Como ayudar a las víctimas en Ecuador

XIMENA

 

 

 

Por Ximena Hidalgo-Ayala

 

La comunidad internacional está informada de las catástrofes que ocurren en el planeta, sin embargo los grandes medios, motivados por intereses económicos no informan sobre las realidades sociales al interior de los países latinoamericanos y en muchas ocasiones prefieren callar aspectos que pueden afectar la imagen de sus clientes, entre ellos el gobierno ecuatoriano.

La comunidad internacional, al igual que las autoridades locales y estatales de Nueva York deben saber que la tragedia de Ecuador no se produjo el sábado 16 de abril del 2016. El terremoto de 7.8 grados con aproximadamente 135 réplicas, ha sido solamente la estocada final a un país que ha sido saqueado brutalmente por una mafia internacional comandada por el gobierno de turno, enemigo frontal de lo Estados Unidos de América.

Ecuador, nación que tomó su nombre por aportar a las mediciones que confirmaron la forma del planeta Tierra, ha sido históricamente un territorio que ubicado en medio de las grandes civilizaciones del continente, Incas, Mayas y Aztecas, ha tenido una vocación de apertura a todos los pueblos. El ecuatoriano por naturaleza es abierto para compartir y aprender. En el exterior los ecuatorianos siempre han colaborado con todos sus hermanos latinoamericanos. No es una comunidad ruidosa e impositiva, sino una callada y muy trabajadora.

Probablemente el temor a represalias y fundamentalmente las conveniencias individuales, comandadas por unos pocos oportunistas, han permitido que la vergüenza se imponga y que los ecuatorianos con su silencio se conviertan en cómplices de la tragedia y los crímenes que vive su país de origen gracias a la tiranía del gobierno de turno y su ejército de criminales asalariados internacionales, no solo de nacionalidad ecuatoriana.

La comunidad internacional debe informarse apropiadamente para comprender que están apoyando a un regimen tiránico, que a pesar de haber llegado al poder engañando al pueblo con la oferta de una revolución social, no solo les ha defraudado rotundamente, les ha aniquilado con el mayor saqueo fiscal de la historia, con la destrucción de todas las garantías constitucionales, Derechos Humanos, Derechos Civiles, Libertad de Expresión y Prensa, uso indebido del dinero del pueblo, pago exagerado a sus aliados y allegados, gastos millonarios en campañas publicitarias internacionales de promoción de imagen, sobreprecios de obras públicas, etc., etc., etc.

El gran terremoto que desde hace más de una década deja a Ecuador con una mega deuda internacional con China, entre otros, que deberán pagar las próximas generaciones, con una constitución represiva similar a la de Corea del Norte, con una larga lista de desaparecidos y asesinados y las fortunas mal habidas de un puñado de oportunistas beneficiarios de un régimen criminal, corrupto y totalmente represivo, muchas de las cuales se ocultan en países monárquicos árabes, que no por casualidad se oponen a la ley que Estados Unidos quiere aprobar para demandarlos por apoyar a grupos terroristas.

El regimen ecuatoriano y sus lacayos en Estados Unidos, disfrazados de diplomáticos y sus asesores asalariados, propietarios agencias de turismo en Brooklyn y de periódicos en Roosevelt, han obtenido por sus servicios empleos para sí y para sus familiares y allegados. Pero los cargos no borran su record de trabajo con estafadores de inmigrantes, terroristas, narcotraficantes, ni sus esfuerzos promocionado a individuos como el Ex Presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, involucrado en el caso de corrupción de la FIFA, a quien nombraron Gran Mariscal de los Desfiles Ecuatorianos en Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.

Queda notificada la comunidad internacional de que las víctimas no son los muertos del terremoto reciente, sino los 15 millones de ecuatorianos, entre ellos jubilados, maestros, miembros de las fuerzas armadas, estudiantes, líderes obreros y religiosos, apresados, enjuiciados, atemorizados, perseguidos y atacados mediante guerras cibernéticas y campañas de desprestigio.

Quien apoye a las llamadas “autoridades diplomáticas ecuatorianas” que usan ese título como disfraz para ejercer el proselitismo a favor del partido de gobierno Alianza País deben estar bien conscientes e informarse sobre los crímenes y violaciones a los Derechos Humanos y la Libertad de Expresión en Ecuador.

A algunos venezolanos, uruguayos, argentinos, cubanos, hondureños, mexicanos, dominicanos, que a través de iglesias, prensa, grupos culturales, empresas de organización de desfiles, apoyen al regimen tiránico ecuatoriano y a sus lacayos, deben comprender que con ese respaldo están conspirando contra la vida y la libertad de millones de seres humanos y que ese apoyo quedará registrado por la historia.

Si no les importa los Derechos Humanos, ni la libertad, ni la democracia deben comprender que están apoyando a enemigos de los Estados Unidos. El actual gobierno ecuatoriano entre otras cosas expulsó a la Embajadora Heater Hodges a quien le dio 24 horas para abandonar Ecuador; expulsó a la Base Militar Americana de Manta que monitoreaba el narcotráfico en el Pacífico; expulsó a USAID que durante más de 50 años proveyó asistencia a grupos vulnerables; protege en la Embajada de Ecuador en Londres desde hace cuatro años al hacker y acusado de crímenes contra mujeres Julian Assange; ofreció asilo a Edwar Snowden luego de que fue declarado traidor a la patria por develar secretos de seguridad nacional de Estados Unidos y es aliado de Iran, Rusia, China, etc.

Los seres humanos no trascienden por las cosas que hacen para sí, estas desaparecen con uno cuando muere; el aporte a la humanidad consiste en trabajar por grandes causas y valores superiores como la libertad, la democracia, la justicia y sobretodo por la vida.

 

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