertos horarios, la preponderancia que los canales de televisión otorgan a las narco-novelas y fundamentalmente la promoción de estas a través de los actores que en ellas trabajan, así como de programas y series que se dedican a “enaltecer” a los narcos, está desarrollando un culto a los criminales.
Las autoridades federales deben tomar cartas en el asunto, investigando quién financia la producción y realización de estas series televisivas y los canales de televisión tienen la obligación moral y cívica de reconocer que dan prioridad al sensacionalismo que a la calidad educativa de los contenidos que transmiten. Deben reconocer que están directamente promoviendo la idealización de los criminales dedicados al narcotráfico.
Mientras la cultura anglo se dedica a promover a héroes que luchan contra el mal, tales como Batman, Superman, el Hombre Araña, Capitán América, Thor, Ironman, los latinoamericanos estamos sumergidos en un proceso, a través de campañas publicitarias y la permanente promoción televisiva, del “Patrón del Mal”, “El Señor de los Cielos”, “La Viuda Negra”, “La Querida del Centauro”, “La Reina del Sur”.
Es muy diferente el que las programaciones contengan series para satisfacer a un sector de su audiencia, pero promocionar estas series en la forma e intensidad que lo hacen, definitivamente demuestra que un gran responsable de inculca la violencia, la tortura, la venganza, el uso de armas y estrategias del crimen organizado es definitiva e indiscutiblemente la televisión.
La radio no se queda atrás y la popularidad de programas llenos de violencia de lenguaje, la promoción de temas musicales que hablan de drogas, venganza, sexo, vuelve a las radiodifusoras en responsables de promover la degeneración de la comunidad. Los medios impresos tampoco se libran a este examen de conciencia, en el que debemos cuestionarnos sobre el beneficio positivo de los contenidos que ofrecemos y el balance de los mismos.
En el Mes de Concientización de la Violencia Armada los medios de comunicación tenemos una gran responsabilidad de hacer un examen de conciencia para evaluar nuestra participación promoviendo al crimen y anti-valores que motivan la violencia en los sectores de la comunidad a los cuales llamamos “esperanza del futuro”.


























