
El alcalde Bill de Blasio, como está ‘cargando con el muerto’ de la crisis de la MTA, de ‘taquito’ (empleando argot de fútbol soccer) le ha devuelto la pelota al gobernador Andrew Cuomo, creando un impuesto a los “ricos” para poder hacer eficiente a la entidad de transporte. Muchos de lo que tendrán que pagar no son tan “ricos, pero igual si ganan más de 500 mil dólares tendrán que meter sus manos en las billeteras o carteras para costear el transporte público, y darle alguito a los que tienen ingresos muy bajos para que viajen pagando menos.
La idea central del alcalde de Blasio es que alrededor de 32 mil personas con ingresos extraordinarios sean los soportes para ayudar hacer eficiente el alicaído sistema de transporte subterráneo. Los impuestos a los que viven en bonanza subirían de 3.876 por ciento a 4.41 por ciento.
De allí saldría un subsidio de 50 por ciento para cerca de 800 mil neoyorquinos con bajos ingresos, que pagarían medio pasaje.
El problema central que tiene el plan del alcalde es que tiene que ser aprobado por el senado en Albany, y este actualmente es controlado por el Partido Republicano, que hace mayoría con “demócratas independientes”.
Entre estos últimos hay varios latinos y entre ellos dos dominicanos y un puertorriqueño. Si estos senadores latinos (como los quisqueyanos Marisol Alcántara y José Peralta, además del boricua de Bayamón, Rubén Diaz Sr.) votan con los demócratas, la medida podría ser aprobada, sino quedaría todo enredado como está. Aunque el presidente de la MTA quiere el dinero ¡ya!, el Plan de Blasio es para 2018: habrían $700 millones adicionales.
La ciudad da anualmente $1,600 millones a la MTA, aunque recauda un estimado de $6 mil millones. El gobernador Cuomo quiere que dé más. De Blasio no, por ahora.


























