Por Jonathan Spalter

La innovación inalámbrica está en el centro de nuestra vida cotidiana moderna. Con más de 330 millones de dispositivos móviles en el país, actualmente hay más dispositivos móviles que personas en los Estados Unidos. Y más de la mitad de nosotros está prácticamente pegado a nuestros teléfonos inteligentes (“smartphones”). Incluso, es muy probable que usted pueda estar leyendo este artículo en un dispositivo en la palma de su mano.
Con el muy esperado lanzamiento del nuevo iPhone y potencialmente un iPad mini, los primeros indicios y las expectativas de sólidas ventas son extremadamente altos. De hech0, Apple ha vendido más dispositivos móviles conectados en el año 2011 que computadoras Mac en sus 28 años de existencia.
Algunos analistas incluso pronostican que las ventas del nuevo iPhone aumentarán el producto interno bruto (PIB) de la nación hasta medio punto porcentual.
Las sólidas capacidades del nuevo iPhone funcionarán en las avanzadas redes 4G LTE que ofrecen aún más capacidad y velocidad móviles a los estadounidenses. Y una creciente variedad de dispositivos de múltiples competidores que funcionan en estas redes avanzadas están saliendo al mercado prácticamente todos los días.
Como hemos visto con las revoluciones de los teléfonos inteligentes y las tabletas, la innovación móvil lleva a un rápido crecimiento de la demanda de los consumidores por conectividad inalámbrica sólida.
¿Tiene un iPhone 4S en su bolsillo? Quienes lo tienen consumen en promedio tres veces más cantidad de datos móviles que los usuarios del iPhone 3G. AT&T fue el primero en tener el iPhone (tres proveedores de la red ofrecerán la nueva versión). La compañía registró un incremento de 20,000% en el tráfico de datos en sus redes desde el 2007, el año del debut original del iPhone.
Sólo necesitamos mirar nuestras vidas diarias para ver el valor de esta conectividad. Pero se requieren miles de millones de dólares en inversiones continuas para mantener estas conexiones confiables y fuertes. Ya con la popularidad de los dispositivos móviles con Internet fuera de control, las redes inalámbricas de Norteamérica operan a un 80 por ciento de su capacidad en comparación con el promedio mundial de 65 por ciento. Con dispositivos nuevos y cada vez más avanzados llegando a los estadounidenses casi todos los meses, esa demanda continuará creciendo rápidamente.
De hech0, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) ha advertido que la demanda por espectro inalámbrico, las ondas que conectan los dispositivos móviles, podría superar la capacidad existente tan temprano como el año que viene. Dejando de lado la ingeniería, esto significa llamadas que se interrumpen, aplicaciones que cargan más lentamente y precios potencialmente más altos.
Los operadores de las redes están invirtiendo miles de millones de dólares en las redes de próxima generación, incluyendo $113 mil millones en los cinco años transcurridos desde el lanzamiento del iPhone. ¿El desafío? La inversión por sí sola no va a evitar la creciente congestión. Hoy en día, debido a anticuadas asignaciones federales de espectro, a los consumidores de servicios móviles en los Estados Unidos les ha tocado la peor parte del espectro nacional.
De hech0, los servicios móviles sólo tienen acceso a menos del 16 por ciento del espectro más adecuado para la telefonía celular. El resto sigue estando principalmente en manos del gobierno de los Estados Unidos y de emisoras que subutilizan franjas significativas de ese espectro.
Eso tiene que cambiar, y pronto. Los líderes del gobierno deben establecer políticas públicas que estimulen la inversión continua y la innovación en las redes avanzadas para satisfacer la demanda creciente de los consumidores. El gobierno también debe proveer más espectro para el Internet móvil. Serán necesarias múltiples soluciones para hacer frente a un reto tan grande y complejo. Una solución es reutilizar y aprovechar al máximo el espectro subutilizado, que actualmente está en manos de varias agencias federales.
Otra es subastar voluntariamente el espectro que se le dio gratuitamente a las emisoras de televisión hace décadas. Al mismo tiempo, nuestros líderes deben apoyar un mercado secundario vibrante y exitoso del espectro, para ayudar a asegurar que a una mayor capacidad se le dé su uso más valioso, haciendo que nuestros aparatos funcionen.
Es necesario tomar ahora los pasos correctos para asegurar que la innovación móvil en los Estados Unidos siga siendo la envidia del mundo. Este progreso ha puesto un poder extraordinario en las palmas de nuestras manos. Es hora de que nuestros líderes hagan algo y aseguren que se mantenga allí.
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Jonathan Spalter, presidente de Mobile Future <http://www.mobilefuture.org/> , ha sido fundador y principal oficial ejecutivo (CEO) de importantes empresas de tecnología, medios de comunicación e investigación, incluyendo a Public Insight, Snocap y Atmedica Worldwide. Se desempeñó en la Administración Clinton como un director del Consejo de Seguridad Nacional.



























