Desde el momento que se informó sobre el primer caso de COVID-19 en la ciudad de Nueva York en marzo de 2020, los presagios sobre el futuro de la ciudad se tambalearon, especialmente en el ámbito económico y laboral.
Aun así, cuando se declaró la pandemia y los contagios, hospitalizaciones y fallecidos en la ciudad aumentaron en su pico más alto, se produjo un éxodo masivo de personas, miles huyeron a los pueblos ubicados más al norte del estado, otros, por ejemplo, decidieron esparcirse por diversos rincones del país.
Siendo el sur de la Florida, el destino favorito de los neoyorquinos para evitar contagiarse, posiblemente buscando sus calurosas playas, impuestos más bajos o quizás, restricciones pandémicas más relajadas.
Pero sin duda, todos empezaron a realizar trabajos remotos desde casa, y ese poder económico que produce la movilidad diaria de personas en la ciudad de Nueva York, quedó reducido en el ir y venir de las ambulancias, y los destellos de sus sirenas que trasladaban a miles de pacientes, con la incertidumbre de no saber si regresarían a sus hogares.
Mientras que miles de personas fueron despedidas, u otros como las empleadas domésticas, trabajadores de restaurantes, trabajadores de la construcción, obreros, etc. que no podían trabajar por zoom o alguna otra plataforma virtual, quedaron en paro laboral, lo que los llevó a usar los beneficios de desempleo.
A raíz de los enormes desafíos económicos que atravesaban millones de familias estadounidenses producto de la debacle provocada por la pandemia.
Como una manera de incentivar la economía, el presidente Joe Biden firmó a mediados de enero de este año, el Plan de Rescate Estadounidense, promulgando un paquete de ayuda para la pandemia de casi 1,9 billones de dólares.
Dentro de estos beneficios estaba incluido otra ronda de pagos de estímulo, una extensión de los beneficios por desempleo y generosas exenciones fiscales para las personas menos favorecidos o que obtuvieran bajos ingresos.
El presidente Biden le pidió al Congreso “un suplemento de seguro de desempleo de 400 dólares por semana para ayudar a los trabajadores más afectados”, además, que extendiera el seguro de desempleo hasta septiembre, debido a que este expiraba a mediados de marzo.
Esa cantidad es más alta que la que los legisladores incluyeron en el estímulo de diciembre del 2020, y que proporcionó un suplemento de 300 dólares durante 11 semanas, pero es menor que el beneficio semanal de 600 dólares incluido en el primer paquete en marzo.
Con este beneficio de desempleo propuesto por la administración del presidente Biden, y que ha recibido innumerables críticas por algunos funcionarios electos nacionales y la población en general. La industria que ha tenido mayores repercusiones, son los restaurantes de la ciudad de Nueva York.
Julia Mires, administradora de “El Rey”, un restaurante de comida mexicana dijo en sentido figurado, que existen días que se tiene que “convertir en pulpo para atender a los clientes”, a pesar de que en la entrada del restaurante se ha mantenido un “rotulo” por más de un mes diciendo que “se busca mesero”.
Y esto se debe a que, según Julia, “la mayoría de las personas que vienen a comer y beber acá me dicen que no han buscado empleo porque prefieren seguir recibiendo los beneficios de desempleo, que es mejor y más fresco, que estar trabajando”.
Ciertamente, recibir este beneficio genera mucho más ingreso que estar trabajando de mesero en cualquier restaurante de la ciudad de Nueva York, sin realizar ningún gasto de pasaje o alguno otro que hagan en el transcurso del día.

La Cámara de Comercio de Brooklyn recientemente realizó una encuesta a 200 empresas, y descubrió que el 40 % de los dueños de negocios atribuyen a los beneficios de desempleo, como la principal razón por la que las personas no quieren regresar a trabajar.
Mientras que dos tercios manifiestan que no pueden contratar suficientes trabajadores, en una ciudad que mantiene una tasa de desempleo del 15 % siendo la más alta de los Estados Unidos, a pesar de la apertura económica que experimenta Nueva York durante los últimos meses.
Algunos propietarios de negocios se han visto en apuros. Varios de ellos no han podido reabrir completamente por falta de personal, tal es el caso de “Arcadia Bar”, un “sport bar” de Astoria, Queens, que en estos momentos se encuentra “sin cocinero”.
“Mi esposa y yo estamos atendiendo a los clientes y a veces a mí me toca cocinar, solo tenemos a una persona que nos ayuda con la limpieza. Pero cuando mi esposa regrese a su trabajo habitual, no sé cómo le haré”, dijo el propietario del bar, Charlie Toms.

En la ciudad de Nueva York los beneficios de desempleo ascienden entre $ 700 hasta más de $ 800 dólares por semana, establecido bajo el proyecto de ley de ayuda federal firmado por el presidente Joe Biden a principios de enero.
Entonces, las personas obtienen mayores ingresos económicos por los beneficios de desempleo, que lo que puedan ganar como mesero o cocinero de un bar.
Lo que podría ser difícil para la reapertura de ese sector económico de la ciudad durante los próximos meses, o al menos, hasta que las personas dejen de recibir ese dinero y regresen a trabajar.
Siendo esto, una barrera en la meta que se quiere lograr hacía de la recuperación económica que se encarrilaba la ciudad desde antes de la pandemia en el 2019.
Mientras existen quejas por parte de los empleadores, los empleados después de ser lo más afectados también tienen exigencias: “que les incrementen el salario” y les brinden “mayores beneficios” económicos, sociales y de protección laboral, especialmente, después de vivir uno de los momentos más difíciles en la historia de la ciudad.
Las disparidades de estos sectores en la ciudad de Nueva York resaltan aún más sus vulnerabilidades, de ahí, el surgimiento de sus exigencias.
Durante el mes de mayo de 2021 el Centro de Investigación Laboral de Alimentos de University of California, Berkeley, publicó una encuesta sobre el porqué los trabajadores de restaurantes, en particular madres, están abandonando la industria, y lo que los haría quedarse.
De los 3.000 trabajadores encuestados en Nueva York, el 90 % dijo que la razón por la que no tienen intención de regresar, es por los bajos salarios y porque no están ganando el suficiente dinero para sufragar sus gastos, a raíz de los números bajos y las pérdidas que han tenido los restaurantes.
Las madres de familia que trabajan en la industria, han resaltado que prefieren estar al pendiente de su familia, antes que recibir salarios bajos.
A pesar de que los restaurantes abrieron con algunas restricciones, las madres eran más propensas a informar que se iban de los trabajos porque no estaban ganando suficiente dinero y las propinas eran muy bajas, según el informe.
Agregando, además, que los problemas de acoso sexual y los riesgos de seguridad habían aumentado durante la pandemia.
Este mensaje no solo ha hecho eco en este sector, sino también, en los trabajadores de limpieza. “Yo antes trabajaba en limpieza, y creo que voy a seguir trabajando en eso mismo, pero por ahora prefiero seguir recibiendo mi seguro de desempleo, porque la pandemia no ha terminado, y sinceramente tengo mucho temor de poder contagiar a mis hijos o esposa”, dijo Gabino Zúñiga que desde enero ha recibido su cheque.
Zúñiga, originario de Puebla, México, destacó que varios de sus compañeros que están en la misma situación, una vez que regresen a la compañía de limpieza, se van a organizar para negociar un incremento de salario “de uno o dos dólares porque la vida está cara”, exigir mayores beneficios y el adecuado equipo de protección laboral.
Uno de los sectores que sí tuvo un incremento de trabajadores, a consecuencia de la pandemia y los despidos masivos, fueron los repartidores de comida, debido a que miles de personas en la ciudad de Nueva York se vieron en la obligación de mantener por varios meses un confinamiento obligatorio.
“Yo obligatoriamente tenía que trabajar y ni siquiera tuve la esperanza de recibir algo del gobierno porque no tengo papeles”, dijo Pedro Hernández, originario de Morelos, México.
Hernández explicó que fue despedido de la imprenta que trabajaba en mayo durante la pandemia, pero con sus “pocos ahorros que guardaba”, compró una bicicleta eléctrica para ponerse a trabajar como repartidor de una bodega en Woodside, Queens.
“La verdad no es justo que nosotros trabajamos hasta 12 horas para mantener a un montón de gente que no trabaja, porque, aunque no creas, nosotros también pagamos impuestos cuando compramos cosas pequeñas o grandes en cualquier tienda”, agregó Hernández.
¿Qué se está haciendo para que las personas regresen a trabajar?
Ahora con el resurgimiento del dinamismo económico de la ciudad, el levantamiento de las restricciones y un poco más del 70 % de personas vacunadas en el estado de Nueva York con al menos una primera dosis, muchos empleadores y funcionarios electos han solicitado que los empleados regresen a sus oficinas a trabajar.
El alcalde Bill de Blasio se ha mostrado más crédulo y optimista al anunciar la reapertura total de la ciudad para el mes de julio, esto podría ser más determinante en la confianza que a raíz del levantamiento de las restricciones, la ciudad de Nueva York pueda establecer una recuperación masiva de empleos en diversos sectores.
Sin embargo, esta decisión del alcalde provocó reacciones de los empleados, quienes el mes de mayo realizaron una protesta frente a la alcaldía para demandar que es “muy apresurado regresar a trabajar”, debido a que les “preocupa el riesgo” de algún contagio.
A pesar de que muchas personas han descubierto que el teletrabajo lo consideran más productivo, porque ahorran entre 2, 3 y hasta 4 horas al día. Es decir, el tiempo que utilizan para trasladarse hacia su trabajo.
Mientras unos mantienen una posición a favor y otros en contra, de lo que sí se está muy seguro es que se tiene que encontrar una solución y tomar una decisión muy pronto. Algunos expertos incluso, consideran hacer una combinación de trabajo remoto y trabajos desde las oficinas.
A nivel federal al menos 14 legisladores liderados por republicanos se han movilizado para poner fin a los beneficios de desempleo mejorados, sobre todo, los $ 300 adicionales por semana que fueron incluidos en el paquete de ayuda económica establecido por el presidente Joe Biden.
Dentro del estado de Nueva York el senador estatal republicano Edward C. Rath, propuso un Proyecto de Ley (S 7086) para incentivar que los neoyorquinos regresen a trabajar.
Propone bonos de $ 1,200 que las empresas darían a los empleados mientras están activos lo que, según la propuesta, “disuadirá la presentación de nuevas solicitudes de desempleo”.
“La tasa de solicitudes de desempleo en el Estado de Nueva York es insostenible para trabajadores, empresas y consumidores. Como las reclamaciones siguen siendo altas, las empresas están luchando para contratar personal adecuado”, relata parte del proyecto.
El legislador explicó que esta iniciativa no sólo proporcionará a las empresas un aumento de la mano de obra, sino que también, acelerará la recuperación económica de las pequeñas empresas y sus comunidades.
De manera global, empleadores, empleados y autoridades tienen enormes desafíos por delante para coordinar como las personas podrían encarrilar ese camino de jornadas laborales hacia las oficinas, empresas o negocios.
No obstante, los empleadores tienen un desafío aún mayor para continuar y mejorar las flexibilidades laborales y las pautas locales y nacionales que recomiendan los expertos, para evitar así, algún contagio, porque “seguiremos conviviendo con el virus”.
Desde la CDC han emitido una guía para los empleadores que buscan restablecer las operaciones comerciales en persona.
Tiene muchas consideraciones para los empleadores antes de exigir que sus empleados regresen a sus lugares de trabajo, incluida la modificación de asientos, muebles y estaciones de trabajo para mantener una distancia social de 6 pies entre los empleados, cuando sea posible.




























