EE.UU. aumenta la presión sobre el Kremlin
Por Karina Borodnikoff
IMPACTO LATIN NEWS
A menos de un mes del día pautado para las elecciones – 25 de mayo de 2014-, y con una clara intención por parte del gobierno de Kiev, la Unión Europea, Rusia y los Estados Unidos de neutralizar y desarmar los grupos paramilitares dispersos por Ucrania, la tensión no cede.
Este cuarteto llevó adelante un acuerdo en Ginebra que garantizaría una amnistía para los involucrados en los desmanes y levantamientos, y lograr el desarme de los grupos ilegales.
El compromiso pretende también facilitar una reforma constitucional que se oriente hacia un sistema federalista que, se supone, tendrá en cuenta los reclamos y necesidades de la población en su conjunto.
Por su parte, el Secretario de Estado de los EE. UU, John Kerry, en rueda de prensa junto a Catherine Ashton –jefa de la diplomacia europea-, dijo que "Ucrania va a comenzar un proceso de reforma constitucional, inclusivo, transparente y claro, que abra el diálogo con toda la población y que permita tomar en cuenta las aspiraciones de todos los ciudadanos del país".
Otro de los puntos del acuerdo celebrado en Ginebra sostiene que deberán ser devueltas todas las dependencias públicas que fueron tomadas por grupos armados, en las distintas áreas geográficas del este de Ucrania. Éstas deberán retornar a sus legítimos propietarios.
De esta manera, los rebeldes pro-rusos deberían someterse a las normas constitucionales del país y renunciar a todo armamento.
A pesar de los intentos de acuerdo y de los esfuerzos diplomáticos, en el campo real la tensión no cede y se disparan acusaciones cruzadas entre todos los involucrados en este intento de mostrar buena voluntad solo en el terreno de la teoría.
Kiev acusa a Moscú, y viceversa, de no cumplir con lo acordado respecto al comienzo de movilización y desarme de los activistas. Pro-rusos, milicias, nacionalistas y ucranianos que toman el centro de Kiev, en particular la Plaza de la Independencia, pero que ya deberían haber acatado el “Pacto” de Ginebra.
Estados Unidos y la Unión Europea responden a estos “desacatos” con represalias, en principio, económicas y diplomáticas contra líderes y empresas muy cercanos al presidente ruso Vladímir Putin. La estrategia es presionar al Kremlin de a poco y progresivamente, a través de distintas sanciones, y dejar en claro el poder concreto de occidente.
Con este fin, la vocera de la Comisión Europea, Pia Ahrendkilde Hansen, manifestó que:"Nos encontramos en una situación en la que la tensión no baja (...) La fase 2 de sanciones es suficiente por el momento".
Esta fase corresponde a la estrategia de sanciones progresivas adoptada desde principios de marzo contra Rusia por la intervención efectuada en la supuesta desestabilización de Ucrania.
En esta oportunidad, las sanciones alcanzan a 15 “personas fuertes” de Ucrania y Rusia. En su mayoría son pertenecientes a los sectores agrícola, armamentista, financiero y energético. Así se pone en jaque al establishment de Moscú, teniendo en cuenta los 33 rusos y ucranianos a los que se les retiraron la visa en lo que fue la primera fase de las sanciones, en el mes de marzo. Las medidas incluyeron el congelamiento de sus activos.
Cada integrante determinante de este rompecabezas de poder alude sus propias razones, convencidos de su legitimidad, más allá de los motivos estratégicos de las posiciones políticas
Vladimir Putin asegura que: “Todo tiene sus límites, y en el caso de Ucrania nuestros socios occidentales se han pasado de la raya, se han comportado de manera grosera, irresponsable y poco profesional” (…) “San Petersburgo fue la cabeza de Rusia, Moscú su corazón, pero Kiev la madre”.
Por su parte, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, salió a responder y lanzó la acusación contra Rusia de "no haber levantado un dedo" para ayudar a solucionar la crisis de los rebeldes pro-rusos en Ucrania.
John Kerry señaló al gobierno ruso como responsable de las tensiones crecientes en el este de Ucrania, de intentar sabotear el proceso democrático y alejarse así de los puntos acordados. "Al no haber podido aplazar las elecciones de Ucrania y después de haber logrado detener un proceso político legítimo, Rusia optó más bien por una vía ilegítima de violencia armada; para intentar conseguir por las armas y mediante una turba lo que no logró de otra manera", concluyó Kerry.
Arseni Yatsenuk, primer ministro del gobierno pro-occidente en Kiev, acusó a Rusia de que sus intenciones son las de iniciar una guerra mundial. "Los intentos de agresión militar rusa en territorio ucraniano darán lugar a un conflicto militar en Europa" (…) "El mundo aún no se ha olvidado de la Segunda Guerra Mundial, y Rusia ya quiere empezar la tercera", lanzó Yatsenuk.


























