El miércoles 7 de julio a partir del mediodía, se realizó el desfile organizado por la alcaldía para honrar a los trabajadores esenciales y celebrar el resurgimiento de la ciudad de Nueva York después de la pandemia del COVID-19.
El desfile “Héroes de la ciudad”, honrando a todos los trabajadores esenciales que mantuvieron activa a Nueva York a través de lo peor de la pandemia, fue uno de los más grandes de la historia de la ciudad y sin duda alguna el más emotivo, después de que los habitantes de la metrópoli debieron encerrarse por meses para evitar el contagio y la muerte y fuera golpeada por una grave crisis de desempleo, cierre de negocios y miles de fallecidos.
Al anunciar la realización de este desfile especial, el alcalde De Blasio expresó: “El verano de la ciudad de Nueva York está aquí y el corazón palpitante de nuestra recuperación es la gratitud y el respeto que todos compartimos, por los trabajadores esenciales que sacaron a esta ciudad de una crisis. Esta celebración honra a todos aquellos que lucharon contra la adversidad y desafíos sin precedentes, para mantener seguros a los neoyorquinos".

El desfile inició en el extremo sur de Manhattan, en Battery Park, partiendo desde el Museo Nacional del Indio Americano hacia el norte por Broadway, pasando por el famoso Toro de Wall Street y llegando hasta la alcaldía en la calle Chambers. En él participaron diez bandas estudiantiles y militares, además de catorce vehículos especiales, incluyendo el convertible de Sandra Lindsay y un vagón de los primeros trenes que circularon en la ciudad.
El desfile, que fue transmitido en vivo por varias cadenas televisivas y plataformas digitales, se realizó sin novedades, en medio de un fuerte resguardo de seguridad, pero con elevadas temperaturas, que provocaron la cancelación de la ceremonia posterior que estaba planificada realizarse en City Hall Plaza.

GRAN SENTIDO DE GRATITUD
Los catorce carros alegóricos que recorrieron el llamado Cañón de los Héroes, representaron a doscientos sesenta grupos de trabajadores esenciales, incluyendo a personal de hospitales, servicios de salud, de alimentos, de atención comunitaria, primeros auxilios, transportación, empleados municipales, pequeñas empresas y bodegas, educación, servicios básicos, cuidado de edificios, servicios de entrega, etc.

De ser el epicentro de la pandemia global, Nueva York ha pasado a ser vanguardia de la recuperación, demostrando al mundo que sus habitantes saben lo que significa ser un héroe local, e impulsando su resurgimiento agradeciéndoles por su dedicación, esfuerzo y sacrificio, cuando corrieron el riesgos de contagiarse e incluso de morir para servir a la ciudad.
En el desfile se agradeció a quienes proveyeron asistencia para salvar vidas con diversos tipos de servicios, principalmente de salud, médicos, paramédicos, enfermeras, trabajadores de hospitales y centros de salud, incluyendo a los empleados del sistema nacional médico de desastres.

Se agradeció a quienes mantuvieron a la ciudad funcionando, como a los conductores que transportaron a trabajadores de diferentes áreas durante los días más difíciles de la pandemia, incluyendo a los trabajadores de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, que cumple cien años de establecida, a los trabajadores de ferry, trenes y autobuses, transportistas públicos e independientes.
INMIGRANTES Y LATINOS
Sandra Lindsay, la enfermera jamaiquina de Queens que fue la primera persona en recibir la vacuna COVID-19 en Estados Unidos, fue designada Gran Mariscal y encabezó el desfile que estuvo totalmente marcado por la presencia de los inmigrantes.
Los inmigrantes desfilaron como parte de los servicios de emergencias, médicos, enfermeras, la Cruz Roja Americana, trabajadores de cuidado infantil, agencias municipales como el Departamento de Salud, de Educación, de Sanidad, Servicios Sociales, de Bomberos, etc., etc., etc.

Desfilaron empleados del Javits Center portando pancartas que decían: ”amamos a Nueva York y estamos orgullosos de haber sido un hospital y centro de vacunación, gracias a la Guardia Nacional y al Departamento de Salud del Estado de Nueva York, hemos administrado más de seiscientas cuarenta y tres mil vacunas”.

También desfilaron varios sindicatos de trabajadores, como la Local 338; la unión de transportistas, Local 100; la Federación Nacional de Educadores (UTF); la Local 1199 SEIU, Trabajadores de Salud Unidos del Este, entre otras.
En el desfile hubo gran variedad y diversidad de participantes, desde entidades de cuidado de mascotas, hasta organizaciones para proveer asistencia alimentaria como Central Kitchen, the Campaign against Hunger, etc., empleados de farmacias de barrio.

Quienes participaron portaban carteles con una variedad de mensajes, desde rótulos de agradecimiento a los empleados de funerarias y cementerios, hasta niños con emotivos mensajes diciendo “mi mamá es héroe”. El desfile demostró que a pesar de las diferencias, prevalece la esencia humana y que los latinos forman parte de toda la estructura de Nueva York.
El desfile fue una gran demostración de la resiliencia de los neoyorquinos y de su esfuerzo y esperanza por continuar nutriendo y haciendo de Nueva York la capital del mundo.











Nueva York celebra el fin de las restricciones con un desfile sin mascarillas



























