
Por Armando Bermúdez
Si a todos los residentes de New Jersey, Chris Christie le hubiese perdonado 85 por ciento de sus impuestos, como hizo con Donald Trump, seguro que el estado se hubiese ido en picada a la bancarrota. No lo hizo con todos, pero sí con él.
Christie le ‘regaló’ o sea le exoneró pagar $25 millones en impuestos a su amigo Trump, sino es el rey de las bancarrotas, seguro es el ‘príncipe’.
Ahora que se aproximan las elecciones para sucederlo el seis (6) de junio, quieren continuar perpetuarlo en este reinado, con distinta careta. Así, la cancha de golf de Trump en Bedminster sería casi un anexo de la residencia oficial en Princeton.
La doña que quiere la gobernación es la señora actual vice gobernadora, Kim Guadagno, a quien la última encuesta de Quinnipiac le da 25 por ciento de las preferencias contra 50 por ciento para Phil Murphy, candidato demócrata, ex embajador estadounidense en Alemania.
En otras palabras, podría estar en camino la primera gran derrota de los republicanos por culpa de Mr. Trump. Ojalá, si llega Murphy a la gobernación, pueda anular la absurda exoneración tributaria que hizo Christie para favorecer a Donald Trump.
Por culpa de esta, entre otras que no conocemos, el estado de New Jersey padece un serio déficit para atender las necesidades de su población por lo que en noviembre pasado se incrementó en 23 centavos el impuesto a la gasolina, con su consiguiente alza por galón para sus residentes: todo para ‘balancear’ el presupuesto, por regalos como el que Christie hizo a Trump.


























