Confía en el proceso, los cambios también son necesarios

No todo cambio se siente como avance

Hay momentos en la vida donde todo empieza a moverse… pero no en la dirección que
esperabas. Cosas que creías seguras dejan de serlo. Personas cambian, situaciones se rompen, planes que tenías claros ya no encajan.
Y lo primero que piensas es que algo está mal.
Que estás perdiendo el control.
Que las cosas se están desordenando.
Que todo lo que construiste se está cayendo.
Pero la verdad es otra, aunque incomode aceptarla: no todo cambio es una pérdida… algunos son necesarios.
A veces, lo que se mueve no es para destruir lo que tienes, sino para sacarte de donde ya no debes estar.

El proceso no siempre se ve bonito

Nos enseñaron a confiar en el proceso como si fuera algo claro, organizado, casi perfecto. Pero en la realidad, el proceso muchas veces es caótico, incómodo y lleno de dudas.
Hay etapas donde no entiendes lo que está pasando. Donde te preguntas por qué las cosas dejaron de funcionar, por qué ciertas personas ya no están, por qué lo que antes tenía sentido ahora se siente vacío.

Y eso genera resistencia.
Porque el cambio no solo modifica lo externo, también te confronta contigo. Te obliga a soltar lo que conoces, lo que controlabas, lo que te daba seguridad. Te empuja a cuestionarte, a redefinirte, a reconstruirte desde un lugar que todavía no conoces.

Aferrarte también duele

Cuando algo cambia, lo natural es querer sostenerlo. Intentas mantener lo que ya no fluye, arreglar lo que se está rompiendo, quedarte en lo que ya no te representa.
Pero hay algo que no siempre queremos aceptar: aferrarte también duele.
Duele quedarte en una relación que ya no te aporta paz. Duele sostener una versión de ti que ya no encaja. Duele insistir en algo que claramente se está desmoronando.
Y muchas veces ese dolor es más constante que el de soltar, porque se repite todos los días.

Cambiar no es perder, es redirigir

No todo lo que se va es una pérdida. A veces es una corrección.
El problema es que asociamos el cambio con fracaso. Pensamos que si algo no funcionó,
significa que fallamos. Pero no siempre es así.
A veces el cambio es exactamente lo que necesitas para moverte hacia algo más alineado contigo.
Algo que sí tenga sentido.
Algo que sí te dé paz.
Algo que sí te permita crecer.
Pero para llegar ahí, tienes que soltar lo que ya no es.

Lo que hoy incomoda, mañana tiene sentido

Hay etapas que solo se entienden con el tiempo.
Momentos que en el presente se sienten confusos, injustos o innecesarios, pero que más adelante cobran sentido. Cambios que en su momento dolieron, pero que terminaron siendo el inicio de algo mejor.
El problema es que queremos entender todo mientras está pasando.
Queremos claridad inmediata.
Queremos respuestas rápidas.
Queremos control.
Pero el proceso no funciona así. Primero te transforma… y después te muestra por qué.

No puedes crecer quedándote igual

Hay algo que es inevitable: si quieres crecer, algo tiene que cambiar.
No puedes evolucionar pensando igual, actuando igual, quedándote en los mismos lugares. El crecimiento exige incomodidad. Exige movimiento. Exige decisiones que no siempre son fáciles.
Y muchas veces, lo que más te cuesta soltar es precisamente lo que más te está limitando.
Porque lo familiar, aunque duela, se siente más seguro que lo desconocido.

El miedo al cambio también es apego

Detrás de la resistencia al cambio casi siempre hay miedo. Miedo a lo desconocido, a empezar de nuevo, a equivocarte, a perder lo que ya tienes.
Pero también hay apego.
Apego a lo familiar, aunque no sea sano. Apego a personas, a situaciones, a versiones de ti que ya no encajan, pero que te cuesta dejar ir.
Y ese apego te mantiene en pausa.

No porque no puedas avanzar, sino porque no quieres enfrentar lo que implica soltar.

No todo lo que se rompe es pérdida

A veces, lo que se rompe… te libera.
Te saca de lugares donde ya no estabas bien.
Te obliga a replantearte.
Te empuja a reconstruirte.
Pero eso solo lo ves después.
En el momento, solo sientes la incomodidad, la incertidumbre y el miedo.

Confía, incluso cuando no entiendas

No todo lo que cambia está en tu contra.
A veces el proceso te está moviendo, no para quitarte algo… sino para llevarte a donde
realmente necesitas estar.
Confía en lo que se está cerrando.
Confía en lo que se está moviendo.
Confía en lo que todavía no entiendes.
Porque aunque hoy duela…
los cambios también son necesarios.

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