EDITORIAL
El gran fracaso del voto telemático implantado por el Consejo Nacional Electoral de Ecuador (CNE) para que los ecuatorianos fuera de Ecuador puedan ejercer su derecho al voto, destapó un problema de interés internacional.
Las sangrientas elecciones en Ecuador y el fracaso del voto telemático o voto electrónico, concierne a todos los países latinoamericanos. Primeramente porque es un asunto que vulnera y debilita la democracia en América Latina, la cual solo se puede afianzar cuando existe un sistema electoral transparente e inclusivo.
Los ecuatorianos a raíz del fraude del voto telemático finalmente reaccionaron a una serie de procesos electorales, en los cuales no han visto expresada su voluntad mayoritaria. Desde que se aplicó el Derecho al Voto en el Exterior para los ecuatorianos, se han dado varios procesos electorales a través de los cuales el régimen correista fue desarrollando mecanismos para controlar ese proceso, tanto en el exterior como en el propio Ecuador. Así logra instaurar el fraude electoral como garantía de su triunfo permanente, permitiéndole asegurar posiciones de elección popular para varios de sus coidearios y allegados.
El fraude electoral abarca varios niveles, entre ellos la complicidad de funcionarios del Consejo Nacional Electoral (CNE) hasta empleados consulares, -también coidearios correistas-, que aprovechando el que estas representaciones ejecutan el proceso electoral en el exterior, colocan como miembros de juntas electorales a personas que han cambiado manualmente el puntaje final, alterando la decisión de los votantes. Hay innumerables testimonios de como en las actas electorales, miembros de las juntas que reciben los votos, en el acta final inflan las cifras a favor de los candidatos correistas.
Estos miembros de junta electoral o de mesa electoral, están entrenados para realizar el fraude en cada mesa y sumado todas las mesas, de todos los recintos a nivel de todas las jurisdicciones, resultan en una manipulación que siempre favorece al correísmo, el cual tiene un bien establecido sistema organizativo entre sus coidearios, que han sido beneficiarios de becas para las familias, cargos, viajes, visas, etc. y que reciben pago en efectivo por ser miembros de mesa, al igual que desayuno, almuerzo y cena.
Este sistema, que ha sido paulatinamente descubierto y denunciado, corría el riesgo de ser desmantelado, ya que muchos ecuatorianos que lo atestiguaron, solicitaron que el ejército ecuatoriano resguarde el conteo final de votos, por ello idearon un nuevo sistema, que no deje evidencia material y apareció el voto telemático.
Las fallas del voto telemático desmantelaron lo que los ecuatorianos sospechaban y habian observado durante años, pero además evidenciaron la instauración de un sistema de fraude electoral que el correísmo estableció como modelo, para ser utilizados por coidearios castrochavistas en otros países de América Latina, de tal manera que no importa a quien se pongan de candidato, tienen la seguridad de que llegará al poder.
El fraude electoral no solamente se utiliza para mantener el poder. Tiene una doble función, que es la de conceder la investidura de la democracia. Para operar libremente a nivel interno pero sobre todo a nivel internacional. Necesitan validarse con la justificación de que han sido democráticamente elegidos, que están en el cargo por la decisión soberana del pueblo.
El fraude electoral se ha instaurado para investir a los elegidos de los castrochavistas correistas, dándoles las credenciales para continuar operando libremente en el gran proyecto de los miembros de ALBA, del Grupo de Puebla y demás miembros del clan, incluyendo a Nicaragua, México -en donde tratan de cambiar el funcionamiento del proceso electoral-, Argentina, Bolivia, Honduras, etc., etc.
Se ha comprobado que miembros del grupo de Correa, han sido asesores de varias campañas, incluida la del presidente de Colombia. Son especialistas en manejo de medios de comunicación, otro sistema contaminado por el correísmo y sus aliados y también especialistas en computación. Necesitan que los medios amplifiquen que sus candidatos encabezan las encuestas, para que no se sienta el fraude electoral. Tienen un sistema de encuestadoras a su servicio.
Se han infiltrado incluso en medios prestigiosos, desde donde minimizan a adversarios políticos u opositores. Han creado una red de medios digitales, influencers, radios en línea y tienen ejércitos de seudoperiodistas filmando, publicando videos y diseminándolos por todos lados.
Además tratan de unificar nombres, al igual que la moneda por lo que buscan quitar la dolarización de Ecuador y el CNE tiene el mismo nombre también en Venezuela.
Los ecuatorianos han reaccionado, hay protestas contra el CNE y ya se han presentado acciones legales en su contra. A las denuncias en Nueva Yor por el fallido voto telematico, se suman otras denuncias serias, entre ellas una formal ante la Fiscalía Nacional por presunto peculado contra la presidente del CNE de Ecuador Diana Atamaint, entre otras por violar normativas legales para permitir la candidatura de ex legisladores correistas, que fueron cesados en funciones, lo cual viola varias disposiciones legales constitucionales.
Ecuador ha sufrido muchos años el secuestro del poder y la contaminación con corrupción de todas sus instancias, ejecutiva, legislativa y judicial, además de procesos de sufragio, comunicaciones, etc. etc y lo más terrible, la alianza de las mafias del poder político con otras mafias criminales que las financian a cambio de prebendas legales para su libre operación.
En América Latina se está librando una gran batalla entre el bien y el mal. El caso ecuatoriano es una muestra de lo que sucede y ojalá sirva de ejemplo a otras naciones, para que no permitan que les roben los bienes más preciados de un pueblo, que están por encima de lo material y que son la paz y la libertad.


























