
Luego del fallo empatado de la Corte Suprema sobre DACA y DAPA que desfavorece la situación de los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, hay mucho temor entre las comunidades ante el peligro de la deportación, pero como se presenta el panorama y en las circunstancias que se presenta, parecería ser parte de un gran plan, en donde, - como siempre-, los inmigrantes son el chivo expiatorio.
Se puede decir que de estar en el limbo la situación de los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, actualmente se encuentra en la sala de emergencias y esto presenta la oportunidad para que sea inmigración la ficha del jaque mate en el juego político.
El Presidente Obama no cumplió su promesa de lograr una reforma migratoria al inicio de su mandato, cuando tenía con los congresistas demócratas una mayoría y por el contrario se ha convertido oficialmente en el Deportador en Jefe con una cifra récord, ganando en números a los mandatarios republicanos a quienes se tilda de anti-inmigrantes y entre los cuales por el contrario está Ronald Reagan, el presidente republicano quien concedió la última amnistía a los inmigrantes en 1986.
La jugada deja en manos del próximo presidente, que será elegido en noviembre, la decisión de continuar las acciones ejecutivas de su predecesor y lo más importante, determinar finalmente quien será el noveno juez de la Corte Suprema que será clave en la aprobación de leyes federales.
Si por un lado la demanda de los veintiséis estados ratifica el balance saludable y necesario de un auténtico sistema democrático en el cual el presidente no es el rey, los perjudicados son los inmigrantes cuya situación es utilizada para desplegar una campaña de temor y dolor generalizada, a fin de presionar un respaldo de la comunidad latina a través de su participación en las urnas, fundamentalmente de las nuevas generaciones, hijas de inmigrantes nacidas en Estados Unidos que han demostrado en términos generales una franca apatía sobre el tema político.
Parte o no del juego político lo cierto es que es la comunidad latina de Estados Unidos la que lucha mayoritaria y frontalmente por lograr medidas que a la larga benefician a indocumentados de todos los continentes, incluyendo ingleses, irlandeses y de toda Europa que en otros ámbitos siempre tienen preferencia y que por sus características raciales son menos discriminados que los llamados "latinos".
Más allá del impacto económico y político de los inmigrantes, existe un sentido de decencia que el gobierno de los Estados Unidos en todos sus niveles hasta el momento no ha demostrado, dando oportunidades a quienes realmente las merecen, ya que mientras se convierte en el salvador del mundo involucrándose en conflictos internacionales, dentro de su propio territorio hay cientos de seres humanos que viven en condiciones similares a las de la esclavitud y de una franca explotación por parte principalmente de las empresas privadas que violan todos sus derechos, humanos, laborales, etc. y son víctimas de la explotación de su talento, de su trabajo y de su vida misma.
La preponderancia de los intereses económicos de los políticos y del gobierno en general, apoyando la producción de los fabricantes y consumidores de armas, las relaciones “comerciales” con países que violan los derechos humanos, continúan deteriorando el liderazgo de Estados Unidos, que celebrará este 4 de julio su Independencia en medio de un ambiente de intolerancia, racismo, explotación y discriminación a los más vulnerables y entre los cuales se camuflan una serie de delincuentes que se benefician de la buena fe del país.
Gracias a Dios, por convicción o conveniencia política, aún quedan servidores públicos que comprenden el valor de los inmigrantes, que son la esencia misma de una nación que a pesar de todo, continúa manteniendo encendida la antorcha de la esperanza. Feliz 4 de julio!


























