Crisis de vivienda en la ciudad de Nueva York tiene responsables

EDITORIAL

LA CRISIS QUE AFRONTAN actualmente los departamentos de vivienda pública de la ciudad de Nueva York es tan grave, que el estado probablemente declare en emergencia esta situación de desmanejo.
LA CRISIS QUE AFRONTAN actualmente los departamentos de vivienda pública de la ciudad de Nueva York es tan grave, que el estado probablemente declare en emergencia esta situación de desmanejo.

Una severa crisis afronta la Autoridad de Vivienda de la ciudad de Nueva York (NYCHA por sus siglas en inglés), organismo que depende de la alcaldía.

El invierno ha desnudado su orfandad de efectividad para administrar cientos de edificios públicos donde el abandono es notorio.

Muchos de sus residentes han pasado un ‘castigo siberiano’ al carecer de calefacción por varias semanas, y los estragos aún continúan por las calderas deficientes.

Así lo ha constatado el mismo gobernador Andrew Cuomo, cuyos funcionarios han denunciado la proliferación de alimañas dañinas para la salud humana, moho por doquier y vestigios de paredes descascaradas con pintura, potencialmente con plomo en varios de sus edificios.

Pero no es el único organismo de la ciudad de Nueva York en graves aprietos. También la otra institución encargada de velar por los planes de desarrollo y de su preservación, el Departamento de Desarrollo y Preservación de Vivienda (HPD por sus siglas en inglés) está cuestionado por su inefectividad.

En su caso, el contralor Scott Stringer ha denunciado el abandono de más de mil propiedades (lotes o terrenos baldíos), propiedad de la ciudad que no sirven absolutamente para nada y nadie.

Mientras tanto, la gentrificación continua y se abre paso arrolladoramente. Y la alcaldía ha hecho muy poco para usar sus recursos.

Stringer, con justeza, ha denunciado la situación como indolente porque más de mil son los lotes abandonados o espacios baldíos, muchos de los cuales están en esa situación por más de 50 años.

Frente a esto, el alcalde Bill de Blasio está mostrando un pernicioso desinterés.

Él está buscando construir una base política nacional, creyendo que puede ser candidato de primaria presidencial y, con suerte de ganador de ‘lotto’, presidente de Estados Unidos de América.

Es más, según The New York Times, su esposa Chirlane McCray, se estaría alistando para sucederlo en el cargo, al más puro estilo de una monarquía europea. Es decir, McCray entraría en la competencia municipal en el 2020, probablemente contra Melissa Mark-Viverito y/o Nicole Malliotakis.

Pero de Blasio se olvida que hoy todavía es alcalde, y que tiene que afrontar los problemas que tienen sus residentes.

Estos centenares de miles de neoyorquinos que viven en los residenciales de viviendas publicas no están para cálculos y politiquería.

El sueño del apartamento propio podría ser realidad para cientos de neoyorquinos, si el Departamento de Desarrollo y Preservación de Vivienda (HPD por sus siglas) hiciera más. No lo está haciendo.

Mientras tanto en la Gran Manzana las rentas de los apartamentos siguen exorbitantes, y mantener la propiedad de un sencillo inmueble se ha convertido en un lujo inalcanzable para quienes ganan poco.

El alcalde de Blasio, y su administración, deben hacer suyo el axioma: Falta de viviendas=desamparo.

De 1994 a 2014, el Censo de Viviendas perdidas del Departamento de Servicios para Personas sin Hogar (DHS) registró un aumento de 115 por ciento. Al mismo tiempo, la ciudad perdió cientos de miles de unidades asequibles o de alquiler estabilizados.

Esta disminución constante de la asequibilidad de la vivienda llevó a muchas familias de bajos y medianos ingresos a quedarse sin hogar.

Como consecuencia, los pobres neoyorquinos se encuentran en un callejón sin salida: tomar la vivienda como esta o quedarse sin nada y, probablemente, en la calle o desamparo.

Entre 2000 y 2014, el alquiler promedio de la ciudad de Nueva York aumentó, mientras los dólares reales y el ingreso de los hogares disminuyeron un 6,3 por ciento en dólares.

En 2016, una familia de tres personas con un ingreso familiar de $ 24,500 (equivalente a 30 por ciento del Límite de Ingresos de HUD para 2016) podría permitirse pagar aproximadamente $ 613 por mes en alquiler y utilidades, una cifra muy por debajo de la mitad de la media de 2015 de la ciudad cuyo alquiler bruto era $ 1,317.

Entre 1994 y 2012, la ciudad sufrió una pérdida neta de aproximadamente 150.000 apartamentos de alquiler estabilizados.

Hoy en día, el 70 por ciento de los residentes de refugios son familias. Son la mayoría invisible del desbalance social.

En el 2018, la crisis que afrontan actualmente los departamentos de vivienda pública de la ciudad es tan grave, que el estado probablemente declare en emergencia esta situación de desmanejo, para acelerar la reparación inmediata de los calderos y signos notorios del deterioro.

NYCHA es hoy el hogar de más de 400.000 habitantes en aproximadamente 180.000 apartamentos en la ciudad de Nueva York.

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