El Club de Soldados, Marinos, Guarda Costas y Aviadores de Nueva York

El Club de Soldados, Marinos, Guarda Costas y Aviadores de Nueva York

Un hogar en Manhattan para quienes han servido a la Nación

Por Ximena Hidalgo Ayala

La fachada del Club Militar de Nueva York en la Avenida Lexington de Manhattan, en cuyo frente flamea siempre con orgullo la bandera de los Estados Unidos, es el albergue para quienes han servido a la nación en las diferentes ramas militares.

El Club de Soldados Marinos, Guarda Costas y Aviadores por sus siglas en Inglés SSMAC, tiene la noble misión de “Servir a los que han servido”. Ubicada en el corazón de Manhattan, en el 283 de la Avenida Lexington, la hermosa construcción tiene no solo una importante historia, sino que actualmente sirve como albergue de los miembros del servicio militar de los Estados Unidos de América.

El Club fue establecido en 1919 con la misión de promover el bienestar general de los militares, hombres o mujeres y sus familias, quienes han servido a la nación o que son miembros del servicio militar de países aliados, para que siempre encuentren un lugar en Nueva York donde ser recibidos con respeto, admiración y gratitud.

NACIMIENTO DEL CLUB

Luego de la Primera Guerra Mundial, Nueva York era el puerto de arribo de las tropas estadounidenses que regresaban a su país y cuyos miembros eran de todos los estados de la Unión, a pesar de regresar a su patria no tenían un lugar a donde llegar en esta ciudad, es así que nace el Club Militar, con la función inicial de proporcionar albergue a los miembros del servicio militar que regresaban del extranjero.

La señora Cornelia Barnes Rogers, quien sirvió en las fuerzas estadounidenses en Francia en 1918 como conductora de una ambulancia civil, con el apoyo de la señora Eleanor Butler Alexander Roosevelt, esposa del Teniente Coronel Theodore Roosevelt Jr., quien también participó como miembro de la Cruz Roja Americana en Europa, con apoyo del General John J. Pershing, financiaron el nacimiento y establecimiento del Club Militar, que desde entonces ha funcionado ininterrumpidamente durante 94 años, ofreciendo “Un hogar lejos del hogar” a todo el personal militar, los jubilados de las Fuerzas Militares estadounidenses, veteranos y sus familias.

ALBERGANDO A LOS MILITARES

El Club Militar está legalmente incorporado a las leyes de Nueva York bajo la categoría 501 (c) 3, como una organización sin fines de lucro, financiada voluntariamente por ciudadanos que desean expresar su gratitud por el sacrificio a los soldados y militares, facilitándoles una opción de albergue cómodo y seguro en su paso por Nueva York.

El Club Militar de Manhattan es la única organización privada en el área de Nueva York que ofrece alojamiento a precios subvencionados para los militares, así como instalaciones del club para los miembros del servicio militar nacional. El Club Militar de Nueva York tiene un proyecto especial “Hands across the Sea” para ofrecer sus servicios a los miembros del servicio militar de los países aliados en su paso por Nueva York.

El Club Militar de Nueva York participa activamente en todos los desfiles de Manhattan con su cuerpo de Artillería utilizando sus elegantes e imponentes trajes originales, colaborando en actividades de solidaridad internacional. El Directorio del Club Militar está integrado por prestigiosos filántropos, miembros del servicio militar estadounidense, académicos y profesionales vinculados a las Fuerzas Militares. El principal de esta prestigiosa y respetada institución es el reconocido filántropo Ivan Obolensky, miembro de la familia Astor, quien es uno de los principales benefactores de Nueva York, apoyando a instituciones de protección y atención a la niñez, particularmente a los niños con cáncer.

LA DAMA DE HIERRO

La Directora Ejecutiva del Club Militar es Hazel Cathers, quien es el corazón organizativo de la institución coordinando el calendario de actividades, entre ellas las más destacadas el famoso Baile de Gala Militar, que este año se realizó en el Hotel Pierre de la Quinta Avenida y calle sesenta y uno en el que se le rindió homenaje al General James F. Amos, entre otros prestigiosos militares de la élite militar estadounidense; el homenaje a las mujeres en servicio militar Azul Blanco y Rojo que este año se realizó en el Club 21 y en el que se homenajeó a la General del Ejército, de origen mexicano Angela Salinas, la participación en los principales desfiles de la ciudad y un nutrido calendario de actividades de los miembros del club. Cariñosamente los miembros y amigos del Club le llaman La Dama de Hierro por su determinación en sacar adelante al Club, al que ha dedicado una importante parte de su vida. La señora Cathers es una mujer muy activa, dinámica, emprendedora que siempre está en busca del progreso del Club y el bienestar de sus miembros.

La señora Cathers informó que el trabajo de asistencia como albergue del Club está sujeto a un déficit anual de aproximadamente medio millón de dólares ya que el Club no recibe subvenciones de ningún tipo y se sostiene básicamente de las contribuciones voluntarias de la gente, de lo cual están muy agradecidos e hizo un llamado a la comunidad hispana a conocer más sobre la hermosa historia de esta tradicional institución de la ciudad de Nueva York para preservarla y apoyar su funcionamiento.

La Directora Ejecutiva además informó que todas las donaciones son deducibles de los impuestos y que aceptan todo tipo de contribuciones, con muebles, ropa en buen estado y cualquier objeto que pueda venderse en su tienda, que es un apoyo importante para financiar el déficit generado por el mantenimiento de sus diferentes servicios. Esta tienda de ropa y  objetos de segunda mano se encuentra junto a la Base Aérea McGuire y a la estación naval For Dix.

UNIONES AL RESCATE

El Club ha recibido el apoyo de los sindicatos de trabajadores de Nueva York, que siguen siendo uno de los pilares fundamentales de la ciudad y quienes han realizado una importante renovación de las instalaciones e infraestructura de la construcción que tiene casi un siglo. Los carpinteros y los pintores han realizado una labor encomiable y digna de aplauso. El año pasado también recibieron una importante donación para la renovación de los cuartos de albergue.

Con orgullo y guiado por sus nobles principios, el Club Militar sirve por extensión a los miembros del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York, al Departamento de Bomberos y al personal que participó en las tareas de rescate luego del atentado terrorista del once de septiembre del 2001.

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