EE. UU.: la democracia está en peligro

El debate de anoche, 27 de junio, entre los dos presuntos candidatos a la presidencia me confirmó el peor de mis temores y lo que vengo repitiendo desde hace más de un año: la democracia en los Estados Unidos está en peligro.

No, no, no, no se trata de Donald Trump como usted pudo imaginarse, no.

Donald Trump es inaceptable, por sus posiciones frente a la inmigración, a las mujeres y sus derechos, por tener un discurso populista de derecha basado en su ego, un discurso sin rumbo, plagado de mentiras, un discurso que roza lo dictatorial. Desgraciadamente los ejemplos de este tipo de individuos y discursos se repiten en otras partes del mundo: Venezuela, Nicaragua, Cuba, llegan al poder en Polonia, levantan cabeza en Francia, etc, etc, etc.

No, el peligro se encuentra en Joe Biden.

Pero no es lo mismo, me dirá el lector, y tiene razón no es lo mismo, ahí no radica el problema, el problema radica en que da muestras de serias limitaciones para asumir el gobierno por otros cuatro años, y si lo vemos en perspectiva...

Anoche demostró sus limitaciones, balbuceó, frases por momentos incoherentes, se le vio confundido, por momentos perdidos, con dificultar de desarrollar un pensamiento claro y ello no puede seguir ocultándose sería criminal y peligroso para el país.

Al finalizar el debate se desataron las alarmas en el Partido Demócrata, “se ve que no tiene las condiciones, las facultades para terminar su periodo presidencial, más aún para enfrentar lo que queda de la campaña, se hace necesario su reemplazo”.

Es un buen hombre, repetían los observadores en los distintos canales de televisión, y cierto, es un buen hombre, ello no está en discusión. La frase sonaba compasiva, cariñosa, pero compasiva, terrible, piadosa frente a alguien al que se le ve acabado.

Uno tras otro de sus partidarios llamaba a que se viera la posibilidad de su reemplazo, de reemplazar la cabeza del ticket presidencial. Llegó el momento de reunirse y enfrentar la situación, la democracia está en peligro, es necesario encontrar a alguien más joven, con sus facultades mentales intactas, capaz de enfrentar a Trump y arrebatarle el triunfo, más importante aún, capaz de gobernar los Estados Unidos.

La tozudez de Joe Biden, su ambición de ser reelecto presidente, su ego, el haberse creído su discurso de que era el único capaz de derrotar a Donald Trump, la complicidad de una directiva demócrata incapaz de decirle, no, hay un problema de capacidades disminuidas, Estados Unidos no es un país fácil de gobernar, es un país que tiene una responsabilidad con respecto al resto del mundo, no se pueden correr riesgos por un capricho.

Biden me recuerda a los ancianos que insisten en que pueden seguir manejando y se transforman en un peligro, para ellos mismos y para los otros. Ancianos a los que, por el bien de todos, hay que quitarles el permiso de conducir, contra su voluntad puesto que jamás reconocerán que no está capacitados para continuar manejando y que ponen en peligro al resto.

Culpable igualmente es la familia que no supo hacerle ver que era el momento de retirarse dignamente, que su tarea estaba más que cumplida, retirarse a tiempo permitiéndole una salida menos dolorosa.

Sí, la democracia en los Estados Unidos está en peligro y ese peligro hay que evitarlo. Se le está dando la posibilidad de triunfo a un candidato que en sí es un peligro. La solución existe: que Joe Biden se retire y se llame a una convención abierta donde surja un liderazgo capaz de sortear la situación a la que nos condujeron.

Convenciones abiertas en los dos campos, la responsabilidad del otro campo es clara, pueden llegar al poder con Donald Trump poniendo en peligro la democracia, o pueden llamar a una convención republicana abierta en que un candidato o una candidata surja como alternativa democrática y las aguas vuelvan a su curso normal: dos candidatos, dos programas, dos presidentes electos capaces de asumir el mando.

Por el momento la democracia en los Estados Unidos está en peligro, a los responsables les corresponde asumir sus responsabilidades No está en juego la calidad humana de Joe Biden, está en juego su capacidad de gobernar, sus aptitudes, la edad pasa la cuenta y ello no tiene nada de deshonorable.

* Escritor, poeta, dramaturgo y hombre de teatro chileno, miembro del PEN Chile, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y académico de la Academia Tomitana de Constanza, Rumania.

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