Nunca olvidaré aquella cálida y soleada mañana del sábado 21 de mayo de 1977.
Ese día se hizo una gozosa realidad, un sueño que comenzó a gestarse durante una amable conversación que tuve con Monseñor Vicente O. Vetrano, mi compañero de estudios, en octubre de 1976.
El sueño audaz era traer desde Argentina a los Estados Unidos, una replica de la imagen de la Virgen de Luján. Esto fue lo que aconteció.
Un numeroso y entusiasta grupo de argentinos y de otras nacionalidades, esperaba con visible ansiedad la llegada de la imagen de la Virgen de Luján. A las 8:30 de la mañana aterrizó, en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, el avión de Aerolíneas Argentinas, que traía una réplica de la imagen histórica que, desde el año 1630, se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Luján.
Junto con la imagen llegaron Monseñor Luis J. Tomé, Obispo de Mercedes; Monseñor Vicente O. Vetrano y el Padre Rafael Carlli, Párroco de Luján. La “Comisión Virgen de Luján”, creada el 11 de abril de 1977, e integrada por Adolfo Fermonselle, Padre Carlos A. Mullins, Sara Granato, Nélida Inés Barrera, Eduardo Lettieri, Edith Costanso, Lorenzo Amarilla y Sergio Cordesal, recibieron con visible emoción a la imagen de la Patrona de Argentina y a su comitiva.
Luego de una ceremonia de bienvenida que se realizó en la capilla católica del aeropuerto, la imagen fue colocada en el techo del auto de Esteban y Sara Granato, para realizar la primera procesión hasta la Iglesia Nuestra Señora Reina de los Mártires en el condado de Queens. Ahí aguardaba la llegada de la imagen otro numeroso grupo de fieles devotos de la Virgen de Luján.
Al día siguiente, domingo 22 de mayo de 1977, fue celebrada la primera Misa por la Patria y en honor de la Virgen de Luján, en la Catedral de San Patricio en Manhattan. Esta misa ha quedado como un hito histórico por varias circunstancias. Por primera vez se cantó en la Catedral de San Patricio la Misa Criolla de Ariel Ramírez, también por vez primera se entonó el Himno Nacional de Argentina y se desplegó una bandera de cien metros, que provocó un comentario jocoso de un monseñor norteamericano quien dijo: “nosotros sabíamos que Argentina es un país grande, pero no sabíamos que tenía una bandera tan grande”.
El lunes 23 de mayo de 1977, el Cardenal Terence Cooke, Arzobispo de Nueva York, recibió en su residencia a Mon. Luis J. Tomé, a Mons. Vicente O. Vetrano, al P. Rafael Carli y al P. Carlos A. Mullins. En esa reunión quedó reconocida la existencia de la Comisión Virgen de Luján”, que a partir del domingo 25 de mayo de 1986 comenzó a llamarse “Asociación Nuestra Señora de Luján”, por un decreto de Monseñor Francisco Garmendia, Obispo Auxiliar de Nueva York.
La Virgen de Luján llegó desde Argentina a los Estados Unidos como “Embajadora de la unidad y de la paz”.
Trabajar por la unidad de la familia humana ha sido uno de los propósitos fundamentales de Cristo y ser un instrumento de paz fue la gran aspiración de San Francisco de Asis. A través de diversas actividades religiosas, culturales y sociales, la presencia de la Virgen de Luján ha sido una constante motivación para convertir en realidad estos dos ideales.
La celebración del cuadragésimo aniversario de la llegada de la imagen de la Patrona de Argentina a Estados Unidos, es un motivo válido e impostergable para dar gracias a Dios y para renovar el compromiso de seguir trabajando por la unidad y por la paz.
“Hermanados en la fe, por la Madre convocados, construyamos con amor la unidad de los hispanos”.


























