
Caridad del Valle, autora y protagonísta de Delirio furioso, ha demostrado con este su primer intento como autora, que posee condiciones positivas para escribir y plasmar en escena sus inquietudes, miedos y esperanzas.
Ya situada como una de nuestras más jovenes y promisorias actrices, Caridad del Valle nos revela con esta pieza inicial del grupo La caja de los prejuicios, las ambiciones que hay ella y en su entorno.

Como ella misma nos confesó: “ nos proponemos abrir puertas y agrandar horizontes para el teatro latino y sus componentes”.
Delirio furioso, es una exposición de hechos que Caridad comparte con el no menos talentoso Paul Montoya, y el resto del elenco compuesto por Alexandra Manzano, Elena Mohedano y Miriam Pinedo, sobre las relaciones desbalancedas de una pareja, sus altas y bajas, sus deseos, fustraciones y su falta de cohesión en el vivir cotidiano.

Un juego teatral, con una dirección correcta y creativa ejecutada por la joven Yaitza Rivera, a quien solo reprocharíamos el haber recurrido excesivamente a los “black-outs” de la producción los cuales aminoraban el desarrollo de la misma.
Las actuaciones, cabales por parte de Caridad y Paul quienes están muy propios en sus respectivos papeles.

Elena Mohedano, Alexandra Manzano y Miriam Pinedo,como la conciencia del protagonísta en forma de sombras fantasmagóricas son efectivas sus labores, aunque debieron ser ellas mismas las encargadas de mover los diferentes elementos de decoración y no la pareja estelar.
Como hecho de teatro experimental, y con el principal objetivo de crear nuevos medios de expresión en nuestro teatro, así como un nuevo sitio para que la nueva generación de actores que nos procura, Delirio furioso y La caja de los prejuicios es una necesidad.
Ahora que las redes sociales lo hacen todo o casi todo como por arte de magia, recomendaríamos a los directivos de estos nuevos grupos, que se interesaran en la divulgación para la creación de nuevas audiencias por qué un teatro vacio deja mucho que desear.

El hecho teatral va mucho mas allá de la pasión que ponen los dirigentes de los grupos en cuestión, es no solo hacer que se interese el intelecto, los colegas, los periodístas y los amigos, es crear una audincia con todas las de la ley y que esta esté al margen de todo compromiso afectivo y que se hagan funciones a teatro lleno y no por el simple hecho de hacer TEATRO PER SE.




























