
Tras el asesinato de George Floyd registrado este 25 de mayo es importante afirmar que el racismo y la xenofobia están en aumento en todo Estados Unidos, después de las protestas registradas en las últimas semanas hemos podido ver que la comunidad negra se encuentra completamente indignada por el asesinato de Floyd, en la ciudad de Minneapolis, Minnesota.
El odio racial que muestran los supremacistas blancos es una clara expresión que los hechos de Minneapolis son los últimos ejemplos de creciente racismo, discriminación racial, ‘afrofobia’, violencia racista y xenofobia observados en Estados Unidos.
Estamos profundamente preocupados por la proliferación y el aumento de la relevancia del odio organizado y los grupos racistas.
Los actos de odio y los discursos racistas de odio deben ser inequívocamente condenados.
Los crímenes de odio deben ser investigados y los autores procesados.
Estas son algunas expresiones de quienes pacíficamente se manifiestan.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, considerada por muchos como la Carta Magna de la Humanidad, expresa en su artículo Uno que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.
Figuras emblemáticas como Martin Luther King Jr. que a lo largo de la historia han enarbolado la bandera de las garantías fundamentes, su discurso en la actualidad sigue vigente por la recientemente discriminación racial persistente en el mundo de hoy.

El legado de Martin Luther King es sinónimo de lucha por la igualdad, la justicia y los cambios sociales. Su convicción de justicia social y de las virtudes de la diversidad hoy en día son más relevantes que nunca y siguen resonando.
“Debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro aún no es libre. La vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. El negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. El negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra”.
Para las décadas de los años 50 y 60, surgió y ganó fuerza en Estados Unidos el movimiento por los derechos civiles, con el que la población negra buscaba una igualdad de derechos ante las leyes nacionales.

A más de 50 años de su asesinato el discurso de Martin Luther King Jr. es como si lo hubiera realizado el día de ayer en alguna plaza de Brooklyn, que es donde se llevan a cabo las mayores concentraciones en contra del racismo, la discriminación y la violencia en la ciudad de Nueva York.
En agosto de 1963 en Washington dijo: “Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto con el sello de fondos insuficientes. Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Por eso hemos venido a cobrar ese cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia”.
Su trabajo arduo le ganó un gran poder de convocatoria y le permitió liderar eventos históricos. Así como la muerte de George Floyd al día de hoy representó el despertar de conciencia.
Para Martin Luther King Jr. “Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial.
Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad”.
El llamado a lucha es por la reivindicación de sus derechos como ciudadanos, por eso, “No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano.
Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia”.
A propósito, también de las imágenes de violencia que se han generado en las protestas enfatiza: “No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física”.
El movimiento liderado por Luther King Jr. en aquellos años contó con el apoyo de gran parte de la población blanca estadounidense. En las recientes manifestaciones hemos visto como la presencia de las comunidades blancas también se ha destacado.
Haciendo referencia a estos actos de la comunidad blanca en los años 50, el líder afroamericano expresaba que, “Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado al nuestro. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada intrínsicamente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de marchar siempre hacia el frente. No podemos volver atrás”.


























