EDITORIAL
Las elecciones de la última década van demostrando que los latinos de Nueva York, cuando ejercen el voto-, pueden cambiar la representación política a nivel local, estatal y federal, pero además lo pueden hacer incluso durante una pandemia.
La ciudad de Nueva York nuevamente ha conquistado el reto de realizar elecciones y de vivir una jornada de democracia, en medio de la recuperación de la crisis de salud que le golpeó gravemente.
El coronavirus, la pandemia que por primera vez en la historia de la humanidad logró paralizar al mundo entero, no pudo impedir que los latinos de Nueva York ejerzan su derecho al voto en las Elecciones Primarias, -que son la etapa previa a las Elecciones Generales de noviembre-, y que se realizaron el martes 23 de junio, justo cuando la ciudad recién entraba en la segunda fase de reapertura, después de meses de parálisis.
Este ha sido otro reto histórico, al cual la comunidad ha sabido responder con civismo y con una creciente conciencia entre los latinoamericanos sobre la importancia de participar y mantenerse activos en los procesos electorales, como una forma eficaz de cambiar la representación en el gobierno.
Los latinos votaron y manifestaron su deseo de cambio.
Estas elecciones primarias están probando el poder tradicional retado por la potencia del llamado activismo de base, que puede ser manipulado electoralmente y que surgió en torno al movimiento Black Lives Matter, al cual muchos califican de anarquista.
Los cálculos políticos se han modificado en las últimas semanas a medida que la nación
soporta protestas de todos los desempleados, las cuales se destaparon tras el asesinato de George Floyd en Minneapolis el Día de Recordación.
La intensidad de las manifestaciones y los llamados a un debate nacional sobre racismo, han ayudado a impulsar a los candidatos negros, una muestra es la candidatura de Amy McGrath, una ex piloto de la Marina que recaudó más de cuarenta millones y que estuvo dominando las primarias durante meses, hasta que el representante estatal Charles Booker comenzó a discutir en las últimas semanas y su candidatura fue impulsada por la energía que surgió en respuesta al asesinato de Breonna Taylor en Louisville y otros casos de individuos negros desarmados por policías blancos.
El escándalo racista ha impulsado convenientemente la agenda política de la comunidad negra y otra muestra fue la contienda entre el representante Eliot L. Engel, veterano congresista del Bronx y Jamaal Bowman, candidato respaldado por los progresistas demócratas.
Engel, a pesar del endoso de líderes del partido como Nancy Pelosi y Hillary Clinton, no pudo contrarrestar el discurso populista de Bowman hablando contra la pobreza, el racismo y el sexismo, en el cual literalmente dijo que al ser elegido será: un hombre negro con poder y obtuvo el sesenta y uno por ciento de los votos para conquistar el Distrito congresista 16 de Westchester y El Bronx.
Los latinos triunfadores de esta contienda enfrentan grandes retos, en una sociedad profundamente convulsionada, con contrastes y disparidades socio-económicas cada vez más marcadas, donde la anarquía y el caos se apodera del diario vivir.
No es suficiente llegar al poder político, es fundamental mantener una actitud frontal de lucha contra la corrupción, individual, colectiva, interna y externa.
La corrupción entre políticos latinos a nivel nacional es una vergüenza para la comunidad, para muestra el caso del concejal Luis Huizar, quien orgullosamente fue declarado el primer mexicano nacido en Zacatecas que logró un cargo de relevancia política en Los Ángeles, acusado de corrupción y que de ser hallado culpable enfrentaría veinte anos de cárcel por favorecer ilícitamente proyectos inmobiliarios.
Los latinos en política tienen encima una lupa gigantesca, por lo cual su representación exige primordialmente una integridad intachable.
Un tema fundamental es la lucha contra la violencia. A nivel nacional los funcionarios de salud son amenazados de muerte por pedir el uso de protección facial y todos los policías son atacados por los crímenes de algunos miembros, como parte de una clara estrategia para disminuir el poder de control de la autoridad policial, ante un cada vez más
influyente crimen organizado internacional, que también sabe manipular los intereses de las mayoría y usarlos a su favor.
El cambio demográfico, pero sobretodo el cambio de conciencia del latino está cambiado la representación política, incluso dentro de los mismos partidos.
Con novedades o contratiempos, con oportunismo político o agendas manipuladas, es maravilloso el que a pesar de las circunstancias impuestas sobretodo por una inesperada pandemia, que ha cobrado miles de vidas en la ciudad, el sistema democrático sea tan importante y valioso en el funcionamiento de esta sociedad, que motivó a que se
realicen las elecciones primarias, que son una etapa fundamental para el proceso que culminará en noviembre.
Ojalá esto inspire a muchos países del mundo, particularmente de Latinoamérica, a que eviten utilizar la pandemia como un pretexto para aplazar el normal funcionamiento del sistema democrático, que es la base fundamental para el progreso del mundo.


























