Desempleo podría influir en electorado norteamericano

Karina Borodnikoff

Por primera vez en un año ha aumentado el índice de desempleo en Estados Unidos, estableciéndose en el 8.2 %.

Por primera vez en un año ha aumentado el índice de desempleo en Estados Unidos, estableciéndose en el 8.2 %. El indicador de empleo es un factor altamente influyente en la opinión pública, por el efecto directo que tiene sobre el nivel de vida y los mercados.

El consenso de Wall Street había anticipado que se produciría la creación de 155 mil puestos de trabajo en mayo, y una tasa del 8.1 %. Sin embargo, la economía norteamericana logró alcanzar solo 69 mil nuevos trabajos durante el mes pasado. Mientras que en el mes de enero y febrero sumó 275  y 259 mil, respectivamente.

A pocos meses de las elecciones, esta situación del mercado laboral podría afectar seriamente la reelección del actual presidente, Barack Obama. Debe enfrentar una recuperación muy lenta y generar solidez a modo de lograr que la expansión pueda acelerarse. El malestar no deviene solo de la falta de generación de empleos, sino que urge también un aumento en los salarios, que tenga en cuenta la inflación.

Este mal momento no solo debilita al gobierno fronteras adentro, sino que coloca a Estados Unidos en una posición más vulnerable ante la crisis que acaece en Europa, y también llegado el caso de que China se enfríe.

Los mercados se hicieron eco de esta situación de manera inmediata. El Dow Jones preparándose para una apertura negativa de casi el 2 % fue un rebote que no sorprendió a nadie.

El candidato oficial en las elecciones por los republicanos, Mitt Romney, intentó aprovechar la oportunidad para ganar posición en los próximos comicios calificando de “devastador” el número dado a conocer en la cuestión del desempleo y lo utilizó de modo ejemplificador respecto de los mal que “el presidente está manejando la economía”.

El ex gobernador de Massachusetts expresó que “El informe del desempleo es una noticia devastadora para los trabajadores y las familias norteamericanas” y agregó que ha sido una semana plagada de malas noticias económicas “una detrás de otra”.

Romney, sin olvidarse que está plena campaña para ser el próximo presidente, insistió en la crítica y en ponerle énfasis al actual presidente manifestando debilidades y mala gestión en su contrincante. Agregó: “Se ha rebajado el aumento del PBI, se ha hundido la confianza del consumidor, han crecido los desempleados y ahora llega el sombrío dato sobre el trabajo que se traduce en una dura crítica a la gestión de la economía por parte del presidente”.

Romney, en una clara postura de llevar agua para su molino, no se mostró demasiado preocupado por la situación del país o de su gente, en un sentido constructivo, sino que hasta pareció entusiasmado con una situación que podía sumarle votos en las elecciones. Olvidó la herencia nefasta que le dejó al país su compañero de partido político George Bush y no dio a conocer propuestas alternativas o un plan económico que ayude a mejorar la crisis.

El asesor económico de la Casa Blanca, Alan Krueger, dejó en claro que “los problemas del mercado de trabajo vienen de largo y no se solucionarán de la noche a la mañana”, recordando la mala gestión de Bush y la crisis económica internacional.

El funcionario agregó que se sigue luchando contra la peor crisis económica que se haya vivido desde la Gran Depresión. Con el foco puesto en que la economía norteamericana no es una isla, el gobierno trató de paliar las consecuencias que esto tendrá sobre aquellos que emitirán sus votos y determinarán quién será el próximo presidente.

Si bien la economía mejoró en comparación al 2008, año en que Obama se hizo cargo de la presidencia, no es suficiente para lograr consenso en la población respecto a una situación actual que se parezca a la deseada.

 

 

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