
Washington.- Las organizaciones pro derechos de los inmigrantes no van a cejar en su lucha por lograr una reforma migratoria en el país pese a la negativa desesperanzadora del presidente de la Cámara Baja, John Boehner, quien aseguró esta semana que no considerará la propuesta integral del Senado.
"No tenemos ninguna intención de ir a la conferencia (de conciliación) sobre el proyecto de ley del Senado", aseguró Boehner a los periodistas, tumbando así casi por completo las opciones de aprobar un texto común antes de que finalice 2013, como muchos reivindican.
"La idea de que vayamos a tener un proyecto de ley de 1.300 páginas que nadie ha leído, que es lo que hizo el Senado, no va a suceder en la Cámara", insistió el republicano, rechazando de esta manera una propuesta de ley que ayudaría a poner fin al drama de las deportaciones y supondría un camino a la ciudadanía para 11 millones de indocumentados.
A la mañana siguiente, cerca de 150 niños hijos de inmigrantes coparon los pasillos frente a la oficina de Boehner para mostrar que el movimiento por la consecución de la reforma no va a claudicar, y dejaron cartas para el presidente de la Cámara a la puerta de su despacho contando sus historias personales.
El portavoz de la coalición de organizaciones Movimiento por una Reforma Migratoria (FIRM), Ricardo Ramírez, subrayó en entrevista que, precisamente, el gesto de esos pequeños es un gran ejemplo de que los activistas no van a parar.
"Allí no había intención de detenerse, porque para las familias, para la gente, esto no se trata de un agenda política o congresual. Esto va de que un papá pueda cuidar a su niña o de que una esposa no pierda a su marido", insistió Ramírez.
"Nosotros como organización desde hace un tiempo estamos planificando los pasos inmediatos para tomar, aquí no va a haber lapso en nuestra actividad, tanto aquí en Washignton como en toda nuestra coalición a nivel nacional, esto va a seguir", advirtió el portavoz de FIRM, que cuenta con presencia en 30 de los estados.
Gustavo Torres es el director ejecutivo de Casa de Maryland, una de las asociaciones más grandes que conforma FIRM, y reitera el mismo mensaje: "La lucha no va a parar".
"Tarde o temprano la reforma migratoria se va a pasar. Tenemos aún 10 días legislativos (en 2013) y los vamos a utilizar. Vamos a continuar haciendo acciones hasta que se termine el periodo en diciembre y el próximo año volvemos a arrancar, porque ésta es una situación de vida o muerte para nuestra comunidad", dijo.
Torres, en cuya organización hay registrados cerca de 44.000 personas, subraya que lograr una reforma migratoria que permita un camino hacia la ciudadanía a los más de 11 millones de inmigrantes indocumentados es el tema de "derechos humanos más importante de esta generación" en Estados Unidos.
"Así que por una declaración de un líder ¿creen que eso va a parar el movimiento? Es imposible. Al contrario. Eso nos da mucha más fortaleza y mucha más energía para seguir luchando", insiste.
Mientras los presidentes y portavoces de las asociaciones insisten en que sus ganas no van a verse mermadas por el cierre de filas de los republicanos, cinco activistas se han puesto en huelga de hambre en las cercanías del Capitolio para presionar por la aprobación del texto.
"No es fácil porque la vigilia la hacemos a la intemperie y está haciendo mucho frío, pero la fuerza y las ganas de que esta reforma salga adelante no nos dejaban quedarnos dentro de la casa", aseguró una de las huelguistas, Mónica Carrizo, una argentina que vive en Estados Unidos desde hace 13 años en situación irregular.
La reforma migratoria en Estados Unidos es una de las asignaturas pendientes del presidente Barack Obama, quien ya ha manifestado su apoyo a la versión bipartidista aprobada por la Cámara Alta, pero la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, está obstaculizando su aprobación.
Tras más de 20 años reivindicando un cambio en el sistema, este año parecía el momento propicio para aprobar la reforma con el empuje de la Casa Blanca y la presión ejercida por los grupos de acción.
"La pelota está en la cancha de la Cámara de Representantes de mayoría republicana y le corresponde a Boehner buscar una salida al tranque permitiendo un voto sobre un plan de reforma migratoria que beneficie a las familias, al país e incluso a su propio partido a nivel político, o seguir bloqueando esa reforma", dijo Maribel Hastings, asesora ejecutiva de America's Voice.
Y es que, como explica la asesora, el número de grupos sociales que se han ido sumando a la defensa de la reforma continúa en aumento.
"Nunca antes se había escuchado un coro tan diverso y amplio de voces de diferentes sectores presionando por esa reforma: activistas, empresarios, grupos de fe, políticos, el propio pueblo estadounidense -dijo-. (...) Y la inacción tendrá consecuencias", advirtió.



























