Desde la raíz

EDITORIAL

Con la información proporcionada por las autoridades judiciales y municipales de la ciudad de Nueva York, sobre los alcances del negocio ilegal de venta de marihuana, se han confirmado graves peligros para los sectores más vulnerables de las comunidades.

Las investigaciones de fiscales y autoridades judiciales, las indagaciones realizadas por concejales municipales con sus equipos, el trabajo del comisario de la ciudad, han develado un grave problema en la instauración de la ya legalizada industria de comercialización de la marihuana recreacional, también conocida como cannabis.

Si bien se ha repetido en varias ocasiones que la legalización de esta droga natural, ha tenido como motivantes principales la justicia social y el desarrollo económico de comunidades afectadas, -a pesar del nuevo informe investigativo de Naciones Unidas sobre su impacto negativo-, las autoridades de la ciudad se encuentran firmemente comprometidas en hacer funcionar esta industria, que aspira crear innumerables fuentes de empleo y generar recursos, incluyendo impuestos, tan necesarios particularmente después de la pandemia.

Pero a las autoridades parece que se les pasó por alto que, una industria tan prometedora, iba a florecer fuera de la legislación establecida y que no se tomaron medidas para evitarlo. ¿Cómo puede ser posible que mil cuatrocientas tiendas sin licencia se encuentren operando ilegalmente en la ciudad? Es un asunto de competitividad que desfavorece a quienes inicialmente iban a ser los beneficiarios de la nueva ley. Pero que la ciudad no tenga un marco legal para cerrar esos negocios resulta inaudito.

Se informó a los medios de comunicación que, los negocios ilegales han proliferado en forma alarmante y muestra de ello la actual concejal del Distrito 6, Hon. Gale Brewer, ex presidente del Condado de Manhattan, indicó que solamente en un tramo de Broadway, -dentro de su distrito-, de seis tiendas de venta de marihuana en el 2022, este año hay sesenta.

Se calcula que en los cinco condados hay un promedio de mil cuatrocientas tiendas que operan sin licencia, pero igual están abiertas. Usualmente tienen rótulos como negocios de Smoke Shop, o tienda de fumar por su traducción al castellano, lo cual podría hacer pensar que se trata de una tienda de tabaco, pero no, son tiendas de expendio de marihuana en diferentes formas y presentaciones, incluyendo, -como informaron las autoridades-, caramelos y golosinas para atraer a niños y jóvenes menores de edad.

Y confirmaron las autoridades que, cuando el alguacil va y confisca la mercancía que no tiene licencia, al siguiente día las tiendas ya están abastecidas de nueva mercancía. Es decir que los beneficiarios son los productores de esa mercadería ilegal. También indican que las multas no funcionan, que las tiendas no tienen problema en pagar multas y que hasta la fecha no han visto a ninguna tienda cerrar por pagar de multas.

Lo que se reconoce es que las incautaciones no funcionan, que las multas no funcionan, que se continúa vendiendo mercadería ilegal, sin certificación de sus ingredientes, que se han hallado otras drogas mezcladas con el cannabis, que se han encontrado sustancias nocivas, que además se están vendiendo a los niños y menores de edad caramelos y golosinas con cannabis, que las tiendas ilegales operan cerca a escuelas y que la medida drástica que se ha tomado, es obligar a que los dueños de las propiedades donde arriendan esas tiendas ilegales les desalojen.

Esperamos que a las autoridades no se les pase por alto también, que las tiendas sólo son lugares de expendio y distribución de esos productos, que son elaborados en otros lugares, entonces se requiere un trabajo conjunto de los oficiales electos a nivel estatal y sobretodo federal, para implementar regulaciones, porque los responsables son los fabricantes de esos productos. ¿Dónde están las fábricas de dulces llamativos que pueden ser consumidos por niños?, ¿están en otros estados?, ¿operan en otros países?, si es así, ¿cómo llegan a Nueva York?, ¿dónde se almacenan?, ¿quien las transporta?

La ciudad no ganará la batalla contra los negocios ilegales de comercialización de marihuana, -sean sobre ruedas o en una tienda-, a menos que trabaje firmemente con la legislación nacional, en sanciones drásticas y efectivas.

Una nueva oportunidad para constatar que, debilitar las leyes y a las fuerza del orden, sin tener una plan concreto para asegurar la implementación de una nueva ley, muestra las fallas de los legisladores y líderes en el poder.

Por ahora la única alternativa que tienen las comunidades, es reforzar los valores en el hogar, que comienzan por promover el respeto a la integridad individual propia, mental y física, evitando cualquier dependencia que resta libertad y ese es trabajo de los padres de familia.

Se debe cortar el mal desde la raíz.

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