Elisa Carrillo asegura que ahora la danza es "un mundo mucho más abierto"

Elisa Carrillo, primera bailarina del ballet de la Ópera de Berlín. (foto twitter)
Elisa Carrillo, primera bailarina del ballet de la Ópera de Berlín. (foto twitter)

La mexicana Elisa Carrillo, primera bailarina del ballet de la Ópera de Berlín, asegura que la danza se ha convertido en "un mundo mucho más abierto", por lo que es buen momento de apoyar esta disciplina y convertirla en un pilar de desarrollo para México.

Carrillo (Texcoco, Estado de México, 1981) valora en una entrevista que en su país la danza, especialmente el ballet clásico, "siempre ha sido una de las bellas artes a la que solo un pequeño círculo se acerca".

Por eso, la bailarina se muestra satisfecha de acercar la disciplina a nuevos públicos con espectáculos como el Popup Experience México, que se celebrará en la capital y que también contará con figuras como el artista plástico Aldo Chaparro y el primer bailarín del Staatsballett Berlín, Mikhail Kaniskin, esposo de Carrillo.

En el evento, que acogerá el exconvento de San Hipólito, Carrillo bailará con la música que tocará al piano el compositor y director de orquesta británico Michael Nyman.

La mexicana, quien empezó a bailar a los seis años y a los 14 obtuvo una beca para estudiar en Londres, reconoce que en la danza "todo ha cambiado realmente".

"Es un mundo mucho más abierto, y ahora lo está para cualquier persona", destaca.

Antes -defiende- el ballet clásico era "muy elitista", tanto en su acercamiento con el público como en lo relacionado con la formación, por los gastos que implica que un niño quiera desarrollarse en este ámbito.

Además, Elisa Carrillo, de rostro moreno y alargado y un largo pelo negro que cae de forma lacia, recuerda que cuando salió de México se "sentía menos" porque se veía muy diferente a las europeas, quienes tenían "otro tipo de piel".

"Ahora ya no, ahora la danza tiene que ser muy versátil y ves de todo, compañías con bailarines que son negros, mulatos, como que ahora cuanto más exótico es más interesante", reflexiona, y precisa que, no obstante, en el extranjero "siempre hay que luchar".

Carrillo ha recibido reconocimientos como la Medalla Bellas Artes y ha sido nombrada embajadora de la Cultura de México, una misión que para ella es "una gran responsabilidad y una motivación": "Cada vez que piso el escenario en cualquier parte del mundo trato de representar a mi país".

Lleva diez años en el Staatsballett Berlín y desde 2011 siendo primera bailarina de la agrupación. Su trabajo encima del escenario lo compagina con el de su fundación, "Elisa Carrillo Cabrera", que ayuda a niños y jóvenes a "abrirles las alas y despegar" en la danza.

"Hay mucho por hacer, es importante trabajar para que la gente que se quede en México esté muy preparada, y eso va a ayudar a que el nivel de danza en el país pueda subir", asegura.

Además, valora que las disciplinas culturales, al igual que la educación, son "pilares fundamentales para el desarrollo" del país y para salvarlo de sus dificultades.

La residente en Berlín mantiene un ritmo frenético e incluso su periodo vacacional lo emplea en regresar a su país y promover la danza a través de espectáculos como su ya conocido "Elisa y amigos", guardándose únicamente unos días de descanso al final.

"Hay que aprovechar ahorita que uno puede, porque es una carrera que se acaba muy pronto", indica.

La carrera en activo de una bailarina, explica, normalmente llega a los 42 o 43 años, aunque todo depende de la persona y de cómo se cuide, porque otros profesionales "a los 35 ya no pueden, están muy lastimados".

Calcula que a ella todavía le han de quedar "unos muy buenos, digamos, cinco años", pero eso no hace que no piense en el futuro.

"No quiero que me pase como algunos bailarines que terminan y dicen ¿ahora qué hago?. El día que termine quiere tener preparadas y listas las cosas para el paso que sigue", explica Carrillo.

En ese sentido, espera que para ese entonces su fundación, creada en 2013 junto con Kaniskin, "ya tenga fuerza y esté muchísimo más preparada para ayudar a jóvenes y nuevas generaciones".

Entre estas nuevas generaciones podría estar su hija, quien ahora solo tiene un año y cuatro meses pero que con el tiempo, opina Elisa Carrillo, sería natural que tuviera el deseo de bailar.

"Si ella lo desea vamos a apoyarla, pero nunca la voy a forzar; es una carrera muy difícil, sabemos lo mucho que cuesta. Si quiere hacer otra cosa, yo voy a ser feliz", asegura la bailarina. EFE

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