¿El día del “TRABAJO”?

Siguen maltraduciendo el día de asueto establecido en Estados Unidos con la equívoca denominación “Labor Day”. ¿Cómo va a llamarse “Día del Trabajo” una fecha festiva que, por el contrario, es de descanso? No hace falta ser genio para darse cuenta de que, propiamente, constituye el “Día de los Trabajadores”, como se denomina el 1º. de mayo en casi todo el mundo hispánico.

Pero bueno, ya sabemos de qué “pata” —de las cuatro— cojea la anglomanía que abruma a nuestro ámbito. Un corresponsal televisivo nos informa de un fenómeno atmosférico ocurrido en “Lusiana” (repitiéndolo varias veces).

Es desconcertante, porque únicamente en chabacano inglés —y nunca en español— se saltan la primera letra I, ciñéndose el uso general a ”LuIsiana”, así nombrada por el explorador francés René-Robert Cavelier en 1682 en honor a Luis XIV de Francia, conocido allá como “le Roi Soleil”.

Para ayudar a los damnificados (menos mal que no emplean “dañados”), nos informan, “autoridades tomarán medidas”. Lo siento, pero en español es incorrecto, salvo excepcionalmente, omitir el artículo. Dígase “las autoridades”, “los dirigentes”.

Luego insisten en empujarnos el este adjetival del inglés (this) cada vez que se les antoja. Por ejemplo, “este Día de la Madre”; en nuestro idioma no corresponde ningún este, ya que basta el artículo definido para que sepamos de cuál se trata: ¡del más próximo! Menos aun procede en el caso anglómano de “este + día de semana”, puesto que no se sabe si se refieren al día en curso, al de ayer o al de mañana. Dígase, como es tradición, “hoy jueves”, “ayer miércoles”, “mañana viernes”.

Como antes lo hemos comentado, llegan al extremo de decir y repetir “este + fecha completa” [p. ej.. 2 de octubre de 2021]”. Pero, ¿es que puede haber dos fechas iguales en la historia de la humanidad? (Lo procedente es el artículo el.)

La publicidad pecadora. “El poder de empoderar” nos dice, muy orondo, un titular. Santo y bueno, si buscan la sosa redundancia, pero duplican la faltan con la traducción de empower, que se subsana con una voz clásica del castellano. Diríamos, por ejemplo, “el dinamismo de potenciar”.

Un producto oleaginoso para el cutis (voz que desconocen los anunciantes, pese a ser muy preferible a piel) nos comunica que “Mejora la apariencia de cicatrices, estrías y el tono de piel desigual”.

Indudablemente, es una traducción literal perfectísima (“improves the appearance”). Pero, hablando en serio, la redacción, además de incómoda y poco convincente, no tiene ni pizca de chispa.

¿Qué tal si dijéramos “Disimula tus cicatrices, estrías y desigualdades del matiz cutáneo”? Por si poco fuera, sigue diciendo “ayuda con la apariencia…”, “ayuda…” a esto y a lo otro.

Esta “ayuda” proviene directamente del inglés, que por razones dignas de investigación, la emplea para todo: no hay nada que cumpla una función, ni que resuelva, ni cure, ni nada. Todo “ayuda”, como si no quisieran comprometerse.

En español se da por entendido que muy pocos productos o medidas son 100% eficaces, motivo por el cual omitimos el aspecto contributivo y lo afirmamos sin dobleces: ¡”RESUELVE”!, ¡”DISIMULA”!

Otro caso en que piel desplaza a cutis, proclama que gracias a cierto maraviloso producto se mantiene “100% hidratada [¿no debería asomarse HUMEDAD por alguna parte?] todo el día”.

¿De qué “día” se trata? Hay nada menos que cuatro variantes: el laboral, el bañado por luz solar, el abarcado por horas despiertas, y el de 24 horas. Ah, amigos publicitarios, ¿por qué no abren el diccionario de sinónimos? Tenemos uno muy apto para este caso: se llama JORNADA.

En celebración de este día no laborable, no es posible disimular el perjuicio al idioma de semejante ramplonería que no POTENCIA los recursos del español y nos deja ayunos de la hermosura y elegancia que, en puridad, debiera tener.

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