Crónica de una muerte anunciada

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Por Victor Contreras

 

Una de las noticias que ha sorprendido a la comunidad mediática latina ha sido el anuncio de una nueva ronda de despidos en el que ha sido considerado el periódico de circulación diaria más grande de Nueva York durante el último centenio.

Los periódicos, independientemente de que su circulación sea diaria, semanal, quincenal, mensual, etc. etc. funcionan con vida propia y atraviesan un proceso de nacimiento, crecimiento, consolidación y lastimosamente en muchos casos de deterioro, porque son seres vivos que funcionan en respuesta a las necesidades de un grupo humano determinado, el cual está sujeto a cambios.

Ha sido muy curiosa la participación de políticos latinos que en nombre de la diversidad han salido públicamente a protestar y exigir medidas para salvar a una empresa de noticias privada, que si bien ha sido parte importante de la historia de la comunidad latina en Nueva York, no representa la diversidad de esta gran comunidad fundamentalmente en cuanto a sus necesidades, comenzando por el hecho de que junto a determinados canales televisivos y radiodifusoras, han conformado un monopolio que absorbe completamente el enfoque, en diferentes frentes, no solo del trabajo de los oficiales electos, de las agrupaciones y organizaciones comunitarias, de los anunciantes y empresarios.

Este monopolio, como todos los monopolios ha deteriorado el funcionamiento balanceado del resto de los medios de comunicación, que a pesar de luchar contra los grandes monstruos de las comunicaciones en Nueva York, han logrado sobrevivir presentando contenidos de mayor calidad e interés para una audiencia cambiante en un medio cambiante.

El problema es más profundo de lo que parece, este monopolio mediático, aliado a ciertos grupos de poder ha optado por mantener un enfoque superficial de las necesidades de la comunidad, motivado fundamentalmente por intereses mercantilistas. Lo que prima es la publicidad para financiar los gastos, no importa lo que se deba anunciar. La falta de compromiso con valores fundamentales ha sido otro de los factores que ha deteriorado el contenido de los productos ofrecidos por los medios.

Una comunidad con una nueva generación con mayor acceso a la tecnología no se engaña tan fácilmente como en el pasado. La información es un bien público y a nivel global.

Contenidos copiados, sin asuntos trascendentes, la adulación a los políticos de turno de dentro y fuera, el mantenimiento de prejuicios culturales y esquemas que la humanidad entera siente que deben ser superados, son algunos de los factores en este fenómeno, del cual tiene parte de responsabilidad la televisión, que mantiene una lucha feroz por absorber audiencia, disminuyendo notablemente el fundamental hábito de la lectura entre los latinos.

Por otro lado la necesidad de periodistas y escritores con un sentido de integración, menos nacionalista y exclusionista, con un enfoque más educativo y menos sensacionalista, con un sentido de servicio más que de figuración o fama, y ante todo con una formación y trayectoria académica, con una ética que no sucumba a los intereses momentáneos, es una necesidad y la realidad así lo exige.

 

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