EDITORIAL
Las elecciones de medio termino en los Estados Unidos han marcado un profundo cambio en la historia política de la que es considerada la nación más influyente del planeta.
En ese escenario la participación latina ha tenido gran impacto, no solo porque los latinos finalmente han comprendido la importancia de su participación política, además porque no solo han hecho un cambio con su presencia electoral, su participación, su voto, también porque de a poco se continúa integrando a la estructura política en las diferentes instancias gubernamentales a nivel estatal y federal.
En ese sentido hay que reconocer que la presencia de Donald Trump ha sido un detonante para provocar este cambio y haciendo alusión al refrán popular “No hay mal que por bien no venga” el fenómeno Trump ha promovido un despertar entre los latinoamericanos en Estados Unidos. Si Trump no hubiese ganado la presidencia, la realidad seguramente sería diferente y la comunidad latina continuaría somnolienta. Se activaron las alarmas y la reacción es evidente.
La comunidad latina debe comprender y aprender que tiene que trabajar con los dos partidos, no como “mano de obra” para ser usada electoralmente, si no como una comunidad que es capaz de establecer su agenda propia, de proponerla y negociar para beneficio de la mayoría. En Nueva York esto no es tan fácil por la predominancia del partido, en una ciudad construida por inmigrantes que permanentemente luchan contra los abusos de los empleadores, que en su mayoría son republicanos, sin embargo dentro del propio partido demócrata se puede claramente apreciar la necesidad de cambios en términos de inclusión, el monopolio de las comunidades caribeñas poco a poco va perdiendo terreno y la diversidad, que es la verdadera riqueza latinoamericana, va ganando espacio, nuevos actores colombianos, ecuatorianos, mexicanos están sentando las bases para ello.
Esta realidad debe comprenderse en todos los niveles, los medios de comunicación, tradicionalmente enfocados en las comunidades porcentualmente mayoritarias, deben comprender su misión instrumental en fomentar la tolerancia mediante la inclusión de toda las comunidades y la ruptura de monopolios que terminan por asfixiar y fastidiar al resto. Si no se comprende la necesidad de incluir a todas las comunidades,de demostrar tolerancia, apertura, sentido democrático, las estructuras existentes terminarán por romperse.
Trump por su parte ha demostrado que su métodos, su retórica, su manejo de redes sociales, tienen la capacidad de activar a las bases políticas que lo apoyaron a nivel nacional y esa es una base importante con miras a las próximas elecciones. El tema del balance en el congreso, si bien es saludable en términos de representación partidista, no se presenta como un panorama muy alentador para los inmigrantes que son la manzana de la discordia pero sobre todo el caballito de campaña y lamentablemente de manipulación electoral de los dos partidos, que los usan para activar sus bases. El gran problema que se presenta para lograr por ejemplo una reforma migratoria integral, es que el partido demócrata se opone a que esta sea aprobada durante una presidencia republicana y los únicos que pierden son los inmigrante.
Las mujeres son sin duda las grandes ganadoras de estas elecciones y la memoria de Susan B. Anthony, una de las pioneras en la participación femenina en política quien hace medio siglo fue arrestada por ejercer el voto, ha sido honorablemente honrada y se esperan cambios positivos en leyes que expresen igualdad de derechos y mayor justicia social a nivel laboral, lucha más fuerte contra violencia doméstica y acoso sexual.
En su conferencia posterior a las elecciones el Presidente Trump realizó una evaluación estado por estado, dio crédito por su trabajo y felicitó a Oprah Winfrey y Nancy Pelosi por su activismo y trabajo duro, dos pilares del partido demócrata, lo cual refleja una posición más accesible del Presidente Trump quien abiertamente indicó que es importante negociar mejor y trabajar juntos y literalmente dijo, “perfecto, déjenme ver que tienen, que proponen y trabajamos” con relación a las investigaciones dijo que deben terminar que son dos años que las cosas van y vienen y que está de acuerdo con que filtraciones e interferencia no deben ocurrir.
“Esta puede ser una hermosa situación bipartidista” dijo en tono conciliador y añadió: “un acuerdo es posible porque tenemos muchas cosas en común que compartimos, nuestro gran país está floreciendo nuevamente, en términos de desarrollo, de tratados de comercio, no perdemos compañías en beneficio de otros países, la industria, como el aluminio está bien”.
Con una diferencia de veinticinco asientos en la Casa de Representantes, mayoría en el Senado una Corte Suprema a su favor, el Presidente Trump mantiene un soporte importante, que se ha reforzado con la caravana de inmigrantes que han despertado el sentimiento nacionalista en un gran sector de Estados Unidos, al ser percibida como una invasión.
Los cambios en el balance en el congreso sin duda afectan el avance de la agenda oficial, la agenda de los dos partidos. Solo los resultados permitirán ver quien realmente trabaja por los intereses de la nación.


























