“El Laurel de Apolo” en el Teatro Repertorio

Una escena de “El laurel de Apolo”
Una escena de “El laurel de Apolo”.

 

Por Fernando Campos

IMPACTO

 

Bien puede decirse que el Programa de Directores Jóvenes Van Lier, que auspicia The New  York Community Trust para el teatro Repertorio Español con el fin de descubrir el talento de incipientes directores hispanos en la ciudad de Nueva York, desde hace unos años ha brindado la oportunidad de poner a prueba el talento de varios pinos nuevos en nuestro entorno artístico, muchos de los cuales ya han logrado hacer un nombre, en base de la excelencia de los trabajos realizados.

En esta oportunidad le tocó el turno a la colombiana Estefanía Fadul, quien viene precedida de interesantes créditos que incluyen trabajos como asistente de dirección del Public Theater, Oregon Shakespeare Festival, y como miembro del Lincoln Center Theater Directors Laboratory.

 

Inma Heredia
Inma Heredia

 

La propuesta de la Fadul, que vimos en su noche de estreno el 9 de julio, es la pieza “El laurel de de Apolo,” del emblemático dramaturgo del Siglo de Oro español, Pedro Calderón de la Barca,  a quien se le atribuyen 110 comedias, a más de 80 autos sacramentales, y un sinnúmero de entremeses, loas y zarzuelas, que lo acreditan como un gran innovador del teatro de su época, que introdujo importantes modificaciones, como por ejemplo la supresión de escenas innecesarias y la reducción de las secundarias.

No obstante la aseveración en el programa de mano de que “El laurel de Apolo,”  estrenada en  1658, es la primera zarzuela española, del género barroco,  nuestras fuentes de información — es decir, la red de internet — indican que del mismo género Calderón ya para entonces había estrenado “El jardín de Falerina” (1648), “La fiera, el rayo y la piedra” (1652), así como “Fortunas de Andrómeda y Perseo” (1653).

En cuanto a la música de las escenas cantadas, asegura la tradición que era original del músico Juan Hidalgo, pero que curiosamente habían desaparecido, por lo que el griego contemporáneo Marios Aristopoulos  las remplazó sin palpable detrimento.

Ello no obstante, anticipábamos con ilusión la puesta en escena de “El laurel de Apolo”, no sólo porque este proyecto escénico estaba en manos de una novel directora, sino porque somos parciales al teatro de época.  Ahora bien, tenemos que reconocer que hubo buenos aciertos de dirección y que se reunió a  un buen elenco,  pero en síntesis es éste un caso en que las posibilidades escénicas fueron desaprovechadas.

Con un elenco integrado — entre otros — por Samuel Gárnica, Carmen Cabrera, Mario Mattei, Venus del Mar, Franco González, Carmen Borla, Paloma Muñoz y Carmen Borla — conviene señalar que las dos presencias que más impactaron fueron la actriz y cantante Inma Heredia, y el nunca bien ponderado Gerardo Gudiño, quien una vez más mostró que talento le sobra como actor.

La idea de trasladar la acción escénica a un concepto contemporáneo, con vestuarios que nada tienen que ver con la época clásica, le restó un atractivo esencial a la producción, y tampoco favorecieron los estridentes gritos a todo pulmón de parte del elenco, que pudieron haberse evitado con un poco más de control por parte de la dirección.

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