DISCRIMINACIÓN EN LA VIVIENDA UN MAL PERNICIOSO HASTA HOY
Armando Bermúdez Impacto Latin News

Una tarea inmensa es la que afronta el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD) en su búsqueda de desterrar patrones discriminatorios en diferentes vecindarios urbanos y suburbanos del país.
Muchas veces, las agencias de corretaje –de acuerdo a la zona- o los dueños de algunas viviendas unifamiliares o multifamiliares se hacen de la vista gorda o los sordos para no rentar o vender una edificación que podría ser habitada por una potencial familia minoritaria.
Por eso el trabajo de esta agencia es vital para mantener estas relaciones armoniosas de una sociedad moderna, donde las disparidades raciales –la diversidad- sea garantía para que la sociedad se integre sin sobresaltos.
La semana pasada, HUD puso sobre el tapete a los propietarios de dos edificios de apartamentos en North Arlington, Nueva Jersey, por violar la Ley de Vivienda Justa al supuestamente negarle oportunidades de alquiler a familias afroamericanas.
HUD le abrió una querella a Michael Pontoriero, un dueño de edificios, quien rehusó mostrar apartamentos o devolver las llamadas telefónicas de un posible inquilino tras conocer que es afroamericano, y que Pontoriero repitió este y otros comportamientos discriminatorios contra afroamericanos en cuatro pruebas por separado conducidas por el Fair Housing Council of Northern New Jersey (FHCNNJ).
El Acta de Vivienda Justa establece que es contra la ley rehusar alquilar o imponer condiciones o términos de alquiler diferentes basado en raza, color, origen nacional, religión, sexo, incapacidad o estatus familiar.
HUD entabló esta querella en nombre del posible inquilino y FHCNNJ, una organización de vivienda justa sin fines de lucro que recibe fondos federales de HUD para investigar quejas de discriminación, después de que ambos llenaran querellas con el departamento.
De acuerdo a la querella de HUD, un hombre afroamericano contactó a Pontoriero para preguntar sobre un apartamento que vio anunciado para alquiler. Pontoriero inicialmente hizo una cita para mostrarle el apartamento y confirmó la cita minutos antes; pero no se presentó supuestamente tras conocer que el hombre es afroamericano.
Creyendo que Pontoriero no le mostró la unidad por su raza, el hombre contactó a FHCNNJ, que condujo cuatro (4) pruebas similares utilizando a un probador de la raza blanca y un probador de la raza negra en cada prueba.
Las pruebas revelaron que Pontoriero se negó a presentarse a las citas y devolver las llamadas después de que conocía que el probador era afroamericano. Pontoriero supuestamente manejaba por el lugar o llegaba temprano a la cita para conocer la raza del posible inquilino.
La acusación también alega que cuando mostraba una unidad a los probadores afroamericanos, no acompañaba al probador a cada habitación a destacar las características del apartamento o proporcionaba una solicitud para alquiler como lo hizo con los probadores blancos y que activamente desalentó a los probadores negros de solicitar el alquiler de la propiedad. En adición a esto, supuestamente incrementó en $100 el precio del alquiler de una propiedad de un dormitorio a un probador negro y no así al probador de la raza blanca.
En síntesis, Pontoriero cayó infraganti en su coartada discriminatoria. Es ridículo que aún existan personas con conductas parecidas, porque por un afán “purista” sólo recordado en el infausto III Reich, podría perder todo lo creado para él su familia. El crimen, aun de connotación de prejuicio racial, sí paga en los Estados Unidos.




























