Diana Vargas, la reina del cine latino de Nueva York habla sobre el retorno

ENTREVISTA EXCLUSIVA

 DIANA VARGAS junto a HECTOR ABAD III
Durante la inauguración de la vigésimo primera edición del Havana Film Festival de Nueva York, su directora artística Diana Vargas, dio la bienvenida junto a su compatriota, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, autor de la novela El olvido que seremos, en la cual se inspira la película del mismo nombre que se estrenó e inauguró el festival, que es el más antiguo de su tipo en realizarse en la llamada capital del mundo.

No es la primera vez que la entrevistamos, sin embargo en esta ocasión de retorno de las producciones cinematográficas latinoamericanas a una sala de cine con el afamado Havana Film Festival (HFFNY) en la ciudad que fue epicentro continental de la pandemia, es muy especial conocer lo que piensa Diana Vargas, su directora artística.

Es alentador saber que detrás de la organización de un mega evento, como el Havana Film Festival de Nueva York, se encuentra una mujer latina. Diana Vargas se ha especializado y se ha dedicado como se dice comúnmente, en cuerpo y alma, a este completo trabajo y por derecho propio, se la reconoce como la reina del cine latinoamericano en esta ciudad.

Diana Vargas es el cerebro y corazón de varios festivales de cine iberoamericano, incluyendo el HFFNY que es, -con sus veintiún años de realización-, el más antiguo festival de cine latino de esta metrópolis.

Ciertamente el equipo organizador del festival es grande y cada miembro cumple su función, pero la coordinación de esa orquesta sigue la batuta que sostiene Diana Vargas.

Diana Vargas
Diana Vargas.

El HFFNY celebra veintiún años de realización, sin embargo este año es muy especial porque marca su retorno después de una pandemia mundial. En ese contexto, ¿cuáles han sido los mayores retos para la realización del festival este 2021?

- Estamos felices de haber vuelto a una sala de cine pero claro, dieciocho meses de hiperconectividad digital te dejan un poco oxidado del quehacer físico y de todo lo que conlleva organizar eventos presenciales, donde la coordinación es aún mayor que la de un evento en línea.

También nos hemos encontrado con el temor de los espectadores que, aunque desean ir al cine, aún vemos que tienen mucha reserva de ir a un teatro, aún cuando está comprobado por estadísticas, que los sitios de menos contagio en el rastreo, son las salas de cine.

A diferencia de otras expresiones artísticas como las artes visuales, pintura, escultura, instalaciones, etc. el cine no ha sido tan impactado por la necesidad de ser admirado en forma presencial y por el contrario, se convirtió en un medio liberador en medio de la pandemia. ¿Cuál es tu apreciación sobre cómo impactó la pandemia al cine?

- El cine se convirtió en nuestro amigo de convivencia durante la cuarentena; fue el acompañante perfecto en este retiro obligado que nos ha tocado vivir. Sin embargo, por otro lado, el cine es un arte gregario, que aunque nos lleva a sentir la intimidad de nuestras expresiones, podemos reír, asustarnos, llorar sin ningún pudor, en una sala oscura.

También existe ese confort de saber que tenemos un vecino al lado nuestro, en la siguiente silla que tal vez comparte las mismas emociones. Una película solo se termina de hacer en el momento en que los espectadores la ven y para los cineastas, esa reacción es siempre muy valiosa.

El cine latinoamericano ha atravesado durante los últimos años un crecimiento y florecimiento sin precedentes, ya hay algunos latinos que han recibido Oscares, sin embargo falta presencia de las producciones en las salas de cine estadounidenses. ¿Qué nos hace falta para llegar a ser parte de las carteleras permanentes de los cines en Estados Unidos?

- Es una lástima que llegara la pandemia porque paró ese ritmo cadente y constante que llevaban los estrenos de cine latino e iberoamericano en las salas de cine. Antes de la pandemia, al menos en las grandes ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Miami, se estaban estrenando en salas de cine independiente las películas provenientes de Latinoamérica, España y algunas de las producidas por los latinos de aquí.

Tienes razón en que debería ser mucho más amplio el número de salas y ciudades a las que ese cine debería llegar, pero todo es cuestión de acostumbrar a la gente a ver cine con subtítulos, a ver a actores que no conocen y escuchar acentos que les suenan extraños. Ya veremos cuando volvamos a las salas nuevamente de manera más normal que pasará.

El cine es una expresión de su tiempo y en ese sentido los organizadores han sido claros sobre las tendencias del cine iberoamericano en temas como la inmigración, etc. Siendo una programación cultural cubana ¿existe alguna postura de los organizadores del HFFNY sobre el tema de la dictadura, -no solo en la isla-, además con la inclusión de obras de denuncia contra regímenes tiránicos en otros países?

- Si se mira nuestra programación detalladamente, se ve que las películas que se presentan, tanto las cubanas como las que no lo son, vienen de muchos lugares tanto ideológicos como estéticos, políticos y sociales.

De las películas cubanas, muchas están hechas por los directores de la diáspora cubana o por productores independientes que viven en Cuba. Igualmente en las historias del cine latinoamericano que presentamos.

Creo que la labor de un festival de cine es presentar muchas voces y traer a esos directores a que expliquen y dialoguen sus puntos de vista con espectadores, que tal vez están o no de acuerdo. Siempre he creído que el arte es para discutirlo, no para disputarlo y el festival provee esas herramientas al traer a más de veinte directores, actores y productores a que hablen de sus obras.

Un mensaje final
- Siempre estamos muy agradecidos del apoyo y el cariño que los habitantes de Nueva York tienen para el Havana Film Festival NY, pero este año mucho más. Periódicos como el vuestro, la gente que llenó la sala en el estreno, nos demuestran y nos dan el aliento para seguir en la función de difundir el cine latinoamericano y crear puentes culturales, dentro de la comunidad neoyorquina.

Así que gracias y esperamos poderlos volver a ver en el cine, apoyando estos pequeños negocios culturales que le dan tanta vida a una ciudad.

El Olvido que seremos, inaugura espectacularmente el 21º Havana Film Festival de Nueva York

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