Con Dios o con el Diablo

Fotografía que muestra la mano tatuada de un miembro de la banda Mara Salvatrucha.
Fotografía que muestra la mano tatuada de un miembro de la banda Mara Salvatrucha.

 

Si bien una de las promesas de campaña del Presidente Trump fue la de sacar del país a los criminales, los medios latinos reportan innumerables casos de inmigrantes que están siendo apresados y deportados, que no tienen récord criminal.

Es muy importante que la comunidad latina comprenda, distinga y acepte que la presencia de las pandillas juveniles es uno de los factores que han desatado la guerra de las autoridades estadounidenses contra los inmigrantes en la frontera Sur.

Si bien deben continuar los esfuerzos por defender a inmigrantes inocentes que se encuentran trabajando honradamente en Estados Unidos, la comunidad latina y particularmente los medios de comunicación, tienen la obligación de informar con mayor amplitud sobre el crimen organizado y las pandillas juveniles que son parte de él.

La denuncia es el primer paso para derrotar al crimen y mientras los medios continúen enfocados en los escándalos, la farándula y servir como instrumento de ataque político para beneficio de unos pocos, inútil será la lucha por erradicar el crimen y la corrupción en los países latinoamericanos, con los cuales, los criminales dentro de Estados Unidos tienen fuertes y directos vínculos.

Un porcentaje importante de la inmigración ilegal que ingresa a Estados Unidos por la frontera sur, proviene de países centroamericanos en donde la actividad criminal de las gangas, pandillas y grupos del crimen organizado ha recrudecido.

Este fenómeno ha desatado la migración incluso de niños y menores solos.  Funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas han reconocido al fenómeno como una crisis humanitaria. Solamente en el año fiscal que concluyó en el 2016 ingresaron ilegalmente 409.000 inmigrantes buscando refugio para salvar sus vidas y las de sus hijos, amenazados de muerte si no colaboran con las maras, transportando droga, en prostitución o cualquier otro trabajo relacionado con sus actividades delictivas.

La lucha contra el crimen de las pandillas latinas en Estados Unidos es una garantía de cortar el flujo de divisas que financian a los grupos criminales en toda Latinoamérica y los lideres de las principales organizaciones latinas en Estados Unidos, al igual que de las organizaciones sindicales, políticas, comunitarias, cívicas, deportivas, medios de comunicación, etc., etc., etc. deben presentar un apoyo frontal a la lucha contra el crimen, si quieren realmente proteger a los buenos inmigrantes, detrás de quienes se escudan los criminales.

Las estadísticas oficiales indican que el flujo de inmigrantes centroamericanos se incrementó, en octubre del 2016, más de 46.000 personas fueron capturadas en la frontera, un número mayor a los 39.500  capturados en Septiembre. En el último año fiscal 77.700 personas de esos inmigrantes viajaban en familias completas de hasta quince miembros y de todos ellos el 91% eran originarios del Triángulo del Norte, que incluye a El Salvador, Honduras y Guatemala en donde la violencia de las pandillas ha recrudecido.

México, a través del asilo, ha absorbido parte de este éxodo humano, al igual que Costa Rica y Belice. Sin embargo es una carga grande que incrementa el desempleo, pobreza, mendicidad y por ende la delincuencia y prostitución. El año pasado México deportó 177.000 inmigrantes a Centroamérica en donde las gangas controlan barrios enteros y pagan los servicios de algunos miembros corruptos de las fuerzas de seguridad, cuyos salarios son cargados a la gente a la que extorsionan con el llamado “impuesto de guerra”.

Actualmente los emigrantes centroamericanos se arriesgan a cruzar la frontera, no en busca del sueño americano, sino para salvar sus vidas.

Información de reportes policiales indican que en el 2016, 540 niños, en su mayoría (95%) de entre 12 y 17 años, fueron asesinados en El Salvador, lo cual corresponde al 10% del total de asesinatos que fueron 5.278. Las maras, que son parte del crimen organizado están lesionado gravemente a la población más vulnerable de los países, los niños. La extorsión de niños se ha incrementado 120%

En El Salvador entre 14.000 y 15.000 niños abandonaron la escuela por la violencia y las amenazas. En Honduras las gangas y pandillas juveniles reclutan niños desde los seis años.

Muchos de los niños e inmigrantes que logran llegar a Estados Unidos, muy lamentablemente vuelven a caer en las redes de la delincuencia de sus propios países que se han extendido e instaurado en esta nación, en donde comercializan la droga y desde donde financian a sus patrones criminales.

La comunidad latina debe rechazar frontalmente el crimen, a la vez que continuar protegiendo a los inmigrantes cuyo trabajo la fortalece y representa en forma digna.

Los oficiales electos de origen latino tienen un gran compromiso de demostrar que apoyan a la justicia y la ley, en la lucha contra los delincuentes, presentando y aprobando leyes que reduzcan la delincuencia, prostitución e inseguridad en sus distritos.

No se puede estar con Dios y con el diablo al mismo tiempo.

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