"Trato de representar el tiempo, yo diría, más bien, la eternidad en la que espero la fraternidad prevalecerá".
-Rufino Tamayo

Por Ximena Hidalgo-Ayala
IMPACTO
Era el 29 de octubre de 1971 cuando en presencia del Embj. Alfonso Gracia Robles, Representante Permanente de México ante Naciones Unidas y de Elio O. Rabasa, Ministro de Relaciones Exteriores de México, el Maestro Rufino Tamayo y su esposa Olga donaron en nombre del pueblo mexicano a la Organización de las Naciones Unidas su mural “Fraternidad” en la persona de su Secretario General U Thant, quien aceptó el regalo en nombre de la institución.
Rufino Tamayo (1899-1991), quien nació en el estado sureño de Oaxaca y murió en la Ciudad de México, fue uno de los primeros artistas latinoamericanos en participar del movimiento muralista que floreció entre las guerras mundiales. Fraternidad fue uno de los murales de una serie que contó con el fuego como su tema principal. El mural, inicialmente llamada "El Fuego Creador," fue pintado por Tamayo en San Antonio, Texas, en 1968, a petición de la Secretaría de Industria y Comercio de México, para participar en el pabellón de país durante la Feria Mundial.

EL FUEGO DEL AMOR
El mural de cuatro metros de alto por nueve de longitud, presenta en el centro una gran fogata, el fuego símbolo del amor, rodeado por varias figuras humanas con los brazos entrelazados simbolizando la paz, hermandad y colaboración entre las naciones, las figuras humanas sin embargo no poseen rostro, para representar a todos los seres humanos sin distinciones. En el lado derecho de la obra, el artista pintó una moderna estructura elevada que representa la tecnología, el futuro y en forma muy personal quizás la ciudad de Nueva York, que fuera su residencia por más de una década y una importante plataforma de promoción de su obra; en el lado izquierdo pintó un templo mexicano prehispánico, que simboliza el pasado y sus raíces natales en su amado México.

VIAJE Y RESTAURACIÓN
El maestro Tamayo personalmente seleccionó el lugar en donde se expondría la obra hasta el 2009 cuando debido a las remodelaciones de la sede de Naciones Unidas, todas las obras de arte en su interior fueron devueltas a sus países de origen para que las resguarden y restauren hasta su retorno. El mural “Fraternidad” fue trasladado para su restauración a México y el proceso estuvo a cargo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) el mismo que tomó cuatro meses de trabajo y que fue financiado por el gobierno mexicano. Posteriormente la obra fue custodiada por el Congreso del Estado de Durango, en el norte de México desde el 2010 hasta el 2014 cuando inició su proceso de devolución a Naciones Unidas.

RETORNO A NUEVA YORK
El Lunes, 28 de abril de 2015, 44 años después de su primera instalación, el gobierno de México a través de sus representantes diplomáticos, junto a la comunidad mexicana y sus invitados, celebraron el retorno y la reinstalación del mural Fraternidad a la Organización de Naciones Unidas, al mismo lugar que ocupó desde que fuera donado por el Maestro Tamayo en 1971. “Fraternidad” se encuentra en el muro de lado izquierdo de la entrada de visitantes, que fue desde el inicio el lugar seleccionado por el maestro Tamayo. Su visión de esta ubicación específica, ubica al mural en interacción directa con la estatua de Poseidón, obsequio de Grecia, como símbolo de fraternidad entre México y todos los países, se encuentra interactuando además con uno de los balcones del complejo de la Asamblea General y parece tocar el rectángulo rojo, símbolo del Edificio de la Secretaría de las Naciones Unidas con su esquina superior derecha.
CELEBRACIÓN EN LA ONU
En la ceremonia también estuvieron presentes María Cristina García Cepeda, Directora General del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), así como el representante permanente de México ante la ONU, Jorge Montaño y la Cónsul General de este país en Nueva York, Embj. Sandra Fuentes Berain, además asistieron el Subsecretario mexicano de Relaciones Exteriores para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Juan Manuel Gómez Robledo y Susana Malcorra, Jefe de Gabinete del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, quien se encontraba de visita en el Vaticano. Asistieron también algunos legisladores del Estado de Durango, así como funcionarios de la Misión, del Consulado General y del Instituto de Cultura Mexicana de Nueva York, entre otras personalidades.
MENSAJE DE UNIDAD
Por su parte la Embajadora Sandra Fuentes-Berain, Cónsul General de México en Nueva York nos expresó: “Es una muestra del apego de México a las instituciones al Derecho multilateral e internacional, la casa de este mural es las Naciones Unidas y es justo que retornara esta obra del Maestro Tamayo, que no es la única en Nueva York, ya que hay cuatro obras de su autoría en exhibición en el Museo de Arte Moderno. Cada ocasión de celebración es Importante recordar lo importante de que la comunidad se mantenga unida, porque será más fuerte mientras más unidas esté”.


























