Las Administradoras de Fondos de Pensiones en Chile (AFP), están agónicas y el sistema ya es insostenible. Los chilenos quieren y exigen sus fondos de pensiones hoy.
Desde el estallido social de 2019, una fuerza popular “octubrista” busca echar definitivamente a la basura ese modelo, principalmente, porque el sistema de APF no es un régimen de pensiones, sino de ahorro forzoso, abusivo e injusto.
En 1981, en plena dictadura militar se implementó una reforma radical basada en la construcción de un esquema privado de capitalización individual, carente de legitimidad democrática y que reemplazaba al sistema estatal de reparto.
La reforma obligó a ingresar al sistema a todos los trabajadores en relación de dependencia y a adherirse a alguna AFP, a las que, además, debían pagarles mensualmente para que su dinero fuera administrado.
A partir de ese momento, los fondos de cotizaciones de los chilenos comenzaron a ser invertidos en el mercado financiero para obtener rentabilidad. Al estar expuesta a los vaivenes del mercado ésta se vuelve variable, y en caso de ser negativa, es el trabajador quien asume la pérdida.
Así, las APFs logran cuadruplicar sus ganancias en cuatro billones de pesos, mientras que solo entregan un billón a los pensionados al año.
El paraíso que prometía José Piñera, ex ministro del trabajo de Pinochet y creador del sistema de AFP, está lejos de ser verdad. Hoy, el 80% de los chilenos jubilados reciben mensualmente un monto menor al salario mínimo: trescientos treinta y siete mil pesos (USD 414), cantidad que es incluso menor para las mujeres.

El Presidente de la República, Sebastián Piñera, en su programa de gobierno de 2018 se comprometió a hacer una reforma de pensiones para un mejor trato a los adultos mayores, pero jamás la hizo.
Como si toda la situación anterior no fuese suficiente, se presenta otra escena igualmente crítica en el diario vivir de los chilenos: el 50% de los ciudadanos activos recibe un ingreso mensual promedio de cuatrocientos veinte mil pesos (USD 415). Según la encuesta Presupuestos Familiares para un hogar promedio, una familia de cuatro personas necesita al menos un millón cuatrocientos mil pesos (USD 1.730) aproximadamente, para satisfacer sus necesidades básicas.
Los precios de los productos suben y los números no calzan. El costo de la vida y los ingresos de los chilenos no son compatibles. He ahí la segunda razón por hacer efectivo el cuarto retiro de dinero desde las Administradoras.
En los primeros tres retiros de fondos, el resultado fue bochorno para el Presidente de la República quien vio humillado su otrora poder presidencial, a pesar de hacer lo imposible por frenarlos. El mandatario no llegó a tiempo para dar soluciones urgentes, entonces, la ciudadanía exigió lo propio.
Cuento repetido, hoy nuevamente la campaña del terror de los partidos políticos de derecha está instalada y buscan una tabla de salvación. Dicen que, si las personas retiran sus dineros, no tendrán pensiones dignas, la economía se desbarrancará y la inflación estallará.
La amenaza de la derecha, fundamentalmente, no es creíble ni asusta a nadie, los argumentos quedan obsoletos. Se olvidan (o no quieren reconocer) que las pensiones han estado bajo el sueldo mínimo nacional por 40 años, y que las AFPs han perdido millones de dólares a costa de los trabajadores y de su dinero. Al menos es extraño que hoy sí les preocupe.
Desde hace 40 años los dineros de los chilenos y chilenas entraron en una ruleta de azar, en donde la calidad del futuro de cada trabajador y trabajadora comenzaron a girar en un juego incierto y arbitrario.
En plena marcha hacia las elecciones presidenciales, el gobierno sigue demostrando su ineptitud, los candidatos presidenciales no lideran ni a sus partidarios, los parlamentarios se dejan llevar por el pánico y las amenazas del candidato Sichel para votar en contra del cuarto retiro, mientras que él, en silencio, ya sacó sus fondos.
Este dinero favorecería a un grupo olvidado, a una clase media empobrecida y endeudada que el gobierno jamás ha querido atender.
En una entrevista en 2016, a 35 años de la creación del sistema de AFP, José Piñera aseguraba que su sistema logró derrotar la pobreza en Chile ¿Qué diría ahora, cuando las cifras de pobreza aumentaron de un 2,3% a un 4,3%, números que incluyen a profesionales desempleados?
Para el creador de la APF, el sistema de fondo de pensiones era “un Mercedes Benz. Un auto extraordinario, bien hecho y sofisticado que necesita combustible para funcionar”.
Siguiendo su analogía absurda y desvinculada de la realidad, el combustible ha sido escaso, caro y reservado para una minoría, porque la mayoría se quedó día tras día intentando arreglar un automóvil ajeno que no podía conducir, pero que felizmente ya no funciona y que hoy está a punto de ser arrojado a un cementerio.



























