EDITORIAL
Si bien el siglo XXI inició hace tan solo dos décadas, en este casi primer cuarto del mismo, el hecho más relevante que ha impactado a todo el planeta es el brote de COVID-19.
Este increíblemente incierto, doloroso, sorprendente, controversial, angustiante y loco año, culmina con varias noticias positivas y alentadoras, particularmente para la comunidad latinoamericana.
Entre ellas la restauración de DACA, la aprobación de un nuevo paquete de ayuda financiera, la nueva Ley de Prevención de Ejecuciones Hipotecarias y Desalojos de Emergencia que extiende la moratoria sobre desalojos residenciales hasta mayo, la promesa del nuevo presidente electo de una Reforma Migratoria.
Una maravillosa noticia fue la llegada y aplicación de las vacunas contra el Covid-19 a mediados de diciembre, sin embargo la lucha contra el virus continúa y debe reforzarse.
El gobernador ha informado que en el Estado, las hospitalizaciones han ascendido a 7.814 y que de las 160.614 pruebas realizadas solamente el 29 de diciembre, 11.438, equivalentes al 7.14 por ciento, dieron positivas.
La pandemia continúa y continuará enfrentándonos a grandes retos, económicos, laborales, personales, emocionales, alimenticios, etc. Ojalá continuemos usándola para reflexionar sobre la importancia de la familia, el respeto a la naturaleza, el cuidado del medio ambiente.
El mundo inició el año sorprendido y entristecido con los devastadores incendios en Australia, que en agosto y septiembre se replicaron en California.
Se conmovió con las imágenes de los trescientos elefantes muertos en Botswana, con los derrames de petróleo, terremotos, explosión de bombas y otras catástrofes provocadas por el calentamiento global.
Con los 19232.843 casos de contagios en Estados Unidos, que hasta el 30 de diciembre contabilizó 334.029 muertes de acuerdo a información pública de los CDC, el coronavirus es el evento catastrófico de mayor repercusión nacional y global.
Este enemigo invisible y diminuto de la humanidad, apareció sin previo aviso y sorprendió principalmente al mundo científico, que no sabía casi nada sobre él. En el proceso la humanidad entera ha ido aprendiendo.
A pesar de la estela de muerte, dolor y tragedia que ha causado, el Covid-19 ha unificado a la humanidad. No respeta la condición social, migratoria, racial, económica, edad, posición preparación académica. El coronavirus nos ha humanizado.
La tecnología, ha sido la salvación para promover la unificación en el proceso de aprendizaje sobre el virus. Gracias a las comunicaciones ha sido posible compartir información importante para lidiar con esta peste.
El acercamiento humano gracias a la tecnología, ha sido tan importante y ha sido una motivación y una oportunidad para aprender a trabajar más con la tecnología, a valorarla y a aprovechar las infinitas posibilidades que ofrece a la humanidad.
El planeta entero debió adaptarse a la nueva normalidad, utilizando mascarillas, respetando el distanciamiento social y enfatizando en hábitos higiénicos. Miles lloraron a sus muertos y todos nos sorprendimos con los contagiados del jet set.
Estados Unidos, con más de 16 millones de infectados y cientos de miles de muertos por coronavirus, es el país más afectado del mundo, pero no ha perdido su liderazgo, continúa siendo inspiración para muchos otros países, particularmente para Latinoamérica.
Aprendimos a sobrevivir sin muchas cosas, sin asistir a eventos sociales, ni eventos multitudinarios, a ver a los trabajadores de televisión sin maquillaje, a conocer parte de sus casas y verlos trabajar desde ahí.
Aprendimos a valorar más a los inmigrantes, a los que distribuyen la comida a domicilio, a los que hacen la limpieza, a los transportistas, a los peluqueros, las manicuristas.
Aprendimos a vivir sin servicios religiosos, sin escuelas, sin deportes, ni conciertos. Valoramos como nunca antes a los médicos, científicos y personal de salud, que en el 2020 se convirtieron en héroes.
Vimos al Papa dar la misa en una plaza vacía y a los lugares más famosos del planeta totalmente abandonados. Nos sorprendimos con eventos virtuales, iglesias y estadios sin fanáticos, conciertos virtuales y desde el balcón, graduaciones con robots reemplazando a estudiantes.
Admiramos como los animales silvestres caminaban por las calles de ciudades y como algunas especies en peligro de extinción resurgieron.
El 2021 no será un año fácil, la vacunación recién ha comenzado, no se sabe cuándo la mayoría esté protegida, ni se conocen los efectos a largo plazo.
La ciudad de Nueva York enfrentará nuevos retos, entra a un año de elecciones cruciales. Varios países latinos se preparan para procesos electorales, Ecuador, Perú, Chile, Honduras y Nicaragua.
Todos en medio de una aguda crisis social, económica y política acelerada por el COVID-19, que puede generar nuevos liderazgos. Habrán grandes sorpresas.
En el 2019 el millón de asistentes al conteo de la esfera en Times Square, al igual que los cien millones de televidentes de evento en Estados Unidos y los millones en todo el planeta, jamás imaginaron que el año al que daban la bienvenida les reduciría al confinamiento físico, al uso obligatorio de mascarillas, que dejaría a muchos sin empleo y que trastornaría sus vidas en forma radical.
Ahora inicia un nuevo año, Impacto Latino se mantiene firme en su misión de servicio informativo y educativo, agradecido por el crecimiento a nivel digital, de lo cual ha consolidado su liderazgo en el 2020.
Hemos aprendido que los retos son oportunidades de aprendizaje, de innovación, de cambios positivos y expresamos nuestros deseos para que el 2021 sea un año de esperanza, de crecimiento y a mantener el optimismo vivo.
¡Saludable, seguro y próspero 2021!


























