El Movimiento San Isidro en Cuba y la cultura como plataforma democratizadora

MOVIMIENTO SAN ISIDRO
Artistas cubanos protestan frente al Ministerio de Cultura de Cuba. Foto tomada de Twitter del MSI.

La revolución reaccionaria: Desde hace algunos años el gobierno cubano ha tomado medidas para controlar la expresión artística a sabiendas de la importancia que la cultura tiene en la formación de los valores sociales y políticos, en un intento por evitar la propagación del disenso político.

Una vez instalado en el poder, el grupo dominante suele utilizar una variedad de recursos para diseminar la nueva narrativa oficial, moldeando así buena parte de los valores políticos y sociales.

Uno de los más importantes recursos es la cultura. Por ello, la izquierda radical busca ejercer dominio en el campo cultural para incrementar sus chances de preservar el control de la nación. Es justamente en esto que radica la importancia de la protesta del Movimiento San Isidro y las que se han desprendido de esta como consecuencia.

Sin embargo, la paranoia burocrática en torno a la cultura y el arte no es algo nuevo, en abril de 2018 el gobierno cubano aprobó el decreto 349, y desde entonces el MSI había ganado prominencia por sus choques con los censores estatales y sus exigencias por la democratización del espacio público.

En ese entonces el controversial decreto 349 reguló lo insólito, el derecho de ser y trabajar como artista, sujeto ahora a la censura gubernamental.

El arresto y enjuiciamiento de Denis Solís

El 9 de noviembre, 2020, las autoridades cubanas arrestaron al rapero Denis Solís bajo cargos de “desacato” luego de que el artista le exigiera a un policía retirarse de su domicilio siendo que no poseía una orden judicial.

El estado lo condenó a 8 meses de prisión por el hecho, y se encargó de que la Agencia Cubana de Rap emitiera un comunicado desconociendo a Solís como rapero (disciplina ahora controlada por la burocracia de La Habana), a pesar de que sus miembros luego desmintieran dicho comunicado.

La huelga de hambre del Movimiento San Isidro

El 17 de noviembre, 2020, tras conocer de la condena de su colega, miembros del MSI iniciaron una protesta en su sede en La Habana Vieja, y al día siguiente luego de que agentes estatales bloquearan la llegada de alimentos para los manifestantes, el grupo declaró una huelga de hambre en protesta por el arresto de Denis Solís.

A dicho grupo se fueron sumando más activistas y artistas en los días subsiguientes.

La noche del 26 de noviembre, agentes de policía y la seguridad del estado irrumpieron en la sede del MSI en La Habana Vieja, y forzaron la terminación de la huelga de hambre mientras arrestaron a los manifestantes.

Desde una perspectiva estratégica el régimen cubano sabía que habría algún tipo de consecuencia mediática y política internacional tras la ejecución de la operación de fuerza que desmanteló la huelga que mantenían los artistas y activistas en el MSI, y es que lo que querían evitar era el “martirio simbólico” de jóvenes en un acto de desafío político.

Sin embargo, lo que probablemente no anticiparon fue que justamente dicha medida, escaló las protestas de uno de los sectores al que más temen los autoritarios de izquierda, la cultura.

El 27 de noviembre más de doscientos artistas, activistas y periodistas se apostaron frente al Ministerio de Cultura en La Habana. Foto tomada de Twitter del MSI.

La protesta en el Ministerio de Cultura

El 27 de noviembre más de doscientos artistas, activistas y periodistas se apostaron frente al Ministerio de Cultura en La Habana, un día después de que fuerzas de seguridad apresaran a los huelguistas en el MSI, para mostrar su solidaridad con el movimiento, exigir el cese de la represión y de la violación de derechos humanos.

“Los artistas e intelectuales cubanos repudiamos, denunciamos y condenamos la incapacidad de las instituciones gubernamentales en Cuba para dialogar y reconocer el disenso, la autonomía activista, el empoderamiento de las minorías y el respeto a los derechos humanos y ciudadanos”, manifestaron en un comunicado en redes sociales.

Este nuevo e inesperado resurgir de la protesta demandando el respeto de derechos fundamentales universalmente aceptados, no necesariamente anuncian el cambio definitivo del orden político cubano.

Sin embargo, las demandas de tolerancia al disenso y a la libertad de opiniones del sector en mención, sumado a otros desafíos que enfrenta el régimen cubano, como el dramático desplome de la actividad turística internacional ocasionado por la pandemia de la COVID-19, los efectos de las nuevas sanciones de la administración estadounidense, la precariedad de la dictadura de Caracas, y la crisis monetaria silenciosa de la isla, presentan un panorama cada vez más complejo para la sobrevivencia del régimen en el mediano y largo plazo.

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