
La Habana.- Cuba iniciará mañana su primer censo de población y vivienda de la última década y bajo el Gobierno del presidente Raúl Castro con una consulta muy similar a la realizada en 2002 y que ha causado críticas de activistas LGBT porque no contará a las parejas homosexuales.
Este será el decimoctavo censo de la historia de la isla y el tercero tras la revolución de 1959, y será efectuado hasta el 24 de septiembre por unos 53.800 estudiantes que trabajarán como encuestadores.
La consulta actualizará los datos recopilados en 2002, antes de que Fidel Castro delegara el poder en 2006 por problemas de salud y su hermano y sucesor, Raúl Castro, emprendiera un proceso de reformas económicas y sociales para "actualizar" el socialismo cubano y superar la aguda crisis que arrastra el país.
Desde entonces ha habido una tímida apertura al sector privado, reducción de las abultadas plantillas estatales, medidas para reactivar la producción de alimentos y leyes que autorizan la compraventa de viviendas y automóviles entre particulares.
El impacto de esos cambios puede reflejarse ahora en el cuestionario elaborado por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), si bien las preguntas no tienen grandes novedades respecto a las de hace una década, como pudo constatar Efe al acceder a uno de los nuevos formularios.
De manera general, la pesquisa volverá a indagar sobre la cantidad y distribución territorial de la población, su composición por sexo y edad, color de la piel, nivel educacional, situación laboral y estado civil o conyugal.
También repiten indicadores relacionados con el total y tipo de hogares y de familias, la cantidad de viviendas, sus afectaciones y equipamiento.
En este último apartado se añaden en la lista algunos aparatos nuevos que estaban prohibidos hasta 2008, como teléfonos móviles, reproductores de DVD, hornos microondas y duchas eléctricas,
A pesar de que la encuesta tiene el eslogan "En Cuba contamos todos", la iniciativa ha levantado polémica entre activistas que aspiraban a que incluyera a las parejas homosexuales, como hicieron otros países de la región como Argentina, Brasil y Chile.



























