
Por Jairo Mejía
Washington (EFE).- El senador conservador por Texas Ted Cruz se convirtió hoy en el primer político de EE.UU. que anuncia oficialmente su intención de ser presidente en 2016, y abrió así una larga campaña que será especialmente dura en el Partido Republicano.
Cruz ha sido el proponente más asiduo a una reforma migratoria no favorable hacia los inmigrantes, de los cuales latinos son la mayoría. En una entrevista con el locutor Michael Berry de Houston, el año pasado, y hablando sobre las probabilidades de que los Republicanos ganaran mayoría en el Senado, Cruz admitió que aprobar una reforma migratoria seria “lo peor que pueden hacer los Republicanos por estropear eso”. O sea, que con este comentario, prácticamente acepta que utilizo el bienestar de millones de inmigrantes como una arma política.
Cruz eligió la Universidad Liberty, fundada por un telepredicador evangelista y que se autodefine como la mayor universidad cristiana del mundo, para anunciar sus aspiraciones como el candidato republicano defensor de un Gobierno central menos influyente y de los verdaderos valores del sueño americano.
"Creo en vosotros, creo en el poder de millones de conservadores valientes que se levanten y restablezcan la promesa de Estados Unidos y, por eso, hoy anuncio que optaré a la Presidencia de los Estados Unidos", afirmó Cruz, quien ganó su escaño senatorial en 2012 y no goza de gran apoyo en las encuestas.
En caso de llegar a la Casa Blanca, Cruz derogará la reforma sanitaria aprobada por el presidente Barack Obama en 2010 y a la que los republicanos se han opuesto durante años.
La batalla contra el "Obamacare", como llaman los republicanos a la Ley de Cuidado Sanitario Asequible del presidente, llevó a este senador novato en 2013 a la primera línea de la política nacional cuando habló durante 21 horas ininterrumpidas para detener, sin éxito, los fondos federales para la reforma sanitaria.
A pesar de su oposición rotunda, Cruz no ha presentado alternativas viables en caso de que Obamacare sea eliminada.
Asimismo, Cruz prometió hoy acabar con la agencia federal encargada de la recaudación de impuestos, el Internal Revenue Service (IRS), e instaurar un impuesto único y un código fiscal más sencillo y descentralizado.
Cerrar el IRS y acabar con los impuestos a la renta son dos de los principales objetivos del movimiento ultraconservador del Tea Party, al que pertenece Cruz, ya que es visto como una injerencia en la privacidad del ciudadano y un obstáculo de raíces marxistas contra la creación de empleo.
Cruz no olvidó en su presentación pasar por la "trinidad "de toda candidatura política: los orígenes humildes, el espíritu de superación y la familia.
El senador conservador recordó que su padre abandonó la Cuba de Fulgencio Batista sin dinero y consiguió, tras casarse con una estadounidense y "con el amor de Jesucristo", que él acabara estudiando en las universidades elitistas de Harvard y Princeton.
En la dura campaña republicana, que podría contar con hasta una veintena de aspirantes, Cruz deberá conciliar su mensaje contra el "establishment" (el institucional Washington) que tanto cala en el Tea Party con los episodios no tan humildes de su pasado.
En un intento por establecer la narración oficial de su historia, Cruz contó hoy como su esposa, Heidi Nelson, pasó de montar una pequeña panadería a tener una exitosa carrera en los negocios.
Sin embargo, el senador pasó por alto que su mujer, máster en Administración de Empresas por Harvard, trabaja en el banco Goldman Sachs, uno de los principales donantes en las campañas electorales en 2012.
El candidato presidencial propuso reformas en educación y economía, así como en el sistema migratorio, para reforzar las fronteras y conseguir un "sistema de inmigración legal que dé la bienvenida y celebre a aquellos que vengan por el sueño americano".
Cruz pidió a los 10.000 asistentes al acto de presentación de su candidatura, la mayoría estudiantes de la Universidad de Liberty, que se sumen a su "ejército de movimiento de base", porque "es la hora de la verdad, la hora de la libertad y de defender la Constitución de Estados Unidos".
La premura con la que Cruz, que aspira a ser el primer presidente hispano de EE.UU., ha hecho oficial su carrera por la Presidencia le ayudará a recaudar fondos lo antes posible y gozar de presencia mediática a la espera que sus contrincantes pongan a todo gas la campaña de 2016.
En el lado republicano, las encuestas dan como favoritos al exgobernador Jeb Bush y el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, seguidos a cierta distancia de Mike Huckabee, los senadores Rand Paul y Marco Rubio o el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, según un promedio de los principales sondeos realizado por RealClear Politics.
Según esos datos, Cruz no contaría más que con un 4,6 % de apoyo.
En el Partido Demócrata, todo apunta a que la ex secretaria de Estado Hillary Clinton superará el trámite de las primarias de su formación para ser candidata presidencial, en unos comicios para los que las encuestas le dan un 49,4 % de apoyo, frente al 40,6 % en un hipotético choque con Bush.
Ted Cruz, un extremista del Tea Party
Líder de las batallas más duras contra las políticas de Barack Obama en el Congreso, el senador Ted Cruz es uno de los principales rostros del Tea Party, el ala ultraconservadora del Partido Republicano, y el primero en dar un paso al frente para ser el próximo inquilino de la Casa Blanca.
De padre cubano y nacido en Canadá hace 44 años, Cruz, cuya candidatura era un secreto a voces antes de ser anunciada hoy, es un ferviente opositor de las medidas migratorias del presidente estadounidense que pretenden salvar a millones de inmigrantes ilegales de la amenaza de la deportación.
A su juicio, eso supondría "una amnistía" por sus delitos contra las leyes migratorias del país.
El senador por Texas rechaza sin miramientos cualquier tipo de reforma migratoria en el país que contemple un camino a la ciudadanía para los más de once millones de inmigrantes ilegales, una iniciativa prioritaria para la Casa Blanca que no ha prosperado en el Congreso, en parte por presiones como las de Cruz.
Sus críticas a la Administración Obama abarcan prácticamente toda la agenda del Ejecutivo, desde su postura en política exterior, especialmente el enfriamiento de las relaciones con Israel, hasta el "buque insignia" de los logros del mandatario, su reforma sanitaria, que precisamente hoy cumple cinco años.
Los republicanos, que han votado más de medio centenar de medidas para derogar la ley de salud sin éxito, se oponen en su mayoría a la reforma, pero no fue otro sino Cruz quien forzó y protagonizó el cierre parcial del Gobierno en 2013, al bloquear la votación de los presupuestos en el Senado si no eliminaba los fondos para esa reforma.
Su empeño, que no fue bien recibido por todos sus compañeros de bancada, le llevó a permanecer más de 21 horas en el atril de la Cámara Alta para zancadillear el proyecto, un episodio muy recordado en Washington durante el que llegó a leer un par de cuentos a sus hijas para ocupar su tiempo.
De profundas creencias cristianas evangélicas y enemigo frontal del actual sistema fiscal, en su discurso de hoy apeló precisamente a las raíces fundamentales de su ideología.
"En lugar de un código tributario que aplasta la innovación, que impone cargas a las familias que luchan por llegar a fin de mes, imaginen un impuesto llano y simple que permita a todos los estadounidenses declarar sus impuestos en una postal. Imagínese que se elimina el Servicio de Impuestos (IRS, Hacienda federal de EEUU)", dijo entre aplausos.
El legislador, de 44 años, ha pasado por algunas de las mejores universidades del país, Harvard y Princeton, y conoció a su esposa, Heidi, con quien tiene dos hijas, mientras era asesor sobre política nacional en la campaña presidencial de George W. Bush (1999-2000).
Desde que decidiera presentarse a senador por Texas en 2011, se ha convertido en un experto en desafiar al aparato de su partido, y muchos apuntan a que su intención es lograr cohesionar de nuevo al Tea Party, lo que provocaría una fractura aún más evidente con el resto de los conservadores.
Muy hábil desde el punto de vista comunicativo, ha llegado a bromear sobre el envío de funcionarios de Hacienda a la frontera con México, asegurando que allí serían de más utilidad.
En reiteradas ocasiones ha negado públicamente que el planeta esté sufriendo un cambio climático y, últimamente, ha optado por un discurso económico basado en la desigualdad de ingresos y el endeudamiento con la metáfora de "las dos Américas".
No obstante, pese a haber devuelto al Tea Party a las portadas periodísticas, las expectativas presidenciales de Cruz no son muy halagüeñas, según revelan las encuestas.
Aunque haya conseguido la atención e, incluso, la admiración de sus acólitos, las ideas de Cruz están demasiado a la derecha del "establishment" como para ser el candidato republicano a la Presidencia.


























