Protagonizada por Nelson Celis. De Alejandro Gómez. Música, Pablo Mayor. Escenografía, vestuario y luces, Lucia Della Paolera. Utilería, Jorge Camacho. Maquillaje, Nerea Sánchez. Mercadeo y relaciones públicas, Edgar López. Dirección, Germán Jaramillo.

Hay veces debemos enfrentarnos a puestas riesgosas, cuyo contenido puede resultar algo desagradable por tratar temas poco atractivos como resultan ser la identidad de género y la prostitución, y como el teatro es el resultado de la vida misma, esta obra es espejo del mundo en que habitamos.
Pero “El cielo y el dolor”, hubiera caído en la oscuridad literaria y en el vacío más profundo sino contara con dos elementos primordiales: un ensamblado de dramaturgia de primera y una universalidad plena.

El éxito literario de este unipersonal radica en principio por ser el producto de tres experimentados artistas: Alejandro Gómez, quien escribió la pieza, César Morales, inventor del proyecto de realización y Nelson Celis, quien actúa dándole vida a su protagonista Alejandra, además de haber contribuido a la creación del material que compone la obra.
“El cielo y el dolor”, muestra las penas, de un ser que por razones de época, lugar y carencia de comprensión se hunde en el más hondo y perenne dolor que pueda abatir a un ser humano: el desamor.

La intolerancia y las barbáricas condiciones políticas de la más reciente historia de Colombia, se plasman de forma contundente en este monólogo, que cautiva por su arte y entiende el sufrir de su Alejandra. Este personaje casi caricaturesco logra nuestra piedad en el ir venir por las calles del mal que son su sobrevivencia y la cual mitiga su dolor.
Nelson Celis, se nos presenta como un consumado intérprete de gran valía y de quien solo habíamos podido ver un anterior trabajo, su excelente montaje de “Máxima seguridad”, hace par de años.

Celis se manifiesta espléndidamente en su rutinario deambular por las calles plagadas de vicio y mal. Sus líneas parecen cuchillos que tasajean la piel, reclamando justicia social y entendimiento entre todos los seres del planeta. Un actor creíble, intenso y arrebatador, un verdadero artífice de las tablas.
Por otra parte Germán Jaramillo, vuelve a presentársenos con una carta de triunfo es esta nueva incursión como director. Con relevantes anteriores puestas como fueron “Triología de Juan Rulfo” y “Pedro Infante: cien años pienso en ti”, verdaderos tesoros de producción y con “El cielo y el dolor”, continua su senda de triunfos para su iD Studio Theater. Consumado artista, Jaramillo es un valor y luchador genuino de nuestra escena, quien no solo se nos presenta como un primerísimo actor desde el escenario de Repertorio Español en el Gramercy Arts Theater, sino que se agiganta dirigiendo toda la creatividad de la compañía que el mismo dirige, con sede en El Bronx.


























