El derecho fundamental a la libre expresión

EDITORIAL

El derechos a expresar la opinión está respaldado por la Constitución de los Estados Unidos en su Primera Enmienda, que garantiza la libertad de Religión y Expresión.

Entre otras cosas la ley suprema de la nación limita incluso al Congreso al respecto indicando que éste no hará ninguna ley que respete el establecimiento de una religión, o que prohíba el libre ejercicio de la misma; o abreviando la libertad de expresión, o de prensa; o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a hacer un pedido al gobierno.

Es la Primera Enmienda a la Constitución la que protege las cinco libertades básicas de toda persona en esta nación: libertad de religión, libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de reunión y libertad de petición ante el gobierno. Estas libertades civiles son la piedra angular de la democracia y siendo Nueva York una ciudad liberal, en ella el Rev. Rubén Díaz ha mantenido y expresado su postura, calificada por algunos como conservadora durante toda su carrera. Esto ha sido coherente con su formación y particularmente con el ejercicio de su religión, en lo cual está legal y constitucionalmente amparado.

Este no es un asunto de estar a favor o encontrar de un grupo o minoría de la comunidad, si no de reconocer el derecho que tiene toda persona a expresar libremente su opinión o punto de vista.

Cuando la sociedad comienza a permitir la censura a la libre expresión de sus miembros, particularmente por motivaciones políticas, está dañando seriamente la integridad de la estructura democrática de la nación, además estás estableciendo el “linchamiento” como una estrategia para manipular el libre criterio y la discusión sobre temas, que es parte del diálogo social.

Los grandes personajes de la historia han sido controversíales, no hay nada de malo en ello, el discrepar es parte del ejercicio de auto crítica de un grupo humano civilizado, en donde se respeta y tolera la forma diversa de pensamiento y sentimiento, la discrepancia es parte de la diversidad y la libertad de un grupo humano que utiliza la civilidad y la razón para debatir con argumentos. Lastimosamente en Nueva York el panorama político y la manipulación de la ideología como herramientas de campaña para censurar y criminalizar a quien no estás de acuerda con la llamada “moda progresista” se ha convertido en mecanismo de represión del pensamiento y de la expresión.

Este es un asunto nacional, en el cual las personas no son libres de expresarse, ni siquiera ya de disfrazarse y mientras se toleran trajes de personajes macabros y diabólicos, se busca criminalizar a funcionarios de gobierno por haber usado un disfraz hace varias décadas, como si ello interviniera en la efectividad de su trabajo. La censura se ha convertido en una herramienta manipulada por los dos partidos predominantes, que han hecho de la extorsión, de la censura masiva, un recurso para ejercer y manipular el poder. Pero este tema trasciende lo político a las esferas del poder, como en el caso de los cueros que le quieren sacar a Bezos con fotos privadas.

La “moda” instaurada por el terrorista cibernético Julián Assange, quien al parecer continúa vendiendo secretos a diestra y siniestra, se ha convertido en uno de los cánceres más poderosos que atentan contra la estructura estadounidense, cuando emails secretos, temas de la vida privada, son utilizaos para dañar, desacreditar, descalificar y finalmente eliminar a quien por determinada circunstancia es inconveniente para determinados intereses.

Si se chequeara el récord de cada persona, de cada autoridad, de cada intelectual, de cada empresario, inmigrante, cocinero, intelectual, no se libraría absolutamente nadie. Entonces es importante que esta criminalización por lo que la gente piensa y expresa termine, pero sobretodo que se expongan los verdaderos intereses y motivaciones que hay detrás de cada linchamiento y persecución.

Aquí hay un gran pretexto para tratar de eliminar a Rubén Díaz Sr. quien cuenta con un respaldo mayoritario de sus votantes. En el 2017, Díaz ganó las primarias demócratas para regresar al Concejo Municipal con el 42% de los votos y en noviembre (2017), el Senador Díaz fue fácilmente elegido para el Concejo Municipal por el Distrito 18 porque tiene décadas de trabajo en uno de los condados con más problemas sociales, de violencia, drogas, etc., y su trabajo pastoral, con todas las controversias que su personalidad ha manifestado, tiene apoyo y respeto por un importante sector de los votantes. Todos los grupos tienen derecho a expresarse y la verdadera democracia no consiste en contentar y hacer lo que la mayoría desea, si no en respetar a todas las minorías, aceptarla y reconocer que la sociedad civilizada la integran personas no solo con diferente raza, color de piel, religión, tendencia sexual, educación, etc., si no que esas personas tienen el derecho inalienable a expresar lo que piensan y a que ese pensamiento y el acto mismo de expresión sea respetado, por todos.

¿Cómo pretenden los grupos que se dicen atacados, discriminados, lograr respeto, cuando no están demostrando ese respeto y esa tolerancia que reclaman?

El actual Presidente del Consejo dijo que iba a tratar a cada miembro del Consejo con respeto, que todos saben que respalda la igualdad de los grupos LGBT y que iba a impulsar la expansión de las protecciones para todos los neoyorquinos, para los inmigrantes indocumentados, para los musulmanes, para las personas de diferentes religiones, fe y creencias y añadió, si no estoy de acuerdo con cada miembro en todo pero yo todavía voy a trabajar con cada miembro de este cuerpo porque es parte de mi trabajo como Presidente del Consejo”, no solo eso, además fue él mismo quien respaldó y propuso al Rev. Díaz en los comités de los cuales ahora se le pretende expulsar. Esto es totalmente contradictorio y absurdo.

El Reverendo Díaz tendrá muchos aspectos con los cuales no se está de acuerdo, otros incluso censurables desde el punto de vista de posiciones ideológicas y lealtad a su partido político, sin embargo es un oficial electo por voto popular, no por el voto de sus colegas del Consejo, ni designado a dedo por el Alcalde o el Gobernador, en este último caso con miembros de su staff que han debido salir por temas de corrupción.

Asuntos sensibles y controversíalés como el derecho a la vida de los no nacidos y el matrimonio homosexual, son parte del debate nacional y todos los individuos y grupos tienen el derecho a manifestar y defender sus creencias. Eso no está en discusión, es la ley suprema y quien no quiera reconocerla, deberá responder a un juicio por coartar las libertades civiles, incluyendo la libre expresión.

La prensa sensacionalista hispana se hace eco de estos linchamientos mientras aprueba y exalta la imagen de la mujer del Chapo, quien en varios alegados durante su juicio fue involucrada en ayudar a uno de los asedios más sanguinarios y crueles de la historia del mundo, con más de 2.0000 víctimas a su escape y ha sido beneficiaria de la riqueza mal habida del criminal, ¿eso si está bien? ¿Está bien no linchar a una mujer candidata a presidente de la nación que ha usurpado y mentido sobre su identidad étnica?

Ciertamente hay mucho por aprender sobre lo que significa la libertad de expresión en una sociedad civilizada.

El Reverendo Diaz y sus controversias 

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