EDITORIAL: Bomba de Tiempo

El asunto desatado en Nueva York por la ampliación de los servicios de transporte Uber que constituyen una innovación en el área al utilizar el celular, ha sido ampliamente analizado en los medios de comunicación escritos y ha sido además el motivo de una gran campaña publicitaria comandada por la gran empresa.

Por el momento las autoridades de la ciudad y la empresa se encuentran en una tregua. En lo que va del julio sin embargo el asunto ha sacado a la luz varios aspectos de fondo como el monopolio no solo empresarial, también la gran influencia de los sindicatos y grupos asociados en la política local y nacional.

Es bien sabido que las uniones juegan un rol preponderante a nivel económico y de apoyo logístico durante las campañas políticas.

Uno de los argumentos más grandes de los sindicalistas es sobre las garantías y aplicación de leyes laborales en beneficio de los trabajadores. Lo interesante es que solo hablan del tema cuando la ocasión amerita, pero no dicen nada ante problemas del mismo tipo que se encuentran latentes en la economía neoyorquina todo el tiempo, por ejemplo el caso de los trabajadores de restaurantes, y no nos referimos a los trabajadores de los lugares de comida rápida, quienes ya han obtenido una victoria temporal con el incremento del salario básico a $15 por hora, lo cual algunos consideran injusto debido al poco o nulo nivel de preparación académica o formal que el ejercicio de la profesión require.

Si tanto preocupan las leyes laborales a los sindicalistas y defensores de los derechos de los inmigrantes, porque hasta la fecha no se ha realizado un estudio detallado sobre las condiciones de miles de trabajadores de los lujosos restaurantes de Nueva York?

Existen casos de trabajadores que llevan laborando durante quince años sin ningún beneficio de ley, con un suelo más bajo que el mínimo, sin vacaciones y en condiciones deplorables. Por qué es necesario que surjan conflictos que son generados mayoritariamente por intereses de cálculo político antes que por un auténtico interés de ayuda a los seres humanos.

Es incuestionable que la tecnología está cambiando el panorama mundial, la forma como se recibe información, como se solicitan servicios y productos, pero un factor preponderante debe ser el predominio de la reflexión fundamentada en la realidad, en el diario vivir.

Nueva York ha sido un territorio clave en las luchas por las garantías y logros en términos de Derechos Civiles, Laborales, de igualdad y de inmigración, particularmente en cuanto a temas relacionados con la construcción, que ha sido y es una de las industrias más grandes y lucrativas de esta metrópoli, pero existen otros sectores que se encuentran en proceso de ebullición bajo la superficie.

Los trabajadores sufrieron cuando las máquinas se tomaron su lugar y hubo protestas desde inicios de la revolución industrial, en ese entonces en contra de las máquinas, ahora vienen los celulares, luego serán los robots, este es el proceso de la humanidad que en ocasiones parecería convertirse en víctima de sus propios inventos.

Hay que estar claros que a pesar del enfoque progresista de Uber está gran y poderosa empresa está motivada por la búsqueda de beneficios económicos, no por la justicia social. Eso no es un pecado sino la mentalidad y tendencia del sistema. Lo incorrecto es la hipocresía de  la comunidad en general, al no exigir soluciones a otros problemas de profundo contenido humano.

El asunto de Uber es aún una bomba de tiempo si lo apreciamos en el panorama con un cercano horizonte de coyuntura política, como las elecciones generales. El tiempo dirá y esperamos que las autoridades trabajen con fundamento y no motivadas por calcinaciones políticas, a la vez que las empresas deben ser responsable de crear formas de trabajo que no perjudiquen al sistema de la ciudad al tiempo que protejan a la fuerza laboral.

 

 

 

Compartir
[fbcomments]